Revista de prensa

Festival de mamporros a Moragas y Alicia en 'La Vanguardia'

Crisis matrimonial de los Príncipes de Asturias. Del Pozo escribe de broncas en público. Tapia, en El Periódico, descubre a una mujer del PP fumándose un puro y no es Esperanza.

9 min
Pablo Planas
Martes, 28.01.2014 09:04

La portada de La Vanguardia arroja una clave inesperada en las abruptas salidas del PP de Aleix Vidal-Quadras y Jaime Mayor Oreja, el primero a Vox y el segundo en el ostracismo voluntario. "El PP suelta lastre por la derecha" resume el diario de Godó el lunes tormentoso en Génova 13, rúa del percebeiro. Lo explican desde Madrid Carmen del Riego y Fernando García, quienes apuntan que "si el PP salió de la convención celebrada el fin de semana en Cataluña con los ánimos por las nubes, la teoría del lunes negro que ya parecía olvidada volvió ayer a instalarse en el cuartel general de los populares. La dirección del PP se levantó con la noticia de que Alejo Vidal-Quadras abandonaba el partido y se pasaba a Vox (...) Pero el verdadero golpe al PP vino de Jaime Mayor Oreja". Es un relato que no acaba de cuadrar exactamente con el significado de perder lastre. Tampoco el titular interior: "Mayor renuncia, Vidal-Quadras se va; el PP pierde peso por la derecha".

En el régimen de La Vanguardia, perder peso por la derecha no es óbice para que Rajoy y los suyos sean sometidos a un festival de tartazos, una golpiza de cine mudo, un tiro al plato, la del pulpo. Isabel Garcia Pagan abre juego:

"Después de digerir los 'mordiscos' y 'machetazos' del discurso de María Dolores de Cospedal, la comparación de Alicia Sánchez-Camacho del sufrimiento del PP catalán con el de los populares amenazados por ETA en el País Vasco -sin reproche alguno a las víctimas del terrorismo-, y el no, no y no de Mariano Rajoy a toda demanda procedente de las instituciones catalanas, el resultado inmediato del desembarco de la plana mayor de los populares en Barcelona es la suma, efectivamente, pero de tantos afines de su causa como independentistas a la del soberanismo".

Por si no queda claro, La Vanguardia editorializa, con un cierto retraso, eso sí, sobre el anuncio de Montoro en Barcelona de cambiar el sistema de cálculo de las cuentas autonómicas. "Balanzas fiscales necesarias" es el título de la pieza, que dice: "Las balanzas fiscales de las comunidades autónomas constituyen una información básica para que los ciudadanos puedan conocer el alcance de la solidaridad interterritorial. El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, se había comprometido a publicarlas el pasado mes de diciembre para que sirvieran de base para negociar el nuevo sistema de financiación autonómica. Negar ahora su publicación, como pretende el ministro de Hacienda, va en contra de la mínima transparencia exigible en un Estado de derecho". ¡Toma viaje! El Estado de derecho, nada menos, eso que es tan respetado por la Generalidad convergente, que no hay más que ver como se afanan los consejeros por cumplir las normas y las sentencias, sobre todo en los colegios. Dabuti. El Estado de derecho.

La síntesis de este clima vanguardista está en el artículo de Pilar Rahola, que combina argumentos de peso con ponderados consejos: "Personalmente, cuando los Vidal-Quadras de turno hablan, servidora se hace las uñas (...) Con los Wert, Gallardón y Cospedal, al bueno de Rajoy le queda poco margen. De manera que se puede entender la dificultad del presidente: entre micrófonos ultras, partidos a la derecha extrema, y propios insurrectos, cualquier acción valiente sobre la cuestión catalana parece de una enorme dificultad. Sin embargo, ¿no es eso liderar un partido y gobernar un país?".

Rahola concluye su artículo con un toque editorializante, con el aire y el ritmo que desprenden esos textos en los que el diario se pone facundo y resuelve el "encaje" de Cataluña o el calentamiento global con un editorial, conjunto o no. El bueno de Rajoy, según lo tacha la columnista, "lejos de ser un estadista pareció el capitán de los hooligans. Lo cual aterriza en el núcleo central del problema: la falta de visión estratégica en la mirada del presidente. Los tiempos son épicos, complejos y grandiosos. Lo peor que puede pasar es que los gestione un mediocre".

Hasta Miquel Roca aporrea la closca del PP en su artículo. "¡Eso no!" se espanta en el titular de su texto el abogado de la infanta Cristina. ¿El paseíllo, tal vez? No, nada de eso. Roca está incendiado con Alicia Sánchez-Camacho, por su comparación de los climas políticos vasco y catalán: "Cualquier intento de violencia y de acción terrorista fue y ha sido condenado por todas las fuerzas políticas catalanas, lideradas -en este caso- por el catalanismo político. No ha habido complicidad ni silencio, el terrorismo ha sido ajeno a la vida política catalana", escribe Roca. Gran revelación. Repetimos: "El terrorismo ha sido ajeno a la vida política catalana". ¿Hipercor, Cano Consuegra, Ernest Lluch, Ruiz Casado, Santos Santamaría, Gervilla...? ¿Terra Lliure? ¿Perpiñán? No le suenan al prócer, que dice que "asociar catalanismo, nacionalismo o soberanismo a terrorismo es mucho peor que una ofensa: es incultura".

