"ERC fue y es un partido de sube y baja. Su líder, Oriol Junqueras, ahora mismo anda en estado de gracia, porque por diligencia de Artur Mas todos los vientos le soplan a favor. Pero Junqueras no ha pasado por ninguna prueba de fuego, ni conoce la incertidumbre que curte a los políticos de duración. A pesar de lo que pretenda el nacionalismo unidimensional, los cambios de la sociedad catalana no están predeterminados ni el futuro es unívoco"

Valentí Puig, periodista y escritor, colaborador de CRÓNICA GLOBAL, este lunes, en El País:

"[...] Quizás el hecho de carecer de un pedigrí catalanista es lo que ha puesto a Mas en manos de ERC, que es un partido mucho más nacionalista que catalanista. Eso tiene algo de aventura por la aventura, en un momento en que cada vez hay más voces en Cataluña que aconsejan prudencia y advierten de los peligros de una improvisación tan aparatosa. Por supuesto, ERC dice todo lo contrario de esas voces y exige a Mas que ponga fechas, que no retire el pie del acelerador. El lenguaje de "España nos roba" es mucho más de ERC que de la coalición CiU, una coalición que ahora está en tensión máxima, con posibilidades de resquebrajarse, al tiempo que de forma casi simultánea también habría tensiones internas en Unió, lo que podría estimular un éxodo de personal político tanto de CDC como de Unió hacia ERC, por el afán tan humano de no perder el poder y la influencia, más allá de la coherencia y de las mínimas convicciones.

[...] Históricamente, tanto en los años de la Segunda República como en la transición democrática, ERC fue y es un partido de sube y baja. Su líder, Oriol Junqueras, ahora mismo anda en estado de gracia, porque por diligencia de Artur Mas todos los vientos le soplan a favor. Pero Junqueras no ha pasado por ninguna prueba de fuego, ni conoce la incertidumbre que curte a los políticos de duración. La decrepitud de la Liga Norte que fue modelo del independentismo catalán la va dejando en la insignificancia política y mucho más en esta fase post Berlusconi que entre otras cosas es un retorno de los moderados al centro de la vida política italiana. De llegar a producirse, la autodestrucción de CiU con Artur Mas al timón en algo se asemejaría simbólicamente al hundimiento del Nautilus. Pero, a pesar de lo que pretenda el nacionalismo unidimensional, los cambios de la sociedad catalana no están predeterminados ni el futuro es unívoco".

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