El 'Tea Party' se subleva contra el Gobierno

El ala derecha del PP reprocha a Rajoy la excarcelación de etarras y violadores por el fin de la doctrina Parot.

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Aznar, Aguirre y Mayor Oreja
Rosa Paz
Martes, 3.12.2013 08:17

La excarcelación de varias decenas de etarras, de asesinos y violadores, que tanta alarma e indignación ciudadana está generando, está siendo utilizada, además, por el ala derecha del PP para arremeter contra el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y contra sus ministros. De nada les sirve que la inmensa mayoría de los juristas opinen que la sentencia del Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo es de obligado cumplimento para España. Tampoco, que esa misma proporción de penalistas sostenga que uno de los principios del Estado de derecho es la irretroactividad de las leyes y de la jurisprudencia, salvo cuando sean beneficiosas para el reo.

Así que, en la medida en que van saliendo de las cárceles los afectados por la aplicación retroactiva de la llamada doctrina Parot, el sector más integrista del PP y sus portavoces mediáticos reprochan al Gobierno que no hiciera nada para torcer la voluntad de los 17 magistrados de la Gran Sala del Tribunal de Estrasburgo -presiones, destituciones, tráfico de influencias, por ejemplo-, le afean que consienta a las distintas audiencias la rápida puesta en libertad de esos reclusos y, sobre todo, le acusan de "seguir la hoja de ruta" que, según ellos, marcó el ex presidente José Luis Rodríguez Zapatero en su negociación con ETA.

De nada vale tampoco que portavoces gubernamentales, y el propio Rajoy, insistan en que no existe ningún tipo de negociación subterránea con la banda terrorista que, por cierto, atentó por última vez hace cuatro años y anunció hace dos el cese definitivo de su actividad asesina. Sorprende, de hecho, la dureza con la que algunos de los líderes de ese Tea Party español, Jaime Mayor Oreja, Esperanza Aguirre o el propio José María Aznar, se emplean contra el Ejecutivo del PP, un partido del que Mayor Oreja es portavoz en el Parlamento Europeo, Aguirre es presidenta en la Comunidad de Madrid, y Aznar, presidente de honor.

"No se cortan un pelo"

"Está siendo durísimo", señalaba un alto cargo popular. Porque los críticos "no se cortan un pelo". Aguirre, por ejemplo, no para de hacer declaraciones públicas criticando las excarcelaciones y la pasada semana le recriminó directamente al ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, que no hubiera cambiado al representante español en el Tribunal de Estrasburgo, el magistrado Luis López Guerra, con un mandato de nueve años, como si los gobiernos pusieran o quitaran a los representantes en organismos internacionales en función de su color político. Lo dijo delante de Rajoy, a quien, al parecer, iba dirigido el reproche de que el Ejecutivo "no se haya movido" para impedir una sentencia como la aprobada en Estrasburgo.

También Mayor Oreja se pasea por las TDT exponiendo su doctrina, esa que considera que ETA ha triunfado porque gobierna en numerosos ayuntamientos vascos y en la Diputación de Guipúzcoa y tiene representación parlamentaria en las Cortes Generales y en el Parlamento autonómico de Vitoria, y que considera incluso al presidente de la Generalidad, Artur Mas, como un simple instrumento del proyecto etarra. Las teorías de Mayor cuentan con adeptos en algunos medios de comunicación madrileños y en un sector de la militancia popular. Y eso que hasta el ministro del Interior, Jorge Fernández, -y desde luego el resto del Gobierno, el PSOE y toda la izquierda- declaran que el terrorismo se ha acabado, que ETA está derrotada.

Un político vasco, que ha mantenido en el pasado posiciones próximas a Mayor Oreja, se dolía en privado del "daño" que están haciendo estas "falsas" teorías. "Siempre habíamos dicho -explicaba- que si ETA ganaba impondría su dictadura y que si perdía acabarían de concejales. Y ahí están, derrotados y de concejales".

La indignación "acabará pronto"

Dicen en el PP que Mayor Oreja está en plena campaña de ataques soterrados a Rajoy porque quiere repetir como candidato en las elecciones europeas, y consideran, además, que es muy probable que el presidente lo consienta. En parte, por esa tendencia de Rajoy a rehuir el conflicto, pero también porque piensa que es una forma de contentar y contener al ala más derechista.

Esa actitud con el ex ministro del Interior vasco refleja la estrategia que ha decidido mantener la dirección del PP y el Gobierno con los críticos de su derecha. Mirar hacia otro lado, no contestar o hacerlo con delicadeza, porque, al fin y al cabo, no creen que se vaya a provocar una escisión ni a crear en España un partido de extrema derecha, como existe en casi todos los países del entorno. Pero, por si acaso, tampoco quieren provocarlo.

Sostienen, también, que la indignación social por la excarcelación de etarras y violadores "se acabará pronto. En cuanto pasen unas semanas y hayan dejado de salir los presos". Hay quien piensa, de hecho, que al Gobierno le viene bien esta liberación rápida de los reclusos porque un goteo que se extienda en el tiempo podría acabar por erosionarle. Por eso creen que si en un par de semanas acaban de salir todos los afectados por la doctrina Parot, el PP podrá centrar toda su estrategia en preparar las elecciones europeas de 2014, sin distraerse con las quejas de su tea party y de las víctimas.

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