Regreso al claustro catalán

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Sábado, 2.11.2013 12:11

Qué descanso pasar unas semanas fuera del país, sin el ahogo del soberanismo utópico ni del españolismo rancio; sin telediarios públicos al servicio de partidos que gobiernan; sin Rajoy y los suyos; sin Mas y Junqueras; sin el sufrimiento de una crisis económica y social que está deshaciendo el país; sin un ministro que se jacta de haber hecho una devaluación interior bajando salarios, pensiones, prestaciones, ayudas sociales, empobreciendo sectores enteros de la población; sin la angustia de ver crecer de día en día la desigualdad social y la pobreza; sin la inquietud que produce una corrupción enquistada en las esferas de poder; sin futbol cargante…

Salir de la UE sería caer de la historia y quedar en las manos exclusivas de nuestros propios embaucadores y explotadores, que no por ser los nuestros resultan más soportables

Qué estimulante es pasar unas semanas en un país en que el presidente de uno de los grupos industriales más importantes del mundo gana bastante menos que el presidente de una pequeña caja de ahorros quebrada de aquí; en que el Tribunal Constitucional con la sede en una ciudad de provincias goza de un respeto generalizado; en que ministros del Gobierno dimiten por haber copiado fragmentos de la tesis doctoral años atrás; en que todavía queda suficiente estado del bienestar para mantener la cohesión social y la protección de los más desfavorecidos; en que la austeridad es una receta económica, pero también un valor moral y una práctica ciudadana extendida; en que la solidaridad entre comunidades territoriales no empobrece ninguna y las armoniza todas…

Con todo, regresar a tu país con la libertad de hacerlo cuando quieres ofrece el placer de reencontrar la lengua, la tierra querida, las sensaciones que la identifican rectamente como patria, pero también es un privilegio que obliga a no eludir los problemas sociales, a comprometerte aún más contra la mala política, la explotación y los abusos de todo orden, contra la mentira institucionalizada…

La Europa de nuestro entorno, la que nos permite comparar y descansar de las miserias que se nos imponen aquí, la que se concreta en la UE sigue siendo la solución posible, salir de ella sería caer de la historia y quedar en las manos exclusivas de nuestros propios embaucadores y explotadores, que no por ser los nuestros resultan más soportables.

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¿Quién es... Jordi Garcia-Petit?
Jordi García-Petit
Doctor en derecho.