"No hay que tratar de hacer tantos hechos diferenciales por la financiación de los servicios públicos [más allá de las haciendas forales vasca y navarra] porque eso lleva a enfrentamientos entre españoles. El enfrentamiento y el agravio comparativo no es positivo. Pero la diferenciación no tiene sentido económico"

Redacción
Sábado, 5.10.2013 17:54

Cristóbal Montoro, ministro de Hacienda y Administraciones Públicas, en una entrevista publicada este sábado en El Economista:

[...] Al final, ¿va a prosperar el impuesto a la banca en función del volumen de depósitos que han impulsado algunas CCAA?

Ya hay distintas sentencias al respecto. El Tribunal Constitucional levantó la suspensión cautelar y está en vigor donde se ha activado. No pasa nada. Mi criterio ya lo dije en 2002. No quiero que sea un problema. No es un impuesto muy importante, y yo trabajo en todas las hipótesis en este momento. No puede ser que este impuesto que no es tan importante se convierta en un motivo de confrontación. He tratado de que no se produzcan competencias desleales o traslados de masas de ahorro. No quiero que se convierta en un elemento discriminatorio o en un debate político que no corresponde en un Estado de las autonomías que debe avanzar en la corresponsabilidad fiscal.

¿Y si hubiera un comité de expertos para redefinir la financiación autonómica?

Si se hace eso, los expertos tienen que ser ecuánimes. En todo país federal hay un impuesto estatal de la renta. El IRPF es el tributo que permite aplicar políticas de equidad. Tendremos que hacer algo articulado con las autonomías.

¿Qué le parece una solución similar al cupo a las autonomías 'históricas'? ¿O darles más poder de gestión de tributos?

Las haciendas forales son una singularidad, pero no es el problema de España. Hay que preservar ese régimen: funciona bien, pero no es trasladable. Extenderlo a otras autonomías, incluso por tamaño, lo haría inviable.

¿Es partidario de romper el café para todos con Cataluña, de una diferenciación económica?

La financiación va dirigida a financiar servicios públicos. Y ahora, con las reformas, podemos hacerla en virtud del conocimiento muy superior del coste efectivo de los servicios. Pero no hay que tratar de hacer tantos hechos diferenciales por la financiación de los servicios públicos porque eso lleva a enfrentamientos entre españoles. El enfrentamiento y el agravio comparativo no es positivo. Pero la diferenciación no tiene sentido económico.

¿También por la reacción de Bruselas?

Estamos todos inmersos en un proceso de integración que se llama Europa. No es sólo una integración económica. Es política, y por eso Europa no puede asistir pasivamente al nacimiento de nuevos países. No porque sea un mapa ingobernable, sino porque va en contra del sentido de la construcción de la Unión Europea.

¿Qué prioridades hay marcadas respecto de Cataluña?

En Cataluña hay muchos pensionistas, también muchos parados. De hecho, el gran problema de Cataluña es el paro. Esa es la prioridad del Gobierno: atender servicios sociales básicos hasta promover un crecimiento económico para la creación de empleo en Cataluña. Es una autonomía que tiene más capacidad para ello porque cuenta con más tejido empresarial y cuando vamos generando las bases para ese crecimiento fomentamos su crecimiento y la creación de empleo para sí misma y el resto de España. El hecho diferencial hay que singularizarlo en términos político-institucionales, pero no exactamente tiene que traducirse en financiación de servicios públicos. ¿Cómo va a recibir un ciudadano un servicio público distinto en función del sitio donde vive?

¿En materia de inversiones, ha podido resultar provocadora la caída en las que atañen a Cataluña?

No tiene carácter político, es un apunte contable motivado porque han vencido proyectos de inversión y mientras entran otros hay un periodo de interregno. No hay ningún elemento político en esa decisión. Estamos saliendo de la crisis sin más inversión pública. Y hay que ser muy selectivos con la de infraestructuras, como indica la ministra.