El 'mundo feliz' de los 'sabios' de Mas

El informe del Consejo Asesor para la Transición Nacional titulado "Las relaciones de cooperación entre Cataluña y el Estado español" hace un llamamiento a cultivar y fortalecer las relaciones con el resto de España inmediatamente después de romperlas de forma unilateral. Según los expertos independentistas de Mas, y pese a reconocer los intensos vínculos existentes, la separación "no debería comportar dificultades insalvables para llegar a un grado de intercambios parecido al actual". La reivindicación de lo que los nacionalistas denominan Países Catalanes es uno de los elementos nucleares del informe. El Barça seguiría jugando en la Liga y se podría ver Telecinco. Los catalanes castellanohablantes, en cambio, serían tratados lingüísticamente como extranjeros.

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Informe del Consejo Asesor para la Transición Nacional titulado "Las relaciones de cooperación entre Cataluña y el Estado español"
Redacción
Domingo, 22.12.2013 16:04

La publicación este viernes de cuatro nuevos informes del Consejo Asesor para la Transición Nacional -el grupo de expertos independentistas designados por el presidente de la Generalidad, Artur Mas, para orientarle en su proyecto rupturista- ha dado lugar a una curiosa paradoja.

Mientras todavía resuenan los ecos del recién clausurado simposio "España contra Cataluña" -las polémicas jornadas avaladas por el Gobierno autonómico para difundir una supuesta visión de la historia de "represión" económica, social, institucional, política, administrativa, militar, cultural y lingüística del resto de España contra Cataluña- y solo dos días después de conocerse que Mas ha felicitado las navidades con una tarjeta que rememora el asedio austracista a Barcelona de 1705, uno de esos informes hace un llamamiento a cultivar y fortalecer la colaboración y las relaciones con el resto de España, eso sí, después de romperlas unilateralmente.

Con el título "Las relaciones de cooperación entre Cataluña y el Estado español", y a lo largo de 52 páginas, los asesores de Mas llegan a conclusiones absolutamente contrapuestas a la acción política desarrollada por este en los últimos años, y más especialmente, en los últimos meses.

Una ruptura dulce

"El proceso de transición nacional no se puede construir contra el Estado español, como mera huida provocada por un sentimiento de agravio o construyendo el futuro sobre el resentimiento"; "sería absurdo concebir esta independencia como una vía de ruptura con España"; "tal como se puede desprender de las manifestaciones explícitas y mayoritarias de los actores públicos y privados que intervienen en el proceso, hay la voluntad política de fortalecer los vínculos históricos y actuales, colectivos y personales que existen entre los dos territorios"; y "desde Cataluña se tendría que ser especialmente cuidadoso en observar en todo momento un comportamiento amistoso hacia el Estado español".

Estas son algunas de las frases que recoge el documento, que da por hecha la secesión, ya que "parte del supuesto de que, sea cual sea el desarrollo del proceso, antes o después, y una vez concluido, habrá que establecer un marco efectivo de relaciones de colaboración entre los estados de España y de Cataluña".

La fórmula que proponen se basa en "dibujar escenarios deseables de futuro que contribuyan a desdramatizar la transición [secesionista] y a orientar los pasos hacia una resolución del proceso lo más positiva posible para todos". Sin embargo, de esta forma, reconocen implícitamente que la ruptura es una opción que plantea un alto riesgo de conflicto.

No prevén costes, pese a los intensos vínculos actuales

El análisis recuerda que más de tres millones de personas han venido a vivir a Cataluña desde el resto de España durante el siglo XX; que el 34% de toda la producción de Cataluña se vende en el resto de España; que la balanza comercial arrojó un saldo positivo de 23.000 millones de euros en 2012; y que el 50,7% de los catalanes mayores de 14 años tiene el castellano como "lengua de identificación".

La contradicción no puede ser mayor. A pesar de estos vínculos, los expertos siguen defendiendo la ruptura como objetivo, para posteriormente tratar de reparar el daño causado con un nuevo acercamiento y nuevos lazos de unión.

En ese sentido, el informe trata de restar importancia a los inevitables efectos negativos que conllevaría la secesión, pese al probable choque de trenes, el aumento de la incertidumbre, la creación de nuevas fronteras y quedar fuera de la UE. "La independencia de Cataluña de España no debería comportar dificultades insalvables para llegar a un grado de relaciones e intercambios parecido al actual", asegura el documento.

Un Consejo Ibérico

Una de las propuestas más sorprendentes del CATN es la creación de un Consejo Ibérico formado por España, Portugal, Cataluña y Andorra (sobre Gibraltar no hay ninguna referencia).

Se estructuraría en tres niveles, que supondría el establecimiento de una nueva supraestructura internacional -una más- formada por un Consejo de Parlamentarios, un Consejo de Ministros (adonde cada país enviaría a su ministro para la Cooperación Ibérica -de nueva creación-) y una Secretaría Nacional.

