Berlusconi recompone la baraja

Il Cavaliere da un vuelco a sus intenciones y apoya al Gobierno de Enrico Letta, desconcertando así a propios y a extraños en una nueva maniobra del veterano político y empresario que busca salvar su escaño en el Senado a cualquier precio. Letta reacciona con buen humor ante este nuevo gesto del líder del PDL.

4 min
Berlusconi, tras su intervención en el Senado
Javier Garriga
Jueves, 3.10.2013 09:32

Silvio Berlusconi ha vuelto a sorprender a propios y a extraños protagonizando una nueva transformación en la escena política italiana. Tras iniciar una crisis de gobierno, instar a sus ministros a dimitir y provocar una rebelión en su propio partido, Il Cavaliere ha decidido este miércoles "otorgar un voto de confianza al Gobierno" de Enrico Letta.

Berlusconi ha dado así el que quizás sea su último golpe en el escenario, preso como está de la asfixia de verse reclamado por la justicia. Con la jugada del viernes pasado, de amenazar con retirar su apoyo al Gobierno del Letta (Partido Demócrata), Berlusconi confiaba prorrogar su expulsión del Senado, después de haber recibido una condena en firme por fraude fiscal en el caso Mediaset.

En poco más de tres días, partidarios y detractores de Berlusconi habían movido ficha para recabar el apoyo y los votos clave para sostener la vida política italiana. Pero Berlusconi zanjó así el asunto enterrando a quienes le daban por muerto. Finalmente Letta recibió el respaldo de 235 senadores, cuando sólo necesitaba 135 de los 319 que componen el Senado italiano para garantizar la continuidad del Gobierno.

Alfano toma el relevo del PDL

El affair Berlusconi ha servido para que, desde el pasado viernes, la política italiana viera cómo emergía de las sombras quien hasta ese momento fuera el delfín de Berlusconi, el viceprimer ministro y titular de Interior, Angelino Alfano. Han sido Alfano y otros díscolos con el hasta ahora líder indiscutido del Pueblo de la Libertad (PDL) quienes han precipitado el fracaso de Il Cavaliere.

Aunque, a decir verdad, la tumba se la ha cavado él mismo, que aseguró que no había dormido desde hacía más de 50 noches por la persecución a que le sometía una "magistratura de izquierdas". En un primer momento, sus correligionarios secundaron en bloque al líder, pero poco después lo tacharon de "irresponsable".

Fue Alfano, su mano derecha, quien pidió a sus partidarios el voto favorable al actual primer ministro, Enrico Letta. Le siguieron 23 parlamentarios dispuestos a apoyar desde el Senado la continuidad del Ejecutivo y a crear, si era necesario, un nuevo grupo político: Los Populares. Pero la pericia política de Berlusconi lo llevó a pasar de una contradicción a otra, y con toda naturalidad intervino en el Senado para declarar: "Hemos decidido, no sin trabajo interno, otorgar un voto de confianza al Gobierno".

"Todos los italianos son iguales ante la ley"

Letta reaccionó con una sonrisa irónica y proclamó: "Es un grande", mientras que la cara de sorpresa del presidente del Senado, Pietro Grasso, reflejaba bien el sentir del resto de parlamentarios. También los leales a Berlusconi, como Alessandro Sallusti, director del berlusconiano periódico Il Giornale, se quedaron desconcertados después de haber garantizado que el PDL votaría en contra de renovar la confianza a Letta.

En el discurso previo a la votación, Letta se refirió explícitamente a Berlusconi, responsable de haber empezado esta crisis con el único fin de mantener su escaño parlamentario. Letta ha puesto énfasis en la necesidad de separar "la vida del Gobierno de los asuntos de Berlusconi", dejando claro que los problemas judiciales del ex primer ministro y la estabilidad del Ejecutivo "no pueden ni podrán superponerse".

El primer ministro ha hecho un llamamiento a la responsabilidad, asumiendo que si su Gobierno no recibía apoyos, Italia se precipitaría en un crisis política y económica "catastrófica". Letta ha sido sin duda contundente: "En un Estado democrático las sentencias se respetan y se aplican"; y ha añadido que "todos los italianos son iguales ante la ley".

Corresponderá ahora al Senado decidir la expulsión de Berlusconi, quien, en caso de que se produzca, con toda probabilidad no podrá presentarse a unas elecciones en los próximos seis años, y, si la condena se concreta, debería elegir entre arresto domiciliario de un año o realizar labores sociales.

El próximo 19 de octubre se celebrará un juicio contra Il Cavaliere, inmerso además en otros procesos judiciales, en apelación para determinar el periodo de inhabilitación por haber sido condenado por fraude fiscal en el caso Mediaset.