Mas y de cómo Duran pasó de vender Cola Cao a recibir medallas

El discurso del 'president' fagocita a la prensa. Consulta o plebiscito, llegar a Marte o sólo a la Luna. A Espada, el discurso de Mas le suena a invadir Polonia, el patio trasero de Duran i Lleida.

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Pablo Planas
Jueves, 26.09.2013 08:34

Si Artur Mas supiera gobernar probablemente no tendría que estar todos los días especulando sobre adelantos electorales y formatos plebiscitarios. No hace ni un mes, poco antes de la Diada, que el presidente de la Generalidad expuso en la radio oficial su hoja de ruta: consulta legal en 2014 o elecciones plebiscitarias en 2016, al término de la legislatura. Aquí y ahora, lo primero es como proyectar una expedición catalana a Marte y, lo segundo, plantearse llegar al menos a la Luna. Ayer, en la esperadísima sesión del Parlamento autonómico, introdujo el matiz de que los comicios podrían anticiparse. Nada nuevo. La de convocar citas electorales debe ser una de las atribuciones presidenciales más tentadoras. En nuestro caso, casi es la única prueba de que la Generalidad está presidida por un humano, todo y que en versión zombi. Mas soba la posibilidad con deleite y la contempla como la solución final al sudoku. Esa, y la de la calle, es toda la estrategia soberanista. Así lo recogen El Periódico, El Punt Avui y el Ara, que coinciden en señalar en sus portadas que votar es el camino. A la prensa partidaria (de Mas) le ha parecido impecable el ejercicio parlamentario, de una serenidad y sobriedad a la altura de las históricas circunstancias.

Todo es histórico en este tipo de diarios, hasta que el Barça pierda la pelota. El despliegue de artículos y editoriales que sustentan argumentalmente al bloque soberanista padece las consecuencias de la falta de discurso del president, por lo que se ha tomado la primera sesión del Debate de Política General como otra oportunidad de extender la idea de que la culpa es de España. Se ve que aún hay gente que no lo sabe. Nos gusta España, como dice Mas, pero el Estado no mola, es el resumen que hacen de todo ello en La Vanguardia.

Los diarios agitprop reservan el calibre grueso para la revuelta de los profesores baleares. Todavía no ha quedado claro qué les importuna más, si enseñar en castellano, que no quieren, o tenerlo que hacer también en inglés, que no pueden. Sorprende en El Periódico el artículo de Ernest Folch, quien se queja de la falta de recursos públicos en defensa del catalán (así, con un par), apela a los profes a seguir con la insurreción e insta a la Generalidad (de Cataluña) a hacer algo, lo que sea, respecto a las "agresiones" al idioma en Baleares, Valencia y Aragón. Hasta Guardamar.

Día difícil para encontrar apuntes surrealistas (todo lo es) sobre la caverna, el pan con tomate o las palomas mensajeras. Pero La Vanguardia acude en ayuda de los partidarios de lo friki como metáfora de lo que hay. En su confidencial La mirilla descubre que fue Josep Antoni Duran Lleida quien introdujo el Cola Cao en Polonia. ¿Cómo es eso? Pues según el diario de Godó, Duran fue el primer político español en entrar en el país tras la caída del Muro. Encabezaba una delegación empresarial (nada raro, la típica relación que ahora tantos aspavientos provoca) cuyo éxito se vio certificado por la venta del primer bote del chocolate en polvo en un país ex comunista. Así lo explicaba el embajador polaco tras condecorar ayer al líder democristiano, en Madrid. A seiscientos kilómetros estaba Mas a lo suyo, que según Arcadi Espada en El Mundo es poner voz de "invadir Polonia". Es evidente que él y Duran no se entienden.

Destaca también en el diario de Pedro J. la confirmación de que en los casinos se podrá fumar. Adelson ya ha conseguido lo que quería, su particular versión de Bienvenido Mr. Marshall. Extraña el escándalo. Que se impida fumar donde se puede jugar es como pretender que los peristas se ciñan al horario comercial para cumplir la ley. Y ojo a los horarios, que según casi todos los periódicos podrían sufrir importantes variaciones en España, Cataluña incluida. Se quiere extender a todo el país la hora inglesa, que es la misma de Canarias.

En cuanto a la versión madrileña de lo de ayer en el Parlamento autonómico de Cataluña, Abc y El Mundo abordan con editoriales y titulares parecidos el desafío, amenaza, etc., de Mas. La sintonía, al menos hoy, es casi absoluta. En lo de Pedro J. recogen por fin la exclusiva de Abc sobre el cuñado Rakosnik y sus negocios con la Generalitat y en el diario monárquico explican muy bien lo de Fomento, otro de los detalles singulares de la jornada. Los miembros de la patronal catalana debían decidir si se sumaban o no a la cosa de Mas, lo cual ya es de suyo extraño. Gran inquietud. Joan Gaspar, el de los hoteles y el Barça, apostaba, en TV3, por apuntarse al carro soberanista. Era un indicio de lo que podía pasar, pero al final se ha impuesto la cordura, es un decir. Los empresarios han decidido que sí a lo de Rigol (el documento por el derecho a decidir), pero que no se ven en lo del pacto político. Un lío que ya se lo explicarán ellos a sus contactos en Madrid. En Abc también, Alberto Fernández tacha a Trias de Torquemada de la Rambla y le reprocha los criterios paletos sobre los rodajes televisivos en la ciudad.

En El País, a diferencia de lo que ha ocurrido en los últimos días, pretenden ver una puerta abierta y un cambio de registro en Mas y titulan en portada que el president condiciona la consulta a que sea "pactada o tolerada por el Gobierno". Un loable intento por encontrar algo de sentido al juego de los vasos y la bolita. Tres artículos llaman la atención entre la montaña de papeles y dos son de El País. Josep Ramoneda reprocha a Madrid, al Gobierno, a Rajoy y tal, su tardanza en actuar respecto a Cataluña y las resistencias al cambio. Abandera el filósofo al sector de la izquierda que pretende encabezar la que ya denominan "corriente central" de la política en Cataluña y explorar la "dimensión desconocida" en la que según el president ya estamos instalados. El profesor Lluís Orriols define la situación a la luz de la demoscopia y advierte de que el independentismo se ha multiplicado por dos en el extrarradio de Barcelona. Lo cifra, para toda Cataluña, en un cuarenta por ciento. El artículo postrero es el de Salvador Cardús en La Vanguardia, una descripción inciensaria, que no incendiaria, ojo, del discurso de Mas, una muestra de apoyo y ánimo; toalla fría y agua milagrosa para el boxeador sonado.

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