Vic, historia de una ignominia

Un homenaje a las víctimas del atentado contra la casa cuartel de la Guardia Civil en Vic en 1991 reabre viejas heridas todavía no cicatrizadas. Los alcaldes nacionalistas de la localidad pusieron todo tipo de impedimentos para honrar a los masacrados por la banda terrorista. Se tardó 18 años en colocar una placa en honor de las víctimas. El primer edil actual, Josep Maria Vila d'Abadal, ha rechazado asistir a diversos actos en recuerdo de los asesinados, cinco de ellos niños.

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Alejandro Tercero
Martes, 19.11.2013 08:01

"Hoy no he convocado a autoridades de aquí, pero no las he convocado porque, a la vista de los antecedentes, prefería que este fuese un acto en el estuviésemos los que queríamos estar. Que cada uno extraiga sus consecuencias. Pero cuando hablamos de derechos humanos, de convivencia, de democracia, de humanismo, de solidaridad, se ha de tener presente que determinadas ausencias, hoy y en otras ocasiones, hablan por sí solas. Y que las personas, más allá de las palabras, nos definimos por nuestros actos. Y esto empieza por la primera autoridad de este municipio".

Con estas palabras, el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz (PP), se ha referido este lunes al alcalde de Vic y ex militante de UDC, Josep Maria Vila d'Abadal, durante un acto de homenaje a las víctimas del atentado de ETA contra la casa cuartel de la Guardia Civil en esa localidad perpetrado el 29 de mayo de 1991.

De esta forma, Fernández Díaz reprochaba a Vila d'Abadal su ausencia en anteriores homenajes tributados a los nueve asesinados (cinco de ellos, niños) y 44 heridos por la banda terrorista en dicho atentado.

Al dirigente independentista este gesto no le ha gustado, y ha tildado al ministro de "maleducado", ha apelado a la "cortesía entre instituciones" y ha asegurado que, tras el atentado, "la ciudad se volcó a favor de las víctimas, y las hizo suyas". "Nuestra ciudad puso el dinero necesario del propio presupuesto municipal para atender en primera instancia a las víctimas, cosa que no hizo ni el Ministerio del Interior ni la Guardia Civil ni sus mandos. Recordarle al señor ministro que todavía tiene una deuda de 30 millones de pesetas de aquellos años, de partidas que avanzó el Ayuntamiento a los damnificados", ha añadido.

Pero, ¿es cierto que la ciudad "hizo suyas" a las víctimas de ese atentado? Los hechos parecen apuntar lo contrario.

"¿Por qué tenían que venir aquí?"

Unos meses después de la colocación del coche-bomba, el entonces alcalde de Vic, Pere Girbau (CiU), encabezó una manifestación que clamaba contra la construcción de un nuevo cuartel de la Guardia Civil junto a una escuela. Por el contrario, nunca hubo ninguna manifestación contra el atentado.

Un reportaje sobre el atentado emitido por TV3 en 2011, aprovechando el vigésimo aniversario de los asesinatos, recogió unas palabras significativas de Girbau: "No tenía que atentar ETA aquí, precisamente por esto, porque desde el momento en que teníamos un sentimiento de catalanes como ellos tienen de vascos, ¿por qué tenían que venir aquí?".

El documental también recoge los obstáculos que puso Jacint Codina (alcalde de Vic entre 1995 y 2007, de CiU) para honrar a los asesinados. Según, Robert Manrique, ex delegado de la Asociación Víctimas del Terrrorismo, le pusieron todo tipo de trabas, como exigirle como condición que la placa indicase "a las víctimas inocentes del terrorismo".

Incluso el periodista Miquel Macià, editor de Nació Digital, y entonces locutor de Ràdio Vic, reconoce que Codina "había dicho que el españolismo político estaba intentando entrar en Vic y que una de las formas con las que estaba intentando entrar era a través del culto o del recuerdo o las operaciones en torno a las víctimas del cuartel de la Guardia Civil, y que él estaba dispuesto a impedir que el españolismo entrara en Vic por el carácter simbólico que tenía Vic. [...] Era un hombre que empleaba un puño de hierro dentro de un guante de seda".

"Naturalmente, no es lo mismo"

Vila d'Abadal sucedió a Codina. Con él, finalmente fue posible hacer un homenaje a las víctimas del atentado terrorista, colocando una placa conmemorativa en el solar del atentado. Fue en 2009, 18 años después de la masacre. Sin embargo, en el reportaje de TV3, el alcalde justifica el retraso señalando que "puede parecer mucho tiempo pero, si no se ha hecho antes, es porque la ciudad no estaba preparada, y las cosas tienen su dinámica y llevan su tiempo". Posteriormente, Vila d'Abadal ha rechazado asistir a varios homenajes a las víctimas del atentado, pese a ser invitado de forma reiterada, la última ocasión, en 2012.

Otro de los que aparecen en el documental es Xavier Solà, ex concejal de CiU en la localidad y actualmente enjuiciado por presunta malversación de fondos públicos a través de la Associació Catalana de Municipis. "Nadie lo entendió como un atentado contra Vic. Un atentado contra Vic habría sido -para entendernos- poner un coche-bomba en medio del mercado un sábado o volar la catedral o hacer no sé qué en el templo romano", apuntó.

Por último, el ex presidente de la Generalidad, Jordi Pujol, preguntado sobre si "hubiese sido más fácil hacer el homenaje" a las víctimas si el atentado se hubiese producido en el mercado, en vez de contra la Guardia Civil, respondió: "Querría creer que no. Naturalmente, un atentado a la Guardia Civil no es lo mismo que un atentado en la plaza, ¿no? Pero querría creer que no".

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