Ribas: "La socialdemocracia es lo más civilizado que hemos sabido crear"

El fundador en 1974 de la mítica revista libertaria Ajoblanco presentó en Barcelona su última novela, Encuentro en Berlín. Durante el acto criticó que el nacionalismo se haya cargado "la sociedad civil" barcelonesa. "En los 70 la cultura brotaba de la suma de inquietudes individuales, no gracias al dinero público. Y no es lo mismo hacer las cosas por convicción que por subvención", apostilló.

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Ribas y Ordóñez, durante la presentación del libro del primero
Redacción
Jueves, 24.10.2013 16:38

El periodista y escritor Pepe Ribas presentó, este miércoles, en el Centro Cívico Fort Pienc de Barcelona su última novela, Encuentro en Berlín, durante uno de los actos con intelectuales y políticos que organiza periódicamente Alternativa Ciudadana Progresista (ACP).

Ribas (Barcelona, 1951), fundador en 1974 de la mítica revista libertaria Ajoblanco, que llegó a vender 100.000 ejemplares en 1977, y autor del conocido libro Los 70 a destajo, editado en 2007, se confesó "en primer lugar un novelista" al que, aunque publicó su primera obra a los 19 años, la efervescencia de los movimientos sociales impidió desarrollar su verdadera vocación hasta una edad tardía.

Encuentro en Berlín es un relato de acción e intriga ("el policíaco es el mejor envoltorio formal para la crítica social") que recorre buena parte de la historia europea del siglo XIX, con sus contradicciones e historias olvidadas, como la de la desaparición de millones de cosacos de Ucrania en pocos años debido a las hambrunas, la guerra o las matanzas ordenadas por Stalin, o la de los millones de alemanes que, pese a la historia oficial, se enfrentaron activamente al nazismo y fueron confinados en campos y ahorcados en su mayoría.

Una trama que se desarrolla bajo el telón de fondo de la importancia estratégica para el comercio de los ríos europeos, de principio a fin agarrada a la inquietud vital de Ernesto Usabiaga, un activista chileno de 32 años hijo de una mujer torturada que se instala en Berlín, y su amigo Maksin, un cosaco de Ucrania vinculado a una de las familias que controlan la distibución europea del gas.

El nacionalismo, fracaso de la Transición

El eje de la presentación, la necesidad de profundizar en las diferencias entre una historia oficial y la realidad que no muestra, propició en el coloquio posterior algunos paralelismos con la actual situación política de Cataluña. Ribas, quien no dudó en afirmar que "la socialdemocracia es, seguramente, lo más civilizado que hemos sabido crear", consideró que el nacionalismo es una consecuencia del fracaso de la Transición.

Un fracaso que, además, ha sumido a Barcelona, otrora centro neurálgico de la vanguardia cultural, filosófica e intelectual, en su irrelevancia actual respecto a Madrid, París o Berlín: "Se han cargado la sociedad civil. En los 70 la cultura brotaba de la suma de inquietudes individuales, no gracias al dinero público. Y no es lo mismo hacer las cosas por convicción que por subvención", apostilló.

Cuando Antonio F. Ordoñez, presidente de ACP y presentador del acto, le preguntó si creía posible que la inevitable fractura social llegase a mayores, Ribas respondió lacónico: "Es imposible, por un lado hay una mayoría silenciosa que nunca se dejará llevar, y por otro hay mucho cobarde que nunca renunciará a anar diumenge a la pastisseria".

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