Medida de aplicación inmediata

El PSC aparta a los tres diputados díscolos de todos sus cargos internos

Elena, Geli y Ventura quedan suspendidos "cautelarmente" como miembros del Consejo Nacional del partido. Elena y Geli, fuera también de la Ejecutiva.

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Marina Geli, Joan Ignasi Elena y Núria Ventura, en rueda de prensa en el Parlamento autonómico el jueves 16 de enero
Redacción
Lunes, 20.01.2014 20:31

La Comisión de Garantías del PSC ha reaccionado con rapidez -y dureza- en el caso de la rebelión de Joan Ignasi Elena, Marina Geli y Núria Ventura, los tres diputados autonómicos que el pasado jueves desobedecieron las consignas del partido -y la votación del Consejo Nacional- y votaron 'sí' en el Parlamento autonómico a la propuesta de llevar al Congreso la petición de celebrar un referéndum independentista.

Según ha informado el PSC en un comunicado este lunes por la tarde, sólo pocas horas después de que la Ejecutiva del partido decidiera elevar el caso a la Comisión de Garantías, esta ha decidido separar a los tres diputados díscolos de sus cargos internos, de forma "preventiva y cautelar".

El comunicado explica que, una vez informada la Comisión Ejecutiva de que "estas tres personas vulneraron el acuerdo del Consejo Nacional del Partido, del 17 de noviembre pasado", esta ha decidido que "por la gravedad de los hechos denunciados", y por su "significación pública", los tres sean apartados de su puesto de miembros del Consejo Nacional, y Elena y Geli, de la Comisión Ejecutiva, a la cual también pertenecen. Además, se especifica que los tres díscolos serán suspendidos de "todos los órganos de dirección de la organización territorial o sectorial del PSC".

Sanción cautelar

La medida es "de aplicación inmediata" e implica la apertura de un expediente que puede ser recurrido por los tres diputados sancionados ante la propia Comisión de Garantías. El veredicto de esta puede ser apelado posteriormente ante el Consejo Nacional.

Esta es una primera sanción cautelar para los tres diputados díscolos. Además, estos se enfrentan a una casi segura expulsión del Grupo Parlamentario Socialista -la dirección ya les ha exigido que renuncien a su escaño, a lo cual se han negado- y una posible expulsión del partido.

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