Revista de prensa

La prensa apunta a Navarro y agita el debate en el PSC

Los diarios soberanistas instan al PSC a sumarse a la petición del traslado de competencia para convocar una consulta. La mujer de Hollande, del hospital a las portadas de la prensa por el "affaire Gayet".

12 min
Pablo Planas
Lunes, 13.01.2014 09:00

Pere Navarro, el líder de los socialistas catalanes, está en el punto de mira de los diarios catalanes. El riesgo de escisión del grupo parlamentario es agitado por la prensa, que anticipa la hipótesis de que al menos siete diputados puedan votar a favor el próximo jueves de pedir el traslado de la competencia para convocar consultas. Ara y El Punt Avui destacan el asunto en sus portadas, el antes y después del PSC, una cita con la historia presente, pasada y futura del socialismo en Cataluña. "El PSC, en la encrucijada", titula El Punt Avui; "16-E, el día clave del PSC", según Ara. La presión es máxima. Si se cumplen las disposiciones de los órganos internos del partido, el PSC debería mantenerse al margen del bloque secesionista, pero los diarios amplifican las voces críticas y amplían su influencia hasta la alcaldesa de Santa Coloma, Núria Parlón.

La ventaja de Navarro es su capacidad de encaje. De momento no ha recurrido a la pegada, por lo que es una incógnita saber si el puño es blando o una maza, pero su mandíbula es de hierro y su capacidad de maniobra llega hasta Madrid. La herencia recibida no era la más adecuada para resintonizar el partido; aún así su liderazgo cobra consistencia en la medida en que es significado y señalado por el soberanismo. La tercera vía en la cuestión es la abstención, posición oficial de los críticos, pero a estas horas nada indica que Navarro vaya a salirse del guión de mantener la posición oficial del partido frente a quienes le reprochan que eso equivale a votar lo mismo que PP y Ciudadanos. Horreur. Son cada vez más los militantes socialistas que opinan que sólo por eso, por dejar de marcar el paso, merece la pena votar en contra de la petición.

En el Avui, Sergi Picazo escribe:

"La corriente crítica Avancem aprovechará la reunión de la ