"En 2014 no habrá guerra, no habrá revolución de terciopelo, no habrá independencia. Pero habrá algo más real e interesante que todo eso y es la gestión política, social, psiquiátrica del autoengaño. La cuestión inquietante es que ninguna comunidad de mi tiempo ha llegado tan lejos en la organización de una ficción colectiva para adultos"

Arcadi Espada, escritor y periodista, en un artículo publicado este sábado en El Mundo:

"[...] El examen de la situación catalana a la luz del autoengaño colectivo es una tentación de la que me he librado hace ya bastante tiempo y de la mejor manera wildeana posible, que es caer en ella. Las tesis de [Robert] Trivers iluminan este misterio que siempre ronda tantos procesos sociales: cómo un selecto puñado de convencidos logra convencer a las masas. Es decir, por señero ejemplo histórico, cómo unos lograron convencer a tantos de que 'el pueblo alemán debe tener el espacio vital que necesita'. La primera condición está clara: las vanguardias revolucionarias están formadas por febriles autoengañados que se replican.

Hemos hablado hasta casi cansarnos de las mentiras catalanas, del constructor de ficciones que caracterizan la ambición épica nacionalista. Lo que me interesa ahora de verdad, en el borde del año borde, es cómo reaccionará este colosal autoengaño colectivo a la presión de la realidad. Hemos coincidido más de una vez en que la iniciativa de Mas supone la desaparición en la práctica de la política. La política es un juego donde todos ganan, como el de aquella suerte de peonza de los Geyper. La política es lo que permite decir '¡triunfé!' al vencedor y al vencido de una noche electoral. La política son los tres nunca, nunca, nunca de Romanones, 'y cuando digo nunca digo de momento'. Es decir, este tipo de mediocridades, tan objeto frecuente de sátiras, yo mismo, que permiten evitar de vez en cuando alguna guerra civil. Mas, por el contrario, ha convertido su iniciativa en una suerte de suma cero, donde alguien inexorablemente va a perder. Es cierto que el presidente [autonómico] ha tomado aparentes precauciones ante la posibilidad de que el referéndum no pueda hacerse. Se basan en sustituirlo por unas elecciones llamadas plebiscitarias, ¡que son la cumbre del autoengaño nacionalista! Obsérvalo. Los nacionalistas se abstendrán de convocar un referéndum si no es legal. Y su alternativa es convocar unas elecciones con el propósito de declarar la independencia. El correlato de esta monumental pantomima no puede ser otro que la aparición enfática ante su pueblo de Mas confesándole: 'No podemos declarar una independencia ilegal'.

El historiador Josep Fontana, experto en el XIX español y veterano independentista, se mostraba escéptico ante el proceso separatista 'porque cualquier independencia requiere de una guerra de la independencia'. No es exactamente así, porque Eslovaquia, valga un ejemplo, alcanzó una suave independencia de terciopelo. Pero al historiador no le faltaba razón profunda. En el próximo año de 1714 [2014] no habrá guerra, no habrá revolución de terciopelo, no habrá independencia. Pero habrá algo más real e interesante que todo eso y es la gestión política, social, psiquiátrica del autoengaño. La cuestión inquietante es que ninguna comunidad de mi tiempo ha llegado tan lejos en la organización de una ficción colectiva para adultos".

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