"No parece lógico que los que no estamos a favor de la independencia apoyemos una iniciativa [la petición al Congreso de la cesión de competencias a la Generalidad para celebrar la consulta independentista] condenada al fracaso que sólo servirá de argumento a los que quieren la ruptura. De hecho, ha quedado ya demostrado que a los socialistas solo se nos quiere como convidados de piedra de esta estrategia"

Miquel Iceta, diputado autonómico del PSC y presidente de la Fundació Rafael Campalans, en un artículo publicado este domingo en El Periódico:

"El jueves se votará en el Parlamento [autonómico] de Cataluña una propuesta para solicitar al Congreso de los Diputados la transferencia de la competencia para autorizar la convocatoria de referendos en aplicación del artículo 150.2 de la Constitución española. [...] Esta propuesta no lleva a la consulta; por el contrario, la bloquea.

Recordemos qué dice el artículo 150.2 de la Constitución: 'El Estado podrá transferir o delegar en las CCAA, mediante ley orgánica, facultades correspondientes a materia de titularidad estatal que por su propia naturaleza sean susceptibles de transferencia o delegación. La ley preverá en cada caso la correspondiente transferencia de medios financieros, así como las formas de control que se reserve el Estado'.

En efecto, el artículo 149.1.32 de la Constitución establece que 'la autorización para la convocatoria de consultas populares por vía de referendo' es competencia exclusiva del Estado. Pero los patrocinadores de la propuesta ya han fijado la pregunta y el día en que quieren que se celebre la consulta.

[...] ¿Alguien piensa que el Estado transferirá o delegará la competencia para convocar referendos a la Generalidad para que esta pueda organizar una consulta que pone directamente en cuestión lo establecido en los artículos 1.2 y 2 de la Constitución española?

[...] Lo he dicho ya en muchas ocasiones: sin acuerdo no habrá consulta, y la fijación unilateral de fecha, pregunta y mecanismo legal para la consulta es hacerla imposible, porque impide alcanzar un acuerdo con las instituciones del Estado.

[...] Cuando se quiere llevar al Congreso una iniciativa que se sabe de antemano que será rechazada, ¿cuál es el verdadero objetivo que se busca?

Ha habido voces autorizadas que lo han explicado de forma clara y sincera: "Queremos cargarnos de razones a favor de la independencia". "Que nos digan que no, entonces haremos unas elecciones plebiscitarias para aprobar después una declaración unilateral de independencia". Más claro, agua.

En estas circunstancias no parece lógico que los que no estamos a favor de la independencia apoyemos una iniciativa condenada al fracaso que sólo servirá de argumento a los que quieren la ruptura. De hecho, ha quedado ya demostrado que a los socialistas solo se nos quiere como convidados de piedra de esta estrategia.

[...] Queda claro que de los socialistas solo se espera un acto de acatamiento. Y cuando nos negamos, somos tachados de malos catalanes. Hoy, dirigidos por Pere Navarro, como cuando se nos tildaba de traidores con Reventós, Obiols, Serra o Maragall al frente. Es la acusación que hemos recibido siempre que no hemos compartido la estrategia de CiU. Siempre han querido sumergirnos en un unanimismo tan falso como peligroso, y a menudo hemos tenido que nadar contracorriente. Como ahora".

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