"[Una hipotética declaración unilateral de independencia desde el Parlamento autonómico de Cataluña] sencillamente, no tendrá validez, porque nadie puede hacer aquello que no tiene competencia para ello. Lo que no puede ser, no va a suceder, que es una secesión; [eso está] clarísimo, el Estado democrático y constitucional tiene todos los resortes [para evitarlo]"

José Luis Rodríguez Zapatero, ex presidente del Gobierno  (2004-2011) y ex secretario general del PSOE (2000-2012), este domingo, en una entrevista en La Sexta:

"España necesita y quiere a Cataluña, y Cataluña necesita a España. La democracia es un sistema político que nace, ampara y desarrolla el unirse, el dialogar, el vivir juntos el estar juntos. La democracia no va con palabras como ruptura, secesión unilateral -[independencia] es lo mismo-. Fíjese que los países democráticos de nuestro entorno, países que tienen un sistema democrático muy consolidado, ninguno de ellos vive ni ha conocido un proceso de secesión. Por tanto, la democracia tiene los mecanismos para incentivar y garantizar la unidad constitucional, que es un buen sistema político.

[Una hipotética declaración unilateral de independencia desde el Parlamento autonómico de Cataluña] sencillamente, no tendrá validez, porque nadie puede hacer aquello que no tiene competencia para ello. Igual que el Gobierno central hay cosas que no las puede hacer porque no tiene competencia constitucionalmente establecida para ello. Pues, igual, el Parlamento habrá de evaluar si merecerá una reacción jurídica o solo política.

Dicho esto, y afirmada la idea de que lo que no puede ser, no va a suceder, que es una secesión -[eso está] clarísimo, el Estado democrático y constitucional tiene todos los resortes [para evitarlo]-, antes afirmé que Cataluña necesita a España y que España necesita y quiere a Cataluña. Me parece fundamental que haya un proceso de diálogo, de acercamiento, y que recuperemos aquel terreno que se ha abierto en la diferencia, que en esta etapa, en mi opinión -y lo viví con intensidad-, tiene mucho que ver con lo sucedido después de la aprobación del Estatuto, la ratificación por el pueblo, y [la sentencia de] el Tribunal Constitucional.

[...] Ojalá fueran aquellas palabras sobre el Estatuto mías [de 2003, comprometiéndome a apoyar el Estatuto de Autonomía que aprobase el Parlamento autonómico] la razón del problema, sería fácil [de resolver]; es un problema que tiene décadas. En fin, cuesta lo que es la integración de Cataluña, y ahora es un momento de los más delicados. Debemos abrir un diálogo que camine en la dirección de una potencial reforma de la Constitución, donde cuestiones que han quedado pendientes -en su día ya se intentó una reforma de la Constitución, pero no tenía el consenso- puedan ser puestas encima de la mesa, y abrir un proceso de reencuentro.

Estoy a favor [de una reforma de la Constitución] para hacer cosas que el Estatuto de Autonomía de Cataluña no pudo hacer porque el Tribunal Constitucional dijo que no se podía hacer en un estatuto -criterio que respeto, aunque algunas de esas posiciones que mantuvo no las comparto-, y para hacer alguna reforma en el campo de la financiación, de la distribución de competencias, del reconocimiento del mapa autonómico, de la identidad y de la singularidad de CCAA como Cataluña. Ese es el terreno en el que podemos volver a entendernos. Y, para ello, antes que nada, hay que recuperar los afectos y decir una y otra vez a los catalanes -yo se lo digo porque lo pienso y porque tengo un gran afecto, respeto y admiración por Cataluña- que España quiere a Cataluña y que necesita a Cataluña".

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