Revista de prensa

Homs, el gran timonel de la ética periodística, garantiza la consulta

El consejero de la Presidencia garantiza en todos los diarios que habrá un acuerdo sobre procedimiento, fecha y consulta antes de fin de año. Ara y El Punt Avui felicitan al CAC por su informe.

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Pablo Planas
Miércoles, 27.11.2013 08:18

Los nacionalistas siempre tienen razón, son más finos y educados, listos y sagaces. Huelen mejor, son más altos. Por no hablar de las virtudes morales que les asisten. Pese a que están en posesión de la verdad, cosa de la que nadie puede dudar, no presumen de ello. Los nacionalistas son un dechado de características benéficas, un compendio de cualidades relativas a la urbanidad, el buen gusto y la diplomacia. Los nacionalistas, en fin, son de una categoría superior. Nunca insultan y si lo hacen se trata en realidad de sentido del humor. Reconocidas todas esas características, no queda más remedio que aceptar su guía y patronaje y tratar de prestar más atención, a ver si de una puta vez nos entra en la cabeza una doctrina tan moderna, estética, cosmopolita e incluso científica; una ideología tan higiénica y desprovista de contradicciones; un camino de vida y fe verdadera que ha guiado la existencia de personalidades tan carismáticas e indispensables como Jordi Pujol, Artur Mas, gran tetrarca y mejor persona, y ese patrón de la tolerancia que es, sin duda, don Francesc Homs, timonel de la ética, abanderado de la bondad intrínseca del nacionalismo y culminación providencial de la morfología catalana.

En serio. Un ejemplo esférico de estos rasgos lo constituye el ingente esfuerzo pedagógico que lleva a cabo Salvador Cardús. Hoy mismo, en La Vanguardia, escribe un grandísismo artículo, imprescindible. Titúlase: "En público o privadamente", y dice: "Últimamente, el dependentismo español en Cataluña -y en particular el secretario general del PSC, Pere Navarro- ha recurrido a ello para revelar con afectada indignación que algunos de los partidarios de la consulta para ejercer el derecho a la autodeterminación en el año 2014 en privado afirman que es totalmente imposible. Es un caso parecido al de los que revelan el contenido de unas comidas discretas en Madrid en las que consejeros de la Generalidad, supuestamente independentistas, se estarían vendiendo toda la herencia por un plato de lentejas. La intención última de este juego sucio es extender la desconfianza sobre los adversarios aunque, por lo que se ve, ni así consiguen acrecentar la confianza hacia ellos mismos".

Se refiere Cardús a Francesc de Carreras, con quien por esas cosas de la tradición familiar de los Godó le toca compartir páginas. Y es que al catedrático unionista, españolista y, por tanto, falaz y mendaz, no se le ocurrió otra cosa el otro día que escribir que Francesc Homs andaba por Madrid reunido con las altas esferas del abominable poder central para encontrar una salida al procés. Juego sucio, sí. Eso es lo que hace De Carreras. ¿Qué no? Hoy mismo, sin ir más lejos. Y en el mismo periódico, La Vanguardia, se le concede un inmerecido espacio a De Carreras para que diga cosas como estas: "En los últimos años empiezan a abundar los ensayos históricos sobre España distanciados de la metafísica, es decir, de aquella 'honda preocupación por el ser de España', como si de un cuerpo vivo se tratara, que tantas páginas ocupó desde los escritores de la generación del 98 hasta Laín Entralgo, pasando por Ortega". ¿España? Lo que hay que leer. A tres libros sobre el particular se refiere De Carreras: La herencia del pasado. Las memorias históricas de España (Galaxia Gutenberg, Barcelona, 2011), de Ricardo García Cárcel; Ser españoles. Imaginarios nacionalistas en el siglo XX (RBA, Barcelona, 2013), compilado por J. Moreno Luzón y X. M. Núñez Seixas; e Historia de la nación y del nacionalismo español, dirigido por Antonio Morales, Juan Pablo Fusi y Andrés de Blas (Galaxia Gutenberg, Barcelona, 2013). Sobre el último afirma: "Sin apelar a una idea metafísica de España, la pluralidad de autores hace que se plantee una candente cuestión: ¿es España una nación entendida como una realidad histórica decantada a lo largo de los siglos o se trata sólo de una nación, compuesta de ciudadanos, cuyo origen se encuentra en la soberanía popular? La respuesta no es simple, sino compleja. Los directores sostienen en el prólogo que España no es una 'comunidad imaginada', pero muchos de los autores lo ponen en cuestión. Un libro para reflexionar".

Qué barbaridad. ¿A quién se le ocurre? Intolerable lo de De Carreras.

