Homs, cada vez más solo

El todopoderoso portavoz de la Generalidad y consejero de la Presidencia, Francesc Homs, está cada vez más solo. La chulería y la prepotencia que muestra en sus intervenciones públicas también definen su forma de actuar de puertas adentro, no solo en el Gobierno autonómico, sino en CDC e, incluso, en sus relaciones con otros partidos, incluidos sus aliados de ERC.

 

De hecho, el presidente de la formación independentista, Oriol Junqueras, ya ha confesado a su entorno en más de una ocasión que no se fía de Homs y que no soporta sus procedimientos, que incluso considera contraproducentes para su proyecto indepedentista. La visita de hace diez días a escondidas a la Casa Real ha sido el último de los desencuentros.

 

Las críticas sobre Quico Homs (como le llaman sus allegados) llegan de todas partes: empresarios, consejeros autonómicos, secretarios generales, directores generales... y son de todo tipo. La falta de coordinación es una de ellas, y muchos en el Ejecutivo autonómico echan de menos a Germà Gordó, hasta diciembre secretario del Gobierno autonómico y ahora consejero de Justicia.

 

En el partido, Josep Rull, secretario de Organización desde que Oriol Pujol dejó el cargo por su implicación en el caso de las ITV, le está ganando la partida y se está haciendo fuerte entre los cargos intermedios y territoriales. Rull es un valor al alza, y podría emerger en el caso de que el proyecto independentista -como todo apunta- termine mal, y se lleve a Mas, a Homs y a su equipo (Jordi Cuminal, Jordi Baiget, Jordi Moreso y Víctor Cullell) por delante. Por eso, el portavoz autonómico ve a Rull como un enemigo.

 

El que fuera secretario de Comunicación y Estrategia de CDC, y principal asesor de Mas en su camino a la Generalidad en 2010, David Madí, tampoco esconde sus reproches a Homs por su falta de mano izquierda. Unos reproches que también comparte la número dos del Ejecutivo autonómico, Joana Ortega, y otros dirigentes de UDC, que califican a Homs como "un salvaje haciendo política".

 

Así las cosas, parece que al portavoz autonómico solo le queda el apoyo incondicional de Mas. Un apoyo, cuando menos, sorprendente, habida cuenta de que fue Homs quien le convenció de que debía convocar las elecciones en noviembre de 2012 -que resultaron un descalabro en toda regla para CiU- y que él es el responsable del proyecto de "transición nacional" que va camino de otro estrepitoso fracaso.

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