"Un tipo que se define como racista, misógino, misántropo o antisemita no consigue lo que ha alcanzado Lovecraft"

Jesús Cañadas con su obra 'Los nombres muertos' en la mano
Fco Javier Rivas
Lunes, 30.11.-0001 11:35
Si bien se suele identificar a Edgar Allan Poe como el escritor de terror por excelencia, lo cierto es que la influencia de la obra de H. P. Lovecraft y su círculo de colaboradores (Frank Belknap Long, Los perros de Tíndalos, y Robert Erwin Howard, creador de Conan)ha sido bastante más influyente en la cultura popular que la de Poe y cada vez lo es más.

Sobre su obra, los Mitos del Cthulhu, se ha generado un gran número de películas y relatos basados en unos seres 'primordiales' que vinieron del espacio y duermen desde hace miles años entre hielos perennes de la Antártida o en los fondos marinos del Pacífico.

Jesús Cañadas se ha atrevido a convertir a Lovecraft en protagonista de su novela Los Nombres Muertos. Un thriller en el que aparecen tanto sus amigos citados como su exmujer, su agobiante familia y su más brillante creación y que quizá le supera en fama: el libro de los muertos, el Necronomicon.

¿De dónde viene tu pasión por Lovecraft?
Desde los 15 ó 16, cuando me regalaron la recopilación de Rafael Llopis de relatos de Lovecraft. Y ahí me volví loco. Tuve la idea de sacar este relato durante mucho tiempo y en 2009 me puse a ello.

Las impresiones del libro tanto de Providence, Berlín o Londres son de primera mano. A Damasco, por razones obvias, no he podido ir. Un año entero ha sido de documentación: contactos con las bibliotecas del Congreso de Washington, con la Pública de Nueva York, con la John Hyatt de Providence, donde está todo lo que escribió Lovecraft y lo que se ha escrito sobre él.

¿Cuál es tu relato favorito de Lovecraft?
La idea original de la novela era un relato que explicase como Lovecraft escribió La sombra sobre Innsmouth, uno de mis preferidos. Después de abandonar esa historia y centrarme en el Necronomicon, hay tres relatos imprescindibles: La declaración de Randolph Carter, que aunque parezca inocente es un relato muy potente, El color que cayó del cielo, una maravilla, y El Extraño, que tiene la clave para entender toda la psicología de Lovecraft.

Y te has adentrado bastante en la psicología de Lovecraft
Me he adentrado bastante en su biografía, me he leído todas las que se han escrito sobre él: las de Houellebecq, Colin Wilson, una pequeñita de Frank Long, las cartas de Sonia Greene –esposa de Lovecraft-... He cotejado visiones y de ahí he sacado mi propia versión de Lovecraft, la que creo que se ajusta más a la realidad.

¿Cómo has construido el personaje?
Básicamente he sido consciente que no me podía meter en su cabeza pero quería poner todos los miedos de Lovecraft, su parte negativa, pero también quería acercarme a su persona. Yo creo que un tipo que se define como racista, misógino, misántropo o antisemita, básicamente un hijoputa', no consigue lo que ha conseguido Lovecraft: que sus amigos monten una editorial para que el mundo conozca su obra. Un admirador de Hitler, tal y como escribió en una de sus cartas, no se casa con una judía inmigrante de Ucrania. Creo que detrás de toda esa pantalla de prejuicios hay una persona con un gran carisma. No creo que fuera simpático, en el libro no lo es, pero tenía un carisma especial que ha provocado que la gente se vuelva loca por sus cuentos. Escribió unas 10.000 cartas, un esfuerzo muy notable en comunicación, algunas de tacos de folios, y eso significa que sabía conectar con la gente aunque quizá no a un nivel personal.

Stephen King tiene un ensayo que se llama Mientras Escribo en el cual dice que Lovecraft sería un asiduo de las redes sociales y de los chats. Con una pantalla delante, sin trato personal, era una persona carismática, y eso es lo que he intentado trasladar a la novela.

Hay un trabajo intencional para que el lector empatice con un personaje como Lovecraft
Sí, en un principio pensé que si situaba a Lovecraft solo iba a resultar cargante y antipático. Esa es la función metaliteraria de sus compañeros Frank Long y Robert Howard. Si te enfrentas a los exabruptos y al tono engolado y sus prejuicios, te aparecerá antipático, en cambio, con el punto de vista de Long, que sabe que no se lo tiene que tomar en serio, el lector también lo sabe.

