Crece la inquietud de los empresarios ante el pulso independentista

Los empresarios ven con desagrado que la creciente tensión soberanista, y la falta de diálogo entre el Gobierno y la Generalidad puedan significar un freno a la incipiente recuperación de la economía. En los últimos meses los empresarios catalanes más significativos han reiterado su petición de diálogo a ambos gobiernos. La comprobación de que la tensión no tiende a disminuir, sino al contrario, y que la situación puede alargarse indefinidamente dado que no hay visos de solución y el conflicto tiende a enquistarse, han motivado dos reacciones significativas.

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El presidente de la CEOE, Joan Rosell
F. M.
Miércoles, 18.12.2013 09:13

El presidente y consejero delegado de los laboratorios Grifols, Víctor Grífols, ha considerado este martes que preguntarle por la consulta sobre la independencia de Cataluña es como preguntar si la compañía "cree en Dios o no". A su vez, Juan Rosell, presidente de la CEOE, ha señalado que el viraje de sectores empresariales catalanes hacia el soberanismo es tan grave que requiere de una "política con mayúsculas".

Tras la junta de accionistas extraordinaria de la compañía, Grífols ha lamentado este martes antes los medios de comunicación que le interroguen a él sobre el hipotético referéndum, puesto que "quien vota son las personas, no son las compañías". A este respecto, Grifols ha zanjado el asunto afirmando: "Votaré lo que me dé la gana en el momento que sea, si es que se decide; y, además, aunque lo supiera, no lo voy a decir". La contestación expresa un claro hartazgo de la cuestión que invade y contamina la actividad ordinaria de las empresas.

Por su parte, el presidente de la CEOE, Juan Rosell, ha afirmado que "la sociedad catalana, y los empresarios catalanes no son extraterrestres, está virando su posicionamiento hacia cierto soberanismo y eso es preocupante". Rosell señala que los empresarios catalanes se encuentran ante la tesitura de anteponer los intereses de sus compañías a su opinión política y social:

"Los empresarios también han variado su opinión, más a favor del proceso soberanista, pero tienen una responsabilidad con sus accionistas, sus trabajadores, sus clientes y sus proveedores, y tienen que decidir si prevalece su opinión política o su opinión acerca de su empresa, eso va a ser una disyuntiva, y espero que se calme el mensaje y se reconduzcan las cosas".

Según Rosell, las encuestas de 2010 mostraban que el sentimiento soberanista representaba el 20% de la población catalana, cifra que prácticamente se habría duplicado. Además, el distanciamiento de la sociedad catalana con respecto al conjunto de la sociedad española también se está produciendo ahora en sentido inverso. "Este distanciamiento me preocupa muy mucho", llegó a decir. A su parecer, estos hechos son "tan graves" que pueden provocar tensiones "de todo tipo y manera", por lo que hace falta una política "con mayúsculas".

"Evitar una confrontación abierta"

El presidente de la patronal advierte de que es "urgente" rehacer los puentes y, asegura, la CEOE hará todo lo posible para que los políticos hablen e intenten reconducir la situación. Rosell, que no precisó qué votaría en caso de que finalmente se celebrara el referéndum, ha asegurado que la CEOE no está detectando ningún boicot a los productos catalanes por parte de la sociedad española ni ninguna deslocalización de empresas catalanas o españolas ante el proceso soberanista.

Aunque quiso dejar claro que los empresarios "no se van a meter a política", Rosell indicó que el proyecto independentista que han planteado la mayoría de los partidos políticos catalanes es "importante" y debe "considerarse", ya que se trata de un tema "preocupante" y, por tanto, "urge" la necesidad de aplicar una "política con mayúsculas".

Empresarios consultados por CRÓNICA GLOBAL han señalado que la tensión es insostenible. Son conscientes de que el tema no va a resolverse a corto plazo y quieren evitar una confrontación abierta que dañaría gravemente a sus empresas sea cuál sea su posición política particular.

Conscientes de la situación Mas y Rajoy han acordado volver a verse, aunque no se sepa a ciencia cierta para qué. Y es que ninguno de los dos quiere quedar como el que se niega al diálogo.

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