"A Iniesta nadie le pidió apoyo para la manifestación constitucionalista. Simplemente se recortó algo que había dicho en los medios. Pero en Cataluña la realidad no puede exhibirse a favor de una idea. Se comprende: porque lo que se exhibe masivamente a favor de la otra idea es el delirio. ¡No la puede exhibir ni siquiera el que la firma! ¿Cómo decían de aquello célebre del autoodio?"

Redacción
Viernes, 11.10.2013 18:42

Arcadi Espada, escritor y periodista, en un artículo publicado este jueves en su blog:

"[...] Los promotores de la manifestación del 12 de octubre en Barcelona las habían incluido [las palabras del jugador del F.C. Barcelona y de la selección española de fútbol Andrés Iniesta] en un vídeo donde decían: 'Si piensas lo mismo que Iniesta acude a la manifestación'. A mí me parece un uso perfectamente legítimo del derecho de cita. […] La cuestión es felicitar a los que incluyeron el vídeo con las palabras de Iniesta, porque han logrado retratar una vez más, aunque con particular precisión, el momento moral de la pestilencia.

Es bien sabido que el futbolista Iniesta es objeto frecuente de la atención publicitaria, a la que se presta solícito. Ahí están sus últimos gambeteos con un móvil y sus campañas publicitarias para bancos.

Obviamente está en su derecho de vender la imagen de su juventud y de sus habilidades. Pero si digo todo esto es porque quiero advertir, y muy encarecidamente, que Iniesta no es J.D. Salinger. Tal vez el error de los organizadores del 12 de octubre fue no negociar con él las condiciones económicas del acuerdo. Pero quién iba a imaginarse dificultades y este inconcebible rechazo. Iniesta es manchego, se crió en Barcelona y juega en el primer equipo de esa ciudad. Pero, sobre todo, es lo que llaman un fijo de la selección española de fútbol. Consiguió un gol memorable, que yo celebré en el Perigord de forma muy sentimental.

Es llamativo que este hombre desautorice la inclusión de unas palabras en las que solo dice que TAMBIÉN se siente español. Y en un vídeo, por supuesto, sin mayor afán de lucro, al mismo nivel comercial de su presencia, supongo, en el programa televisivo de referencia. Al futbolista Iniesta nadie le pidió apoyo para la manifestación constitucionalista (es decir, a la manifestación en defensa de esa organización de la política, la economía y el talento que le ha permitido ser campeón del mundo), ni declaraciones específicas ni nada que pudiera turbar su paz espiritual. Ni siquiera se le pidieron pastillas para el remoto dolor ajeno, de esas que patrocinan los médicos sin... fronteras. Simplemente se recortó algo que había dicho en los medios.

Pero en Cataluña la realidad no puede exhibirse a favor de una idea. Se comprende: porque lo que se exhibe masivamente a favor de la otra idea es el delirio. ¡No la puede exhibir ni siquiera el que la firma! ¿Cómo decían de aquello célebre del autoodio?".