"La economía catalana y la economía española están absolutamente imbricadas. Es prácticamente imposible separarlas. La marcha atrás es imposible, [la secesión] no es una hipótesis realista. Y, al no ser razonable, no la considero"

Luis de Guindos, ministro de Economía y Competitividad, en una entrevista publicada este domingo en El Periódico:

[...] ¿Cuál es su análisis sobre el debate soberanista en Cataluña?

Cataluña es importantísima para España y España es importantísima para Cataluña. Y la recuperación es mucho más sencilla para los catalanes y para el conjunto de los españoles juntos, que separados. Ese es el tema fundamental. Y después hay una realidad económica. La economía catalana y la economía española están absolutamente imbricadas. Es prácticamente imposible separarlas. La marcha atrás es imposible, no es una hipótesis realista.

¿Qué consecuencias económicas tendría para España perder Cataluña?

Sería malo para todos. Ni lo considero. Es una hipótesis que, al no ser razonable, no la considero.

¿Qué le transmiten las élites catalanas y los empresarios?

Me hablan de recuperación, de impuestos, de reformas económicas... Los inversores funcionan con hipótesis de racionalidad y a mí nunca me han planteado ninguna cuestión sobre la secesión. Yo creo que no entra en su esquema de visión de futuro ningún tipo de secesión.

¿Usted percibe que existe una tensión entre la sociedad catalana y el conjunto de la española?

Sí. Creo que hay que escuchar, hay que dialogar, dentro de la legalidad y con lealtad. Por parte de todos.

¿Dónde percibe el punto de encuentro? ¿Dónde ve la sociedad catalana dentro del contexto de la sociedad española dentro de 10 años?

Dentro de un marco muy parecido al actual, en el cual, lógicamente, se ha podido hablar de sistemas de financiación, de integración económica o de algún tipo de funciones compartidas. De todo este tipo de cuestiones se puede hablar.

¿Estas cuestiones bastarán para recomponer la desafección de la sociedad catalana?

Hay que dialogar, hay que hablar, hay que escuchar a los empresarios catalanes, a la sociedad civil. Y yo soy el primero que lo hago. Pero hay que saber que vivimos en un mundo en el que la integración económica lleva a la prosperidad y la desintegración, a generación de pobreza.