Mas lanza un órdago al Estado de derecho y se aferra al referéndum independentista

El presidente de la Generalidad asegura que no hay marcha atrás en su pretensión de celebrar una consulta secesionista. Sin embargo, sigue sin concretar una fecha y una pregunta, pese a la presión de ERC. En caso de no poder celebrarlo, reitera que convocará unas elecciones en clave plebiscitaria.

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El presidente de la Generalidad, Artur Mas
Daniel Tercero
Miércoles, 25.09.2013 18:10

Artur Mas (CiU) ha presentando su plan de gobierno para el próximo año, en el Debate sobre Política General del Parlamento autonómico, basado en cuatro ejes: "proceso político" para llevar a cabo un referéndum de independencia, "perspectivas" de las finanzas de la Generalidad, modelo del Estado del bienestar y "regeneración y calidad democrática".

El asunto más esperado del discurso del presidente autonómico era el del hipotético referéndum. ¿Habrá fecha y pregunta? No. Ni fecha ni pregunta, aunque ha concretado que la sabremos este mismo año. Una decisión que no está solo en sus manos, ya sea por el acuerdo firmado con ERC, o porque no cabe en la ley.

Tras un repaso cronológico para explicar "cómo hemos llegado hasta aquí", hasta el punto en el que el catalanismo político ha decidido abandonar el pactismo, tras "más de 100 años", Mas ha advertido de que "estamos en una nueva etapa y sabemos que no hay marcha atrás posible".

"A riesgo de equivocarme, les traslado mi percepción: Cataluña siente afecto real por España, se la quiere; pero ya no confía en el Estado español", ha diagnosticado.

"La consulta se ha de celebrar en 2014"

Así, tras nueve meses de legislatura, la advertencia de las instituciones de la Unión Europea y el recordatorio del Gobierno y el PSOE de que en la Constitución no cabe un referéndum de autodeterminación, Mas ha ratificado su intención de cerrar con ERC una pregunta y una fecha para celebrar el referéndum, cumpliendo así el acuerdo de legislatura:

"La consulta se ha de celebrar en 2014 y antes de final de año se concretará la pregunta y los marcos legales que existen, que son cinco".

Mas se ha agarrado así al informe del Consejo Asesor para la Transición Nacional, creado, nombrado y organizado por el propio líder de CiU. Si tras la convocatoria del referéndum -con o sin acuerdo del Gobierno- el Ejecutivo se lo impide legalmente, el presidente de la Generalidad se ha mostrado dispuesto a convocar elecciones autonómicas, en clave plebiscitaria.

"Estoy dispuesto a utilizar, como presidente [autonómico], todos los instrumentos democráticos y legales, incluida la convocatoria de elecciones. [...] No es la opción que deseo, ni es la mejor, pero es el último recurso que utilizaré si se pretende silenciar la voz e impedir el voto de los catalanes", ha asegurado.

Y ha insistido:

"Esta vez, incluso el Estado, normalmente altivo y discipliente con las cuestiones nacionales catalanas, casi siempre tan perdonavidas como ignorante, no tiene más remedio que constatar que tiene un problema. Y muy grande".

Más presidente de unos que de todos

El asunto formal sobre este tema que le tiene atado de pies y manos a ERC lo ha ventilado en apenas unos minutos. Solo al final de su discurso, tras una hora y cuarenta y cinco minutos, Mas ha vuelto a él. Esta vez, con sentimiento y para dar las gracias a los organizadores y participantes en la Via Catalana per la Independència.

Para estos, con la atenta mirada de la presidenta de Òmnium Cultural, Muriel Casals, y de la presidenta de la Assemblea Nacional Catalana (ANC), Carme Forcadell, han sido las palabras de elogio, a los que les ha reconocido una gran "dignidad".

Una "dignidad" que ha retrotraído hasta 2009, cuando ocho periódicos de Cataluña publicaron un editorial conjunto -algo inédito en países democráticos- para presionar al Tribunal Constitucional que estaba, entonces, dilucidando la legalidad del Estatuto de Autonomía.

Así, el presidente autonómico ha ensalzado el mayor acto celebrado en la Comunidad a favor de la secesión: "En aquella cadena está la gran fuerza de transformación" de Cataluña.

Pese a esto, Mas se sigue considerando -lo es legalmente- el representante de "un pueblo entero", "muy mezclado" y de "origen diverso". Un presidente que no ha dudado, sin embargo, en señalar a "las minorías" para que no obstaculicen "el camino" que ha iniciado para llevar a cabo un referéndum independentista.

Aplausos de ERC

Ha finalizado tal y como ha empezado el discurso -de 70 páginas-: "Solo hay una solución: votar. [...] Confío en que votemos el año que viene, en una consulta específica". Y aunque podría haberlo hecho de otra manera, una vez más, Mas ha cerrado su parlamento con una cita de Salvador Espriu.

Antes de que Mas hubiera llegado a su escaño, todos los diputados autonómicos de CiU y todos los de ERC han aplaudido. Los de Oriol Junqueras, a su orden, menos Marta Rovira, han parado a los pocos segundos. Que no se note que hoy son el apoyo del Gobierno autonómico y mañana empiezan el turno de los partidos de la oposición.

Mientras los portavoces de los grupos parlamentarios aparecen, uno a uno, por la sala de prensa para dar su opinión sobre el discurso de Mas, un alto dirigente del grupo parlamentario de CiU pide que los periodistas no sean "malvados" y quiere que se tenga en cuenta que el tema de "la consulta" ha sido solo una pequeña parte del discurso.

Mas ha sido recibido a la puerta del Parlamento autonómico con pitos y gritos por un grupo de unas 200 personas, convocadas por UGT y CCOO, para protestar por los recortes aplicados por la Generalidad en los últimos dos años.

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