Utilizas el Necronomicon de una forma bastante original, como si fuese un arma de dominación de masas
En ninguna de las obras de Lovecraft se dice que contiene el Necronomicon. Sólo se dice que hay un conocimiento prohibido que es muy peligroso. Es uno de los detalles que hacen de Lovecraft un genio, si hubiese detallado algo habría eliminado esa posibilidad. En ese espacio en blanco puedes poner lo que te dé la gana y yo lo he usado para mostrarlo como una especie del Arca Perdida. Un objeto de poder para conseguir mis deseos y los deseos de cada uno de los personajes que buscan el Necronomicon son diferentes: uno quiere curarse una enfermedad, otro quiere hacerse rico, recuperar a su familia... En los relatos de Lovecraft se utiliza el Necronomicon para conseguir cualquier cosa.

Y sin embargo el Necronomicon ha ido más allá de Lovecraft y ha aparecido en muchísimas películas, como Posesión Infernal, de la cual se estrenó un remake hace unos meses
Las películas, el juego de rol y muchas otras cosas han popularizado la obra de Lovecraft e incluso que algunos piensen que el Necronomicon es real. Lovecraft y su círculo son unos maestros de la cita y entre ellos cruzan referencias para crear un cosmos tan rico, grande y complejo que finalmente 'mola'. Y haciendo un homenaje a esas historias sientes que perteneces a ese círculo que comenzaron hace 70 años Lovecraft y sus corresponsales.

¿Lovecraft vende?
Yo creo que está de moda. Desde editoriales muy grandes a independientes han retomado la obra de Lovecraft como Las Fábulas de Albión, que ha sacado hace poco La sombra fuera del tiempo. Incluso portadas de libros de detectives, que no tienen nada que ver, tienen tentáculos. Los horrores de Lovecraft están de moda y eso no me podía venir mejor.

En el relato das pistas a favor y en contra del mundo sobrenatural de Lovecraft
La ambigüedad es lo que tira el relato hacia delante. Lovecraft se pasa un 90 por ciento de la trama buscando un libro que sabe que no existe y sabe que no existe porqué se lo ha inventado él. Sin embargo, todo el mundo a su alrededor le lleva la contraria e insisten en que sí existe. Esa ambigüedad es la que he intentado transmitir al lector, ¿existirá o no? Recreo el movimiento ocultista de principios del siglo XX, y por la novela desfilan personajes que se pudieran haber interesado por el Necronomicon como Erik Hannussen (ndr. Mentalista de origen judío que llegó ser uno de los astrólogos preferidos de Hitler) o el surgimiento del movimiento nazi en Baviera.

Uno de los 'cameos' más sorprendentes es la aparición de Tolkien en tu novela y se diría que es un personaje que no te cae bien.
Tolkien no me cae mal pero su sombra sí. A la fantasía le hubiera ido bastante mejor sin esa fama exagerada de Tolkien y por eso me he dado el gustazo de 'invitarlo' a la novela y... No me cae mal pero me parece bien que parezca que Lovecraft ha inspirado una parte de El Señor de los Anillos cuando hablan de la amistad y después romper las expectativas del lector yendo por otros derroteros.

Y sin desvelar nada pero, ¿el final está contrastado?
En absoluto. Es ficción y en los agradecimientos cito a la familia de Lovecraft. En ningún momento se me ocurriría decir que es cierto. Es lo que me pedía la historia.

¿Te has puesto en contacto con la familia de Lovecraft?
No queda ningún descendiente. Los derechos de su obra los tiene la familia de August Derleth -ndr. Perteneciente al Círculo de Lovecraft- pero su última descendiente murió en 2008 y desde entonces hay un cacao entre Arkham House, la editorial que fundaron para publicar sus relatos... Yo he estado en contacto con S. T. Johshi y me aseguré que nada de lo que publicaba en el libro atentara contra los derechos de autor de Lovecraft ni contra su imagen.

¿Cómo se pronuncia Cthulu fhtagn?
Lovecraft lo dejó muy claro en una carta. Da igual como lo pronuncies, está mal. No son nombres hechos para ser pronunciados con gargantas humanas.

Me ha faltado ‘tekelili’ (leer Las Montañas de la locura)
Las Montañas de la locura no se encuentra entre mis relatos favoritos. Me parece demasiado extenso para lo que cuenta en realidad. No obstante tiene destellos de genialidad, como la conversación de radio en la que hablan de algo que tu no estás viendo y tienes que imaginar, enseñarte la reacción al horror pero no el horror en sí. Eres tu quien rellena el horror.

Querían hacer una película
Guillermo del Toro lleva años intentando hacerla aunque a mi me gustaría que hiciera El Horror de Dunwich en condiciones, pero el proyecto está parado.