El vía crucis de Mas y las "fiestas" de Durao con Duran

Los Presupuestos, quintaesencia del papel mojado, invaden las portadas. Mas y Rajoy se comunican a su manera, el estilo kazajobelga, tú en Bruselas y yo en Astaná.

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Pablo Planas
Martes, 1.10.2013 08:44

La presentación de los Presupuestos Generales del Estado (PGE) es un rito que obliga a los periódicos a presentar una minuta con escasas variantes. Así, la prensa del día de hoy es como el menú de los jueves de los restaurantes populares: paella, generalmente una acumulacíón de sobras de la semana ejecutadas con alevosía por candidatos a una versión extrema de Pesadilla en la cocina. Nada como unos presupuestos administrativos para profundizar en el subconsciente de los periódicos, en sus esencias editoriales y en sus debilidades. Y nada mejor tampoco que esa clase de números para ejemplificar el significado de la expresión "papel mojado". Pero eso no parece importarle a nadie, en los diarios, entre otras razones, porque los números son de una objetividad (aparente) aplastante. Como era previsible, la prensa de Somalilandia encaja los presupuestos como una prueba irrefutable más del saqueo español, mientras que para la de Atapuerca,la sustancia radica en la factura de pensiones, desempleo y pago de intereses, una perspectiva menos neolítica de lo que cabría esperar.

La cuestión catalana en los PGE es para los diarios de Barcelona una bofetada (El Punt Avui) de Montoro cifrada en el Ara (y en general) en un 25% menos que en relación a lo entregado el pasado año. La Razón, en cambio, dice que Cataluña es la cuarta comunidad más favorecida en el listado inversor del Estado, lo que también es comúnmente admitido. A tenor de esas coincidencias podría pensarse que los números no engañan, que la proyección de ingresos, gastos y reparto de beneficios es una constante científica cuando, en realidad, tiene la misma consistencia que una predicción de la bruja Lola, la de las velas negras. Las presiones de propios y ajenos, los apaños de unos y otros, la intensa actividad de notarios, rotarios, sindicatos y patronales y, por encima de todo, las broncas de los presidentes autonómicos y los ministros del Gobierno a los subsecretarios de Montoro pasarán por las trituradoras de papel todo lo que hoy se da como inamovible e innegociable. Es un tradición, como lo de los jueves y el arroz pasado.

Sin embargo, la impresión general cuenta y tanto en El País como en Abc (que subraya que a la Corona se asigna lo mismo que en 2005, pedazo de detalle) abundan en materia de pensiones, paro y deuda como sombras en un incierto proceso de tímida recuperación. En todos, por abreviar, se ofrece la lectura política de CiU, que aprecia las cuentas como un castigo a Cataluña y al "proceso". Tiempo al tiempo, que diría Rajoy.

La política con mayúsculas (porque los nombres propios siempre van en mayúsculas) la acaparan el presidente del Gobierno y el de la Generalidad, Mas y Rajoy, en una reposición de Tú a Boston y yo a California, pero desde Bruselas y Kazajistán, capital Astaná. En la portada de La Vanguardia, el protagonismo se lo lleva Mas, en una foto con el Oli Rehn auténtico, pero que parece de cera, y elevan a tres el número de comisarios europeos con los que consiguió reunirse ayer el presidente autonómico. Proeza. Ninguno le preguntó, sin embargo, por la independencia, reconocen Mas y el diario de Godó. En cambio, la apertura de la sección política se la lleva de calle Rajoy con lo de la petición de grandeza a Mas. "Daré la batalla por una Cataluña española y una España catalana", subraya La Vanguardia que dijo también el presidente del Gobierno en una de esas expresiones con las que Maragall, cuando alcalde, abría puertas y vendía una Cataluña guapa y confiada (a pesar de Pujol).

Sobre el viaje de Mas resulta imprescindible el artículo de Lluís Foix, que a diferencia de la versión más extendida en Cataluña, sostiene que en Europa la lupa está más cerca de Italia, de las elecciones en Portugal y de la formación de gobierno en Alemania que de Cataluña. Se insiste además en La Vanguardia sobre el diálogo entre socialistas y populares en Cataluña. Ese acercamiento de Navarro y Camacho (a pesar del Pacto del Tinell y de Método 3) irrita profundamente a los diarios soberanistas, lo que no deja de ser un acicate.

En El Mundo, que tampoco parece tener puesta la lupa, ahora mismo, sobre Cataluña, se solazan en portada con la picaresca de UGT y los supuestos pagos en negro al arquitecto que remozó la sede del PP. En la foto, Cándido Méndez con el brazo derecho en cabestrillo. ¿Mensaje subliminal o gracieta editorial?

La opinión en los diarios ofrece hoy una breve pero sugerente selección de aportaciones. A la ya mencionada de Foix se añade la del profesor de la Universidad de Barcelona Francisco Morente, un nuevo disidente, de la facción federalizante: "Una hipotética consulta no debería tener lugar en 2014 porque ese año no es neutral". Basta contemplar el gasto propagandístico de la Generalidad, el Ayuntamiento (hasta el Estado pone dinero) y no pocas y pequeñas empresas en los fastos del tricentenario para apuntalar la afirmación del profesor Morente sobre las garantías democráticas del "derecho a decidir". En Abc, Enric Millo, portavoz del PP en el Parlamento autonómico, fila el cincel de tallar retratos y compara a Artur Mas con un "telepredicador" que "ha rebasado todos los límites del sentido común y la cordura".

Destaca también el artículo de Joan Tapia en El Periódico, que destila ironía. "Por cierto, que en la visita de Mas a Bruselas, José Manuel Durao Barroso -que ha recibido tres veces a Duran en los últimos tiempos- ha vuelto a tener problemas de agenda", apunta Tapia. Vamos, que hasta salen juntos de marcha, Duran y Durao.