El tricentenario de 1714 relega el Año Espriu en la Semana del Libro en Catalán

Los organizadores quieren superar los 100.000 visitantes del año pasado, con el objetivo de consolidarse como el principal escaparate de los libros en catalán, hito que creen haber alcanzado, y convertir la Semana en una auténtica feria del libro en catalán, al estilo de la de Frankfurt, con la presencia de autores internacionales.

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Mascarell, De Gispert y Trias, durante la inauguración de la Semana del Libro en Catalán
Redacción
Lunes, 9.09.2013 11:12

La 31ª edición de la Semana del Libro en Catalán llevará a cabo unas 250 actividades programadas en la explanada de la Catedral de Barcelona. Hasta el 15 de septiembre, y durante una semana de diez días, una treintena de casetas de madera representarán a unas 40 editoriales y quince librerías además de un espacio de 100 metros cuadrados dedicados a las publicaciones periódicas en lengua catalana.

La configuración de las casetas y las dos plazas temporales, la Plaza de las Bibliotecas y la Plaza de la Palabra, dan al espacio una sensación de aldea bastante más agradable que la tradicional feria cuadriculada de pasillos interminables.

Si la lluvia lo permite, los organizadores quieren superar los 100.000 visitantes del año pasado, con el objetivo de consolidarse como el principal escaparate de los libros en catalán, hito que creen haber alcanzado, y convertir la Semana en una auténtica feria del libro en catalán, al estilo de la de Frankfurt, con la presencia de autores internacionales.

Y es que no sólo se quiere mostrar la obra de autores catalanes, sino la de los internacionales traducidos, como la última obra de Richard Ford, Canadá, que por un día de diferencia su presencia en Barcelona no ha coincidido con el inicio de la feria.

Si bien, como no podía ser de otra manera, la Semana se añade y da especial relevancia al Año Espriu y recordará otras figuras como Joana Raspall, Vicent Andrés Estellés, Amat Piniella, Villangómez, Teixidor, Martí i Pol, Quima Jaume o Bernat Metge.

La conmemoración del tricentenario de la batalla de 1714 en Barcelona, en el marco de la Guerra de Sucesión a la Corona española, ocupa una posición dominante en las casetas, con una ubicación privilegiada de los libros sobre este tema y el independentismo catalán.

También tienen una gran visibilidad la novela negra, género al que se dedica en exclusiva la nueva colección Crims.cat o los libros de excursionismo, con gran tradición en Cataluña.

Discursos de apertura

"Resistencia" ha sido la palabra que Núria De Gispert (CiU), presidenta del Parlamento autonómico de Cataluña, ha utilizado para referirse a la situación del libro en catalán y la crisis económica y editorial durante los actos de apertura de la feria -que en un lapsus ha confundido con el de clausura, aunque ha rectificado rápidamente- y como excusa para enlazar con el tricentenario de 1714.

"Resistencia, una palabra que se utiliza con mucha insistencia estos días, no quiere decir pasividad sino que también significa ser positivo, esfuerzo, ilusión", ha indicado.

Y, ciertamente, resistencia es lo que deben tener los que viven del libro con el cierre reciente de librerías como la de Catalonia para ser un Burger King, o la próxima prevista de la Librería Canuda, especializada en libros de arte y de segunda mano, para transformarse en un Mango. Todo esto, unido a las descargas ilegales de libros digitales, puede dejar el formato físico en el mismo lugar que el vinilo en el sector de la música.

El consejero de Cultura, Ferran Mascarell (CiU), ha lamentado no tener recursos para hacer políticas que ayuden al sector del libro y ha asegurado que desde el Parlamento autonómico no se pueden hacer leyes sobre el mecenazgo o de autores pero ha señalado que "tenemos derecho a tener sueños y el mío es que se vendan más de siete millones de libros en catalán el año en vez de cuatro". Mascarell ha sugerido celebrar la Diada con la compra de un libro.

El alcalde de Barcelona, Xavier Trias (CiU), por su parte, ha indicado que "la feria es un magnífico lugar para defender nuestra lengua [por el catalán], cultura y tradiciones". "¡A vender libros!", ha concluido.

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