"Cataluña puede abrir este proceso [independentista] ahora o dentro de cinco años, y no hay ninguna ventaja especial de hacerlo ahora. Por el contrario, la incertidumbre ahora es máxima"

Redacción
Jueves, 19.09.2013 18:04

Juan José Ganuza, catedrático de Organización de Empresas de la Universidad Pompeu Fabra (UPF), en un artículo publicado este jueves en El País:

"[...] Pero si me equivocase mucho y la secesión [de Cataluña] fuera un buen negocio, mi siguiente pregunta sería: ¿por qué ahora? La independencia es una decisión de largo plazo que afectaría de forma irreversible al bienestar de Cataluña y España. Este tipo de decisiones estratégicas son las más importantes desde el punto de vista empresarial porque son las que acaban determinando que la empresa adquiera una ventaja competitiva o quiebre. En este tipo de decisiones se pueden cometer dos errores. No tomar la decisión cuando deberías hacerlo (error tipo I, en nuestra jerga) y tomarla cuando no deberías haberlo hecho (error de tipo II). El error de tipo I es muy importante cuando la oportunidad para tomar la decisión puede desaparecer, por ejemplo porque un rival se puede adelantar a nosotros. El error de tipo II tiene más peso cuando tenemos mucha incertidumbre sobre el éxito de la estrategia. Pues bien, estamos en un escenario en el que el error de tipo I no existe y el error de tipo II no tiene límites.

Cataluña puede abrir este proceso ahora o dentro de cinco años, y no hay ninguna ventaja especial de hacerlo ahora. Por el contrario, la incertidumbre ahora es máxima; no sabemos la consecuencia de la decisión sobre nuestra pertenencia a la UE, cómo se repartirían los activos y los pasivos; no sabemos siquiera cómo afectará este debate a nuestras posibilidades de financiar nuestro déficit, etcétera.

¿Cómo explicar que la independencia sea el centro de nuestro debate político, las prisas, la demanda política urgente de un referéndum en 2014, cuando este es el peor momento, desde el punto de vista estratégico, para tomar esta decisión? La respuesta es el fenómeno del gambling for resurrection. Lo que en castizo sería de perdidos al río. Es lógico que en la actual situación de crisis y de desesperanza, una opción que antes se desdeñaba por sus riesgos se muestre mucho más atractiva. Pero esto es un error. El riesgo solo empeora las cosas y no convierte las malas decisiones estratégicas en buenas. De hecho, el gambling for resurrection explica gran parte de la actual crisis financiera, donde bancos y empresas con problemas asumieron riesgos excesivos y solo consiguieron empeorar su situación, y la de todo el sistema financiero en conjunto.

Deberíamos utilizar nuestro escaso margen de maniobra para hacer el mejor plan estratégico posible para la Cataluña de ahora. Dedicar nuestras energías a Cataluña, S.A., es querer solucionar los problemas invirtiendo nuestros escasos recursos en la lotería, lo que además de una irresponsabilidad es una pésima estrategia".