"Madrid es la capital del Estado que se esfuerza no sólo en aniquilar Cataluña desde hace tres siglos, sino que impide que pueda participar con su nombre en los Juegos Olímpicos y en las competiciones internacionales. Es obvio que las derrotas de Madrid tienen que ser motivo de celebración para todo catalán con un mínimo de autoestima"

Redacción
Sábado, 28.09.2013 11:23

Víctor Alexandre, escritor, este sábado en Nació Digital:

"La derrota de Madrid, como candidata olímpica del año 2020, ha sido una noticia formidable para miles y miles de catalanes. Es natural. ¿Qué catalán con conciencia nacional y que no quiera caer en una profunda contradicción puede apoyar a Madrid como sede de una Olimpiada? Madrid es la capital del Estado que se esfuerza no sólo en aniquilar a Cataluña desde hace tres siglos, sino que impide que pueda participar con su nombre en los Juegos Olímpicos y en las competiciones internacionales. Además, es bastante conocido que el Estado español, por medio de maniobras mafiosas y propias de países totalitarios, como por ejemplo amenazas y coacciones, así como secuestros aeroportuarios encubiertos de delegados latinoamericanos favorables a Cataluña, boicotea todos nuestros intentos. Ante esto, es obvio que las derrotas de Madrid tienen que ser motivo de celebración para todo catalán con un mínimo de autoestima. Yo, en concreto, estoy muy contento. Lo estoy por este motivo y lo estoy también porque la victoria madrileña, en caso de haberse producido, habría servido al Gobierno español para tapar sus casos de corrupción y para desarrollar una campaña nacionalista española por tierra, mar y aire.

Pero, por suerte, España es víctima de sí misma en esta cuestión. España sabe que los Juegos de Barcelona 1992 fueron unos juegos extranjeros y que, por lo tanto, España no ha sido nunca olímpica. [...] Todo será diferente el día que Cataluña sea un Estado independiente. Entonces sí que España podrá aducir que no ha celebrado nunca unos Juegos, entonces sí que la candidatura de Madrid tendrá opciones de triunfo. Mientras tanto, lo tiene prácticamente imposible. Y es que la ironía no puede ser más grande: España tiene un sueño nacional, y para que se convierta en realidad necesita, como el pan que come, la independencia de Cataluña".

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