"Sea cual sea su final, el proceso [independentista] ya ha tenido efectos negativos. Por ejemplo, ahondar la brecha afectiva entre españoles y catalanes. Y no digamos la división entre catalanes. Rematar estos estropicios con una frustración colectiva sería un ridículo mayor. Las grandes montañas paren a veces ratones ridículos, nos alertó Horacio. El resultado del proceso es aún incierto. Pero hay signos que anuncian el ridículo"

Llàtzer Moix, periodista, en un artículo publicado este domingo en La Vanguardia:

"[...] Sea cual sea su final, el proceso [independentista] ya ha tenido efectos negativos. Por ejemplo, ahondar la brecha afectiva entre españoles y catalanes. Y no digamos la división entre catalanes, en términos ideológicos pero también generacionales, territoriales (Cataluña urbana frente a la rural) y de poder (instituciones representativas frente a formaciones asamblearias). Rematar estos estropicios con una frustración colectiva sería un ridículo mayor. Las grandes montañas paren a veces ratones ridículos, nos alertó Horacio.

El resultado del proceso es aún incierto. Pero hay signos que anuncian el ridículo. Tarradellas nos trataba de ciudadanos (personas responsables, con derechos y deberes) antes que de catalanes. Ahora nos venden sueños e ilusión, como si no razonáramos. En Escocia, donde también hay vía soberanista, Alex Salmond ha dado a sus ciudadanos un informe de 670 páginas sobre el futuro nacional. ¿Podríamos tener algo similar aquí? ¿O debemos fiar el voto a la ilusión?".

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