Resistencias en el Hospital Clínico

Esperando los datos del derrumbe sanitario

Finalmente, el martes conoceremos el proyecto de presupuesto de la Generalidad para 2014. Nos llegará aliñado de retórica falsificadora. Osarán afirmar que se han acabado los recortes sanitarios y que el Hospital Clínico de Barcelona será un impreciso "consorcio público".

11 min
Los consejeros de Salud, Boi Ruiz, y de Economía y Conocimiento, Andreu Mas-Colell, escuchan una intervención de Artur Mas en el Parlamento autonómico
Alfons Quintà
Lunes, 4.11.2013 07:56

En los países más democráticos, el presupuesto es la gran ley anual, definidora de la política real. Aquí, al estar ahogados por una demagogia populista y por un mundo mediático gubernamental propio de las dictaduras, todo es más complicado.

Además, el presupuesto irá junto con la ley de acompañamiento que permitirá muchas filigranas al Gobierno de la Generalidad, como la de colar muchas imprecisiones y muchas delegaciones en la vía reglamentaria.

Por ejemplo, en los últimos días la caverna mediática de la Generalidad ha evitado hablar del presupuesto. Para contribuir a tapar el tema, se han enzarzado en consideraciones escatológicas sobre la pregunta a formular en la hipotética consulta. Sólo faltaba retomar la polémica medieval sobre el sexo de los ángeles.

Discursos demagógicos

Mañana, el presupuesto llegará acompañado de discursos demagógicos, afirmando que se han acabado los recortes sanitarios (cosa parcialmente cierta porque ya no queda nada para recortar), destacando que todo es culpa de Madrit y exponiendo que el Hospital Clínico de Barcelona (HCB) -centro hospitalario de referencia para medio millón de ciudadanos- será un "consorcio público", cosa que, aquí y ahora, no quiere decir nada.

Respecto a la sanidad, el presupuesto tendría que ser un punto clave. Finalmente se tendría que revelar el alcance de los recortes sanitarios que se han sido efectuando, a escondidas, en los últimos meses. Han sido escalofriantes. Se dijo que sólo se prorrogaba el presupuesto de 2012, pero en realidad se ha recortado en un 5,5% más. Recortes que se mantendrán. Desde la Generalidad se hará lo imposible para oscurecerlo. Lo veremos y lo sufriremos.

Al ser la sanidad el tema que más expectativa de voto ha hecho perder a CiU, sería capital exponer la gravedad de la destrucción de la sanidad pública. Pero la mayoría de fuerzas políticas a menudo han mostrado que en sanidad se pierden. Ahí está el resultado nada brillante de la comisión parlamentaria de investigación en sanidad.

Por lo tanto, si alguna fuerza quiere pesar electoralmente tendrá que ofrecer una alternativa sanitaria seria, realista y cuantificada. De momento, están muy lejos. Igualmente importante es la voluntad de ERC de hacer creer que no tiene nada que ver con ello, cosa radicalmente falsa. Esta semana se empezará a ver como acentúa su cínico papel de Poncio Pilato. En todo caso, ya se sabe que el presupuesto será aprobado sólo con los votos favorables de CiU y ERC.

ERC queriendo pasar de puntillas

Es un hecho que habrá que destacar. Se tendrá que hacer en un alto grado porque ERC pretende pasar de puntillas. En política siempre es bueno estar despierto y prever el futuro. Ahora y aquí no puede haber demasiadas dudas respecto a que Mas está yendo hacia la puerta de salida y ERC puede estar preparándose para atravesar la de entrada. Son el fuego y las brasas. Requieren actitudes en parte parecidas y en parte específicas.

De entrada, todos los datos preliminares indican que el gasto sanitario per cápita habrá disminuido en relación a 2006 y pasado a niveles de 2004-2005. Este dato crucial se obtiene dividiendo el importe del gasto sanitario público por el número de tarjetas sanitarias.

Al exponer este dato habrá que tener en cuenta el aumento de la población, el aumento de la esperanza de vida y la introducción de nuevos progresos médicos, algunos de ellos muy caros. Estos tres datos obligarían a un aumento del gasto per cápita. Por lo tanto, agravan la maldad que implica su disminución.

Dicho de otra forma, hacen que el regreso a los datos de 2006 sea todavía más bárbaro. Además, hay que añadir que antes de la crisis muchas personas se podían pagar un seguro médico privado y ahora no pueden. En síntesis, habremos pasado de ser una Comunidad líder en atención sanitaria a estar a la cola.

Camino del cementerio, no de la secesión

Dentro de pocos años nos llegará el dato clave y monstruoso, pero que tarda en ser estadísticamente manifiesto. Es la disminución de la esperanza de vida. En cuanto a la calidad de vida ya tenemos algunos datos y cada día habrá más.

Así, en las comarcas gerundenses hay 15.913 enfermos en listas de espera, mientras que en 2010 había 6.413 menos. O sea que ha habido un aumento del 40%. No vamos por el camino de la secesión de Cataluña sino del cementerio, para muchos catalanes.

Hay un montón de frentes por donde atacar la barbaridad recortadora de la Generaliadad. Lo que no hay son combatientes ni, aún peor, un pensamiento sanitario articulado. Por eso se mantiene Boi Ruiz, que incluso se está quedando sin su cúpula en la Consejería. "No hay reuniones de coordinación" me dice una fuente. Añade: "En el día a día, Ruiz sólo habla con Josep Maria Padrosa, director general del Servicio Catalán de la Salud. Ruiz llegó a la Consejería como un hombre de las patronales de la sanidad concertada. Pero ahora incluso esta está contra él".

