"No hay trampa más artera en la tragicomedia catalana que la tercera vía. [...] La tercera vía propone la excepción catalana y, más allá del pacto fiscal, quiere colar de rondón la 'soberanía cultural'. Es decir, la definitiva imposición formal y normativa de la inmersión lingüística, sin pasar por el feo incumplimiento de leyes y sentencias"

Redacción
Lunes, 7.10.2013 08:04

Juan Carlos Girauta, periodista y escritor, en un artículo publicado este domingo en Abc:

"No hay trampa más artera en la tragicomedia catalana que la tercera vía. El nuevo veneno sirve a varios fines. Intenta salvar la cara al nacionalismo, de modo que el establishment catalán sin asilvestrar no tenga que romper su silencio cobardón y acomodaticio para señalar con el dedo a CiU y decirle: tú eres culpable de este contradiós. La tercera vía permite a la prensa unánime continuar con la impostura de culpar a España, la vieja intolerante, que ahora se negaría a reformarse para dar cabida a Cataluña, provocando con su cerrazón la explosión independentista.

La tercera vía propone la excepción catalana y, más allá del pacto fiscal, quiere colar de rondón la soberanía cultural. Es decir, la definitiva imposición formal y normativa de la inmersión lingüística, sin pasar por el feo incumplimiento de leyes y sentencias.

La tercera vía presenta el problema catalán en estos términos: por un lado existe el inmovilismo españolista que nos impide realizarnos y prosperar, que nos sorbe hasta el tuétano y quiere erradicar el idioma catalán; por otro lado existe la Cataluña harta de tanta explotación e incomprensión, un pueblo industrioso que se sentía español pero que, lógicamente, ha acabado rompiendo sus lazos afectivos con España ante tanto agravio.

[...] O sea, que la tercera vía obtendría para Cataluña todas las ventajas de la independencia, sin ninguno de sus inconvenientes. La propuesta cabalga a lomos del mismo nacionalismo xenófobo, discriminatorio y sentimental que mueve a Convergència. La presencia del PSC en el montaje es resultado de la desesperación de los socialistas catalanes ante su pronta desaparición, del error de comprarle a Artur Mas el mendaz artefacto derecho a decidir, y de los ramalazos de hispanofobia de su segmento dirigente (ejemplo, el PSC considera que celebrar el 12 de octubre es nacionalismo español, provocación y foco de fractura social).

El camino de los fracasados de la política catalana se llama tercera vía. [...] Es la vía de Navarro, no-líder de un partido que es principal culpable de la hegemonía nacionalista en Cataluña. La historia le ha reservado a Navarro el raro privilegio de pagar, con sus errores, los de sus catastróficos antecesores Montilla, Nadal, Maragall, Obiols. La tercera vía es el más triste de los anzuelos nacionalistas: no sólo está hecho de mentiras; está hecho de fracasos personales".

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