Vila, bestia negra de los fundamentalistas

El consejero de Territorio y Sostenibilidad siempre ha sido un político con perfil propio. Votó en contra de la prohibición de las corridas de toros en julio de 2010 y antes de verano se le pudo ver en Ceret (Francia) asistiendo a un festejo taurino y compartiendo con el periodista Joan Barril la esperanza de que el Tribunal Constitucional corrija el desaguisado. Además, frente a la parálisis de sus compañeros del Gobierno autonómico, ha llegado a acuerdos con la ministra de Fomento, Ana Pastor (PP), alguno tan relevante como el de los accesos al puerto de Barcelona.

 

Todo ello le ha valido ser considerado tibio por los sectores más fundamentalistas y objeto de ataques en las redes sociales en internet. Pero la gota que ha colmado el vaso fueron sus afirmaciones de hace una semanas en las que instó a "erradicar de una vez cualquier planteamiento adolescente para conseguir la independencia, para los que la sueñen".

 

La reacción fue inmediata, y el encargado de materializarla públicamente fue el ínclito Francesc-Marc Álvaro, quien desde su columna de La Vanguardia le recordó el triste final del ex consejero Pujals -que en su momento sonó para suceder a Jordi Pujol- y le tildó de adolescente narcisista. La ortodoxia es la ortodoxia. ¿Seguirá Vila el camino de su predecesor en el cargo?

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