Ha destrozado tanto la sanidad pública pura que la destrucción también ha afectado a la concertada. Lo que Ruiz quería que fuera un caso de bienes suplementarios (en el que cuando uno pierde un bien, el otro lo gana) ha pasado a ser un ejemplo de bienes complementarios (ambos perdiendo). Un ejemplo académico muy usado del primer caso es priorizar la fabricación de cañones o de mantequilla, y del segundo el azúcar y el café.

Ahora la sanidad concertada manifiesta que le deben 1.000 millones. Hay hospitales con el agua al cuello. El de Igualada tiene una deuda de 40 millones, el la Seu d'Urgell 22, etcétera. A la vez, las farmacias, un mundo donde CDC era fuerte, están como este diario ya ha expuesto.

Hospital Clínico de Barcelona

Otro tema que tendría que empezar a aclararse es el del Hospital Clínico de Barcelona, donde su director general, Josep Maria Piqué, hombre de CDC, hace diez o más años que pretende -con una carencia de argumentos y de medios propios alucinantes- privatizar la gestión.

No ha encontrado los recursos pero ha contado con el respaldo total de CDC. Ahora ha perdido el apoyo del grupo de médicos que él ha puesto en posiciones de poder. Se les pidió que se sacaran quince millones de sus bolsillos -llenados en gran parte por su ejercicio privado dentro del propio Clínico- y le dijeron que no.

Una reciente resolución parlamentaria impulsada por ERC y votada por PSC y CiU (a regañadientes) se pronunció por la creación de un "consorcio público". Cómo ya expuse, es una figura de una gran indefinición jurídica. Por lo tanto, hay que estar atento a cómo se concreta, cosa que probablemente no hará ni la ley de acompañamiento, que establecerá alguna definición, o más confusión, respecto al HCB.

En todo caso, Piqué continúa luchando. Sus colaboradores y sobre todo colaboradoras, en el mundo de la enfermería acaban de crear, deprisa y a salto de mata, un Comité de Delegados de Enfermería, sin duda impulsado por Piqué. Es una entidad corporativista que posiblemente se convierta en sindicato, digamos, de la casa, como lo es uno de los médicos hasta ahora fieles a Piqué. Pueden querer aspirar a otro convenio franja, como el que ya tienen los médicos.

Todo ello está enmarcado en una política de resistencia al reconocimiento jurídico del HCB como un hospital público más, cosa que siempre ha sido. Si alguien piensa que todo esto resulta ridículo, tiene razón.

Ningún pensamiento sanitario

En efecto, nos encontramos ante otra manifestación de la carencia del más mínimo pensamiento sanitario por parte de la Generalidad, excepto una política de destrucción irracional, en todas direcciones.

Como me dice una buena fuente, la operación de Piqué, que la fuente cree fallada, "es un síntoma más de la degradación política del país". Personalmente, respecto a esta gentuza hoy en el poder siempre tengo la tentación de temer lo peor. En todo caso, habrá que esperar a quien sustituye, o no, a Piqué. No me puedo imaginar ningún buen candidato.

De momento, Piqué continúa amarrado a su poltrona. Es un pésimo signo. Mientras tanto ya ha creado un HCB que, por cuestiones políticas y organizativas, ha perdido peso y capacidad de integrar novedades y de tener ninguna iniciativa racional, a pesar de que su estrecha relación con La Vanguardia impida una exposición pública veraz.

Ruiz y los suyos (si todavía le queda alguien) están enloquecidos por un odio visceral contra la sanidad pública catalana, que se convierte en un odio infantil al Instituto Catalán de la Salud y sobre todo al que, en muchos aspectos, es el mejor hospital público de Cataluña, el del Valle de Hebrón de Barcelona.

Sin temor a causar risa (o llorar) acusan al Valle de Hebrón de "franquista" porque fue creado, en el marco de la Seguridad Social, bajo el franquismo. Vaya, ¿también sería "franquista" Iberia o la Seat, o la Universidad Autónoma de Barcelona? Aunque lo pueda parecer, mi análisis no es primario ni primitivo, ni forzado. Son ellos los que son ridículos, primarios y primitivos, como saben miles de médicos y miles de miembros del personal sanitario.

Piqué y Alberto Sordi

Algunos tics de Piqué son más que ridículos. Así, en el Clínico un correo electrónico cuando es para todo el mundo lleva como destinatario "everybody" ("todo el mundo", en inglés), al final de muchos correos se pone "FYI" ("for your information", "para vuestra información", también en inglés), etcétera.

Todo ello recuerda a una excelente película de Alberto Sordi: Un americano en Roma. Es de 1954. Seguramente se puede encontrar en los videoclubs. Estas payasadas, o estos reinos de taifas, son el resultado de quererlo destrozar todo, movidos por ambiciones de vuelo gallináceo, de ganar más dinerillo, de poder mandar y de no soportar que, a pesar de sus defectos, con todos los anteriores consejeros, la sanidad pública iba tirando. Habría que reformarla pero ahora, como se verá algo mejor con el proyecto de presupuesto, la han destrozado.

No funciona casi nada. No solamente por los recortes, sino porque también han creado un inmenso y deliberado desconcierto en un mundo que, como todos los técnicamente complejos, necesita serenidad, argumentos específicos y ponderados, así como buenos profesionales, intelectualmente antagónicos a los resentidos Artur Mas, Andreu Mas-Colell y Boi Ruiz.

Hay que observar cómo se expresan estos tres personajes. Incluso en esto, que forma parte de la educación, son peores que todos sus antecesores. Sería ridículo, o delirante, que todo esto pueda simplemente ser entendido por las cúpulas de CDC y de ERC. ¿Alguien lo puede dudar, a estas alturas? El martes todavía tendremos más pruebas, a pesar de que la muy suya TV3 ya tenga toneladas de incienso preparadas.