Sus competencias incluirían las políticas ambientales, energéticas, hidráulicas, de seguridad y defensa, de cooperación cultural, deportiva y de comunicaciones, las políticas industriales, comerciales y financieras, las agrícolas y pesqueras, las de infraestructuras, las migratorias y las educativas, de salud y de investigación.

Un Consejo Catalano-Español

Por si eso no fuera suficiente, el informe también propone crear un segundo organismo: el Consejo Catalano-Español. Para ello insta a establecer otro Consejo de Ministros, una Asamblea Interpalamentaria y otra Secretaría General permanente.

Si en caso anterior, las referencias son el Consejo Nórdico (donde Mas incluso estudia partipar directamente) y el Consejo de Estados del Mar Báltico, en este segundo caso, el ejemplo propuesto es el del Benelux o el Consejo Británico-Irlandés.

Los objetivos serían la cooperación monetaria, financiera, industrial, comercial, agrícola, pesquera, aduanera, fiscal, educativa, de salud, de investigación, cultural, deportiva, de medios de comunicación, medioambiental, energética, de políticas de agua, de infraestructuras, defensa, seguridad y de temas migratorios.

El Barça seguirá en la Liga, y se podrá ver Telecinco

Pero las propuestas no terminan ahí. Tras aclarar que Cataluña tendría sus propias selecciones deportivas y participaría en los Juegos Olímpicos "de forma casi automática", el CATN propone mantener las ligas deportivas nacionales tal y como están en la actualidad, ya que "no se puede perder de vista la dimensión económica que tiene el mundo del deporte".

Para defender ese argumento, recuerda que "el Mónaco de fútbol juega en la liga francesa, mientras que el Swansea y el Cardiff juegan en la inglesa, pese a que Gales tiene liga propia". También destaca que hay equipos andorranos que juegan la liga española y que un equipo del Valle de Arán juega en la liga francesa. "Uno de los equipos de los Ingenieros de Poble Nou ha jugado diversas temporadas en la liga del condado inglés de Hertfordshire", añaden.

Según el CATN, tampoco habría problemas para que las televisiones españolas siguiesen emitiendo en Cataluña tras la secesión. Eso sí, a cambio de que TV3 se pudiese ver en la Comunidad Valenciana, en las Islas Baleares y la Franja de Aragón, esto es, -junto con Cataluña- lo que los nacionalistas denominan Países Catalanes.

La construcción de los Países Catalanes

De hecho, ese es un tema nuclear del informe. La reivindicación -sin citarlos- de esos supuestos Países Catalanes, esa Gran Cataluña soñada por buena parte del nacionalismo catalán. En ese sentido, insisten en que "la cooperación entre territorios de lengua y cultura catalanes" debe rechazar todo "supuesto de imposición de unos territorios sobre otros".

"Debería ser evidente el respeto a la personalidad diferenciada de cada uno y debería permitir superar, lo más pronto posible, las viejas desconfianzas de 'pancatalanismo' que han condicionado hasta ahora todos los intentos de colaboración", alertan.

El CATN propone que la hipotética Cataluña independiente mantenga "una actitud proactiva respecto de la defensa y promoción de la lengua y la culutra catalanas" en la Comunidad Valenciana y en las Baleares.

En esa línea, plantea la creación de un organismo público denominado Entesa de la Llengua Catalana, formado por un Comité de Gobierno, una Comisión Interparlamentaria, una Autoridad Lingüística, un Consejo de las Letras y la Cultura (donde se incluirían algunas de las entidades independentistas actuales más radicales, tales como Òmnium Cultural y el CIEMEN) y una Secretaría General.

Los catalanes castellanohablantes, como si fueran extranjeros

Algún apunte del informe hace prever que el futuro de los catalanes castellanohablantes en la hipotética Cataluña independiente no sería todo lo esperanzador que cabría esperar, y parece que serían tratados lingüísticamente como extranjeros:

"Por lo que se refiere a la lengua y cultura castellanas sería deseable que, para atender los intereses de la comunidad castellanohablante, se estableciesen relaciones formales, por ejemplo, con el Instituto Cervantes".

Así las cosas, el informe de los sabios de Mas (dirigidos por el ex vicepresidente del Tribunal Constitucional Carles Viver Pi-Sunyer, y acompañado por nombres como los de Pilar Rahola, Germà Bel, Ferran Requejo y Salvador Cardús, entre otros), proyecta una secesión sin costes para Cataluña, que mejoraría las relaciones con el resto de España, y que abriría la puerta a la construcción de unos futuros Países Catalanes. Sin duda, toda una cuadratura del círculo. Y todavía faltan catorce informes más.

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