Revista de prensa

La prensa catalana, a los pies de Mas, se prepara para votar

Día histórico para los diarios soberanistas y "momento complejo" según La Vanguardia. En Madrid se parapetan tras Rajoy: "No habrá consulta". Lo que ya hay es fecha y preguntas.

9 min
Pablo Planas
Viernes, 13.12.2013 09:20

Unos cuadros con portadas de Abc decoraban la sala donde se hacía el consejo de redacción del periódico años atrás. Una de ellas era del 14 de abril de 1931. Mostraba un gentío en la puerta del Sol y un pequeño titular en la parte inferior: "La situación política". Se refería a la proclamación de la República. Desde Ansón a Zarzalejos, de Camacho a Expósito, todos los directores del diario ponderaron esa portada en términos ditirámbicos. Gran ejemplo de periodismo, magnífica primera, genial, brillante, lacónica, sostenían, con pocas variaciones entre unos y otros. "La situación política", un titular de circunstancias poetizado como la quintaesencia de la objetividad, el rigor y el compromiso inamovible del periódico con sus lectores y con la verdad. Pues sí, "la situación política".

La Vanguardia, que es más antiguo incluso que el Abc, moderniza hoy el concepto de esa emblemática portada de la situación política mira-tu-por-donde al abordar eso mismo, la situación política. Más concretamente el referéndum del 9 de noviembre de 2014. Atención al editorial. Título: "Pregunta, fecha y tiempo político". Desenlace:

"Momento complejo. Cualquier ilusionismo al respecto sería una irresponsabilidad. El acuerdo conecta con un amplio sector de la opinión catalana y topa con la lectura dominante de la Constitución. Contradicción casi insalvable. Quedan diez meses. Diez meses para inflamar -aún más- o para desinflamar. La Cataluña moderada, socialmente mayoritaria, aprecia la democracia participativa, desea el pacto, rechaza la intransigencia y no apoyaría aventurerismos, que, con toda seguridad, no se van a dar. Tiempo para la política".

En la portada, tres niveles. Arriba: "Mas desafía a Rajoy con pregunta y fecha". En medio: "¿Quiere que Cataluña sea un Estado?", con un fragmento de la foto del pacto (Ortega, Mas, Junqueras, Herrera y Fernàndez). Abajo: "Rajoy garantiza que la consulta no se hará y que no va a negociar".

Las turbulencias internas provocadas por la mudanza en el despacho del director aconsejan una navegación de cabotaje, que diría Mas, así que la opinión del periódico es más descriptiva que vindicativa. Pilar Rahola diserta sobre el simposio "España contra Cataluña": "Sinceramente, habría sido mejor un título que, sin descartar los hechos históricos, no hubiera tenido esa voluntad de bofetón en la cara. Porque al final todo esto nuestro no sólo tiene que ver con las razones que tenemos, sino también con la finezza con que las planteamos". "Finezza" es también el titular del análisis de Enric Juliana, que escribe: "En pocas palabras, Artur Mas y Duran salvan, por el momento, la integridad de CiU [...]. La clave es la fecha del 9 de noviembre. Después del Onze de Setembre y después del referéndum de Escocia. Gustará más o gustará menos, pero ayer hubo finezza en Barcelona". Francesc-Marc Álvaro pasa del tema, no así Antoni Puigverd, que aventura: "Esto durará pocos años, creo, pero serán muy ásperos. Se acercan tremendas curvas, y el cinturón de seguridad no servirá de mucho".

Queda claro que la situación política en La Vanguardia es un "momento complejo". En El Periódico meten la directa y se dejan de matices. "Cataluña da el paso" y "España se enroca", titulan en portada, con una infografía de una papeleta del referéndum en medio. En El Punt Avui ya votan incluso: "Sí y Sí", es el gran titular y como los clásicos, arrancan el editorial desde portada. "El primer pacto de estado", es el título, con un estado singularmente en caja baja, vulgo minúscula. De fiesta también están en el Ara, tan entusiasmados que proclaman: "Ahora queremos votar" y también avanzan el editorial en primera página. En catalán, castellano e inglés. ¡Qué modernos!, en español, para que nos enteremos en la caverna. Todavía se oyen los descorches.