Así las cosas en el diario preferido de Jorge Moragas, Jordi Barbeta ha dejado de ser feroz. Al mismo Moragas, por ejemplo, le reconoce la categoría de "fontanero mayor", que es un gran elogio, no se crean. De entrada, comenta que lo de Fernández Díaz y "la quiebra familiar", lo de Sánchez-Camacho y el "rechazo social" y lo de Cospedal y "la tribu del machete" son inventos: "el mismo sábado, un civet de jabalí cocinado por Lluís Roger en Fonteta (Baix Empordà) desmintió rotundamente estas teorías tan trágicas". El diálogo es la clave, según Barbeta, para quien "no es aventurado sostener que el 'establishment' catalán que se sentó a la mesa en Fonteta reivindicaba con su presencia la solución del conflicto".

De Fonteta habla también Joan Tapia en El Periódico, pero a la vista de los palos, su artículo es del género rosa, una sutileza en plan Capote. Lo del sarao político-empresarial, según Tapia, "reveló que a los empresarios, el grupo dominante, les encanta tocar al president y a sus consellers. Y todavía están más contentos si comparten mantel con políticos relevantes de Madrid (...) y dos personas cercanas al presidente como Jorge Moragas y Cristina Ysasi-Isasmendi (que fumaba con destreza un buen habano)". Gran detalle.

De la prensa de Madrid y sobre el particular de Mayor Oreja y Vidal-Quadras, las posiciones se mantienen invariables. El Mundo es crítico y Abc subraya que a diferencia de Vidal-Quadras, Mayor se queda en el partido. Destaca el artículo de Juan Carlos Girauta en el diario monárquico, que salva a Rajoy, pero no deja títere con cabeza:

"Luego está el misterio de la comunicación en Génova 13. Ni guiados por su peor enemigo podrían haber trabajado tanto en contra de sus intereses. Alguien allí creyó que la mejor forma de apagar el fuego de la marcha de Vidal-Quadras en el día de ayer, de lidiar con la esmerada cobertura mediática del escindido, de diluir la sensación entre la opinión pública de que asistíamos a una seria crisis en el partido del Gobierno, era arrojar sobre las llamas la gasolina del mutis por el foro de Mayor Oreja. El mismo día. (...) No encuentro explicación a esta forma de comunicar, mucho menos en un hombre como Rajoy, capaz de inscribir con justicia algunas de sus intervenciones en la mejor historia parlamentaria. Sobre Cospedal y Sánchez-Camacho mejor no hablar; a un Vidal-Quadras se le despide agradeciéndole los servicios prestados y deseándole suerte. No así".

Por si no fuera suficiente, lo diarios recogen el espectáculo de Luis de Guindos en el Consejo de la UE. Ya saben, lo de la rueda de prensa que el ministro concluyó con un "es alucinante, ¡que se vaya a tomar por culo!" en alusión a un periodista que le preguntó sobre la hipotética subida del precio de la gasolina. A él, que se esperaba un día grande en Bruselas, con palmetazos en la espalda por haber salido del rescate bancario. Periodistas, ¡qué pereza!

Visto el día, lo de Junqueras y paralizar la economía catalana es una nota marginal entre la dimisión del consejero de Sanidad de Madrid (la justicia les ha tumbado la privatización de seis hospitales) y el lo-que-sea de Mayor Oreja. Hasta las peripecias aéreas del Príncipe a su regreso de Tegucigalpa se quedan en una anécdota tipo "spanish movie", una secuela estilo Torrente entre "Aeropuerto 77" y "Aterriza como puedas", dos.

Pero como en tantas cosas, la sorpresa está en el final, en este caso en la contra de El Mundo. Ayer, en Abc, Almudena Martínez Fornés negaba cualquier atisbo de crisis en la pareja principesca, don Felipe y doña Letizia, aunque el título, "Don Felipe marca distancias" era sugerente. Hoy, Raúl del Pozo, escribe con el pie en el acelerador, a fondo y a pelo:

"La avería del Airbus de las Fuerzas Armadas coincide con la avería matrimonial de los Príncipes de Asturias. He hablado con, por lo menos, tres altas autoridades del Estado que en los últimos tiempos han sido testigos de broncas entre Don Felipe y Doña Letizia. Una alta dirigente política de Madrid me contó cómo Doña Letizia se burló en público y de forma ruidosa el otro día de la falta de ingenio de su marido cuando éste dijo 'Nosotros somos unos mandados' porque el protocolo les hizo esperar. Las broncas entre matrimonios carecen de importancia, si no fuera porque en este caso las habladurías indican que la pareja está en una seria crisis. Como si se tratara de los personajes del cuore, en todas partes se informa de los viajes intempestivos de Doña Letizia".

Vaya panorama, nen.