Acoso al PSC

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Miércoles, 15.01.2014 08:47

Se acosa a quien se quiere someter, se le quiere mover del trabajo o se le desea y la persona requerida no accede a las exigencias. El acoso es una práctica infame e infamante para quien lo practica.

No salen adelante con el debate democrático y, desconcertados, tienen que agredir reiteradamente la línea política del PSC y la libertad de sus dirigentes y militantes

Los portavoces políticos y orgánicos de la derecha soberanista, de la derecha sin embozo y de unas supuestas izquierdas que se han entregado al sobiranisme y al populismo, no paran de acosar al PSC. Diarios y telediarios subvencionados le dedican con desvergonzada insistencia titulares de portada, noticias magnificadas, editoriales corrosivos, artículos de opinión, cartas triadas de lector, tertulias cacofónicas, exigiéndole con una mezcla de halagos emponzoñados y de presiones descaradas que adopte la misma posición que ellos sostienen en la cuestión de la hipotética independencia de Cataluña.

No tienen bastante con la contienda política legítima entre partidos y proyectos de sociedad ni con la crítica constructiva. No salen adelante con el debate democrático y, desconcertados, tienen que agredir reiteradamente la línea política del PSC y la libertad de sus dirigentes y militantes. "¿Dónde estáis que hace tiempo que no se os oye? ¿Acabará todo en nada, en definitiva?", recriminaba con impertinencia biliosa el director de uno de los diarios más subvencionados a dirigentes del PSC que, previamente, habían sido alineados contra la mayoría de la dirección del partido, tildándoles de "sector crítico" y de "disidentes", apropiándose de sus razones para tergiversarlas y acomodarlas a la verdad, inapelable por mesiánica, sobre el pasado y el futuro de una Cataluña privada de presente a hachazos.

Le piden al PSC con tono perentorio, irritado, "una reflexión serena" que tiene que coincidir con la que ellos no han hecho, pero que proclaman hecha y cerrada a cal y canto. No es un juego de palabras ni una paradoja, sino una muestra de su falacia y de la retorcida manera de entender la libertad del otro. Lo salmodian de falta de patriotismo negándole con la mala fe del hipócrita el reconocimiento de todo lo que el PSC ha hecho por la cohesión social del país. Le devalúan la transparencia del debate interno, que el PSC ha empezado de manera pionera en el mundo cerrado de la partidocracia, en una impúdica injerencia en los asuntos internos del partido. Lo quieren desnudo de valores, desarmado, sometido a los designios del sobiranisme y, si fuera posible, escindido.

El acoso continuará mientras el PSC no ceda y se intensificará tan pronto como consiga introducir plenamente, prioritariamente, la cuestión social en el paisaje de Cataluña

Le atribuyen el papel de peón capturado en el intento de jaque mate al socialismo en la partida que dura desde la unificación socialista y la fundación del PSC en 1978. Han tomado por debilidad y minoría de edad las vacilaciones –cautelas más bien ante tanta complejidad social- del socialismo democrático, que históricamente ha representado mejor que ninguna otra formación política aquella virtud, que ellos desconocen imbuidos como están de verdades absolutas, del "Dubito ergo cogito; cogito ergo sum".

Perseguir personas sin permitirles descanso para poseerles el cuerpo, el alma, el lugar que ocupan en el trabajo, en la sociedad, es un acoso, y puesto que un partido es, en primer lugar, personas asociadas con una finalidad política, el acoso al PSC resulta ser político: un acto de violencia de los más reprobables en democracia que descalifica a los acosadores.

El acoso continuará mientras el PSC no ceda y se intensificará tan pronto como consiga introducir plenamente, prioritariamente, la cuestión social en el paisaje de Cataluña cubierto de espesa niebla de cierto tiempo a esta parte.

 

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Jordi García-Petit
Doctor en derecho.
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