Pero es que no sólo se permiten esa clase de textos en la prensa. En El Mundo, por ejemplo, dan acogida a los artículos de Federico Jiménez Losantos, a quien la Generalidad de Cataluña distingue con un informe del Consejo del Audiovisual de Cataluña (CAC) en el que se le acusa de fomentar el odio a Cataluña. Hasta un millón de euros le puede caer de multa. Sin embargo, insiste Jiménez Losantos y titula su pieza: "Feixisme.cat". Fíjense lo que dice: "Si yo creyera en la justicia española o, mejor dicho, que en España hay justicia, demandaría al CAC por fomentar el odio e incitar a la violencia contra mi, degradar mi imagen personal y profesional [...] por manipulación artera y tendenciosa de mi imagen, persona y opiniones, por malversación de dinero público para perseguir a periodistas [...]. Si en España hubiera justicia, yo demandaría hoy mismo al CAC por ensañamiento contra una víctima del terrorismo separatista catalán (secuestro y atentado en Mayo de 1981 por el que fueron condenados en la Audiencia Nacional, convictos y confesos, los autores, separatistas catalanes), y lo haría porque el desprecio, menoscabo, burla y cualquier otra forma de agresión contra las víctimas del terrorismo está contemplado por el Código Penal".

Sobre el informe del CAC en cuestión les recomiendo la información firmada por el director de CRÓNICA GLOBAL, Alejandro Tercero, en este mismo diario digital. En la lista negra de la Generalidad figuran, además de Jiménez Losantos, dos sujetos que habitualmente escriben en Abc, Gabriel Albiac y Hermann Terstch. Sin embargo, el diario que dirige Bieto Rubido, no hace mención al asunto, ni siquiera en su edición catalana, al informe del CAC. Raro, porque Rubido es, entre otras cosas, uno de los tertulianos habituales de Jiménez Losantos. También lo es Francisco Marhuenda, el "baranda" (que es como se llama en Madrid a los directores) de La Razón. En este diario, el informe del CAC es una perifrástica en la página dos del cuadernillo catalán: "El PP pide el cierre del CAC por su 'uso partidista'". También escribe Toni Bolaño. Le atribuye a Mas la comisión de los siete pecados capitales en las últimas 48 horas. Con lo de la lujuria se refiere a que "el proceso de transición nacional es la historia de fidelidades e infidelidades. Los cambios de cama están a la orden del día". Cuidadín, cuidadín, Bolaño, no te pases.

En Ara y en El Punt Avui también se fijan en el informe. En este segundo el asunto llega incluso a la portada. Bajo la palabra anticatalanismo, titulan: "El Gobierno [autonómico] pasa al ataque contra Intereconomía y 13TV por los insultos a Cataluña". Firma la crónica, la más amplia y completa de todos los diarios, tanto de Madrid como de Barcelona, Ivan Vila, que entra en detalles sobre las posiciones de los consejeros del CAC, la oposición de Sirera (PP) Figueras (PSC) y Malaret (PSC) a las conclusiones y los próximos pasos de la Generalidad: "Acusará a las cadenas por vía civl y penal de haber hecho analogías con regímenes totalitarios y de incitación al odio". Ilustran con una imagen de archivo de Jiménez Losantos.

En el capítulo del bloque soberanista y sus debates para alcanzar un acuerdo sobre procedimiento, fecha, pregunta y demás jazmines del jardín del referéndum, Ara, que se adelantó ayer, incluye hoy una crónica de Marc Colomer y Roger Tugas titulada: "El Gobierno [autonómico] da por seguro el acuerdo pese a las tensiones". Es el mensaje del insigne y nunca suficientemente alabado Francesc Homs. Explican también que "Junqueras rechaza trocear la negociación del proceso para no dilatarlo". También reflejan la última bronca entre el líder de ERC y Josep Antoni Duran i Lleida en Twitter, el parlamento virtual en el que el gallinero también tiene el uso de la palabra. Se ve que Junqueras atribuyó la última inyección de liquidez del Estado a la Generalidad a su advertencia sobre la huelga general de una semana (más o menos) y que Duran replicó: "El pago estaba negociado antes", para acabar con un expresivo, "quins bemolls", que en castellano no sería exactamente qué bemoles.

El País dedica su portadilla nacional, o sea de España ponen ellos, a las negociaciones del bloque. "Esquerra presiona a Mas y exige la consulta para votar los Prespuestos" es el título de una crónica de Pere Ríos y Àngels Piñol, en la que se da cuenta de que "los republicanos retrasan la votación del Parlamento [autonómico] sobre el traspaso de la convocatoria de referendos hasta el pleno que debe aprobar las cuentas de 2014", lo que está previsto para el próximo 17 de diciembre.

Hay más cosas. La pianista ha sido absuelta y Alex Salmond ha presentado su propuesta para una Escocia independiente, que sería como ahora, con reinamadre y libra, pero mejor, todo pagado. Es el protagonista gráfico de las portadas de La Vanguardia, Ara y El Punt Avui, un sueño escocés que suena a aquello de "Estado libre asociado" de Ibarretxe. En Madrid, se impone la agenda sindical, los tejemanejes de UGT, las dificultades de Carlos Fabra, el de las gafas de sol y las declaraciones del Papa contra el capital, no el libro de Marx, sino el capital. El de ¡Viva el mal, viva el capital!