Rajoy tiene un plan para impedir la consulta pero no para afrontar el problema catalán

Las luces rojas de alarma saltaron en la Moncloa el pasado jueves, porque no esperaban el acuerdo sobre la pregunta y la fecha de la consulta.

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El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy
Rosa Paz
Miércoles, 18.12.2013 17:19

Cuentan que las luces rojas de alarma saltaron en la Moncloa el pasado jueves al mediodía. No esperaban que se produjera tan precipitadamente un acuerdo entre el presidente de la Generalidad, Artur Mas, ERC y otras fuerzas políticas sobre la pregunta y la fecha de la consulta.

En la sede de la Presidencia del Gobierno, había, al parecer, quien pensaba que ese acuerdo no se iba a alcanzar nunca, aunque otros creían que se produciría, pero no tan pronto. En cualquier caso, las fuentes informantes aseguran que "ahora sí", el presidente Mariano Rajoy y sus más estrechos colaboradores son conscientes de que "tienen un problema grave en Cataluña" y que tienen que buscar la manera "de solucionarlo".

Por lo que explican en el entorno del presidente, no parece, sin embargo, que el Gobierno español tenga todavía ningún plan para afrontar el problema de fondo, el de la incomodidad de muchos catalanes con el estatus actual, con un sistema de financiación que consideran injusto y una actitud, que atribuyen al resto de España, de poca estima a los catalanes y a lo catalán.

Ese discurso es el que los políticos nacionalistas han resumido en "España nos roba" y "España no nos quiere", el del expolio y la afrenta, el que ha llevado a muchos ciudadanos a pensar que la solución está en la independencia. Para buscar una alternativa a esos sentimientos, los de la malquerencia y los de la ruptura, no se conoce plan alguno. Pero sí parece que Rajoy lo tiene para impedir la consulta.

Inyección de liquidez y movilización diplomática

Así que además de salir con tono solemne a declarar que "la consulta no se hará", el presidente está trabajando para que no se produzca. De momento, con su sola negativa a autorizarlo ya podría tener suficiente, porque Mas y otros dirigentes de CiU llevan un tiempo diciendo que sólo harán el referéndum si es autorizado o, como mínimo, tolerado.

Otra cosa serán las presiones de ERC, que quiere la consulta legal o no en 2014, y cómo se administran las tensiones que la negativa del Gobierno español a tolerarlo pudieran generar en amplios sectores de la sociedad catalana, no sólo los independentistas, también quienes creen que tienen derecho a pronunciarse en un referéndum.

El plan de Rajoy, que de hecho ya se está aplicando, tiene más tentáculos. Seguir inyectando liquidez a Cataluña a través del Fondo de Liquidez Autonómico (FLA), lo que permite a la Generalidad seguir pagando los hospitales y a los portavoces oficiales y oficiosos del PP decir que España salva a Cataluña de la quiebra.

Mientras, el Gobierno va desmontando también la campaña internacional de Mas, movilizando al cuerpo diplomático para contrarrestar el mensaje de los "embajadores catalanes" y logrando de las instituciones europeas pronunciamientos contra la continuidad de una Cataluña independiente en la UE.

Discrepancias internas sobre cómo afrontar el problema

El PP se prepara además para dar el no rotundo a la propuesta que llegue del Parlamento autonómico de Cataluña al Congreso de los Diputados, a ser posible con el apoyo del PSOE, como ocurrió con el Plan Ibarretxe, y para que el Tribunal Constitucional paralice la celebración del referéndum si este llegara a convocarse formalmente. Todo ello aderezado públicamente de declaraciones favorables al diálogo y la negociación que, al menos hasta ahora, no se plasman en nada.

Esta posición de Rajoy cuenta con el apoyo mayoritario en la dirección del PP, pero también hay unos pocos dirigentes que creen que de esa manera solo se sale al paso de los problemas pero no se les da solución y piensan que el presidente debería sentarse a hablar con Mas para tratar de encontrar una salida de reforma de la Constitución, federal o como sea, que permita un nuevo pacto constitucional con el apoyo de la mayoría de los catalanes.

Quienes piensan así son minoría y, sin embargo, los que, como el expresidente José María Aznar, abogan por la mano dura, tienen una mayor influencia en el partido y en el electorado popular. Por esa razón, algunas personas que conocen bien a Rajoy, creen que el presidente no irá más allá, ni tendrá el coraje que este lunes dos padres de la Constitución, Miquel Roca y Miguel Herrero de Miñón, reclamaron a los políticos de todos los partidos para salir del actual atolladero. Roca y Herrero recetaron los valores y las actitudes que permitieron la transición de la dictadura a la democracia para hablar y buscar un punto de encuentro que satisfaga a la mayoría. Pero no parece que ahora exista esa disposición.

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