En materia de opinión y en el sector de los diarios de Barcelona, destaca el artículo de Joaquim Coll en El Periódico. Es el único que se muestra crítico, en concreto con la pregunta: "Pero estudiada con atención salta a la vista que se aleja de la reivindicada claridad escocesa. Se trata de una doble pregunta que empieza con un enunciado confuso y acaba con lo que podría llegar a ser un fraude democrático a la voluntad de los electores. La primera pregunta (¿Quiere que Cataluña sea un Estado?) nada significa jurídicamente. No sabemos si ese Estado es líquido, sólido o gaseoso, si se nos propone una Cataluñaa federada...". Ni en La Vanguardia ni por supuesto en El Punt Avui y el Ara se detecta la más leve objeción a una pregunta que tiene toda la pinta de introito de trile, esto es: ¿Quiere ganar dinero? ¿Quiere que Cataluña sea un Estado? ¿Ha visto la bola? Si es así, diga sí dos veces.

Si la reacción de la prensa catalana era previsible, la de Madrid es indivisible, de un consenso que pregona la dimensión del reto. "Jaque a España", titula El Mundo. En Abc y La Razón son más optimistas y se parapetan tras Rajoy. El diario dirigido por Bieto Rubido titula: "Esta consulta no se va a celebrar". Palabra del presidente del Gobierno que suena a "este partido lo vamos a ganar". En La Razón: "Rajoy tajante ante el desafío soberanista: NO habrá consulta". La retórica separatista se ha quedado con el "sí".

En El País también se ciñen al canon periodistico de "la situación política" y presentan en portada el enunciado de la doble pregunta, entre comillas. El editorial, en cambio, tacha el anuncio desde el título: "La provocación de Mas":

"Ningún proceso político se puede conducir a base de golpes de fuerza en sociedades civilizadas y democráticas. No tiene sentido llevar a Cataluña y al resto de España a la parálisis de cualquier asunto por el agravamiento de las tensiones soberanistas".

El calificativo ("golpe de fuerza") se combina con una apelación al diálogo:

"Descartada la rectificación de Mas, se impone la cordura. Pese al despropósito cometido por el presidente de la Generalidad, el Gobierno y las fuerzas estatales tienen que buscar vías para desactivar el conflicto".

Punto para la negociación.

Más golpes. Hermann Tertsch, en Abc, tiene otra perspectiva y escribe:

"Así llegamos al Pacto del Tinell en 2003 y justo diez años después al grotesco espectáculo de ayer. Hay daños irremediables. Las generaciones crecidas en el odio nacionalista vivirán con él, alimentado por la frustración de su sueño que se verá roto en el futuro próximo. Pero la ley ha de manifestarse. La impunidad es ya una perversión española con la que hay que acabar si no queremos que acabe con todos nosotros. Es hoy una peste peor que el propio nacionalismo. Hemos llegado al hito en el camino en el que España, por primera vez en 30 años ha de pasar de no defenderse a la ofensiva. La conspiración para delinquir de San Jaime es un golpe de Estado. Como tal debe ser tratado".

Tampoco se andan con subterfugios en El Mundo. El editorial tiene un titular compuesto: "Mas empuja a Cataluña por el precipicio...", "...Y Rajoy replica con la fuerza de la Constitución". Voto de confianza para el presidente del Gobierno. Federico Jiménez Losantos, en su artículo, vincula el anuncio del referéndum con el relevo en la dirección de La Vanguardia. "¡Que no habría pregunta!", titula su artículo y escribe:

"¡Oh, Màrius! ¡Oh, Carol! No me sorprendería un editorial conjunto de los trece periódicos de Cataluña, como el que hicieron contra el Tribunal Constitucional antes de la sentencia sobre el Estatuto de Autonomía, en el que la tribu defendiera la legitimidad de la pregunta, concediera la libertad de votar y advirtiera de la forzosa obediencia a lo que diga la Generalidad que han dicho los votantes. Lo que quiero ver es qué hace Rajoy, no con el referéndum, que, se celebre o no, está ahí, sino con los golpistas. ¿Hará como que la autonomía catalana no está en plena rebelión?".

Y ahora, a ver qué consejerías le tocan a ERC, porque la idea era que CiU no se iba a comer el marrón de los recortes y el desgaste de gobierno en solitario. ¿O no? Esto no sale, todavía, en los periódicos, que, en resumen y en Barcelona, vienen a coincidir en que el 9 de noviembre se votará, sea como sea y ya sean unas elecciones autonómicas plebiscitarias o un happening amadrinado por Forcades, Forcadell y Casals. En Madrid no se lo acaban de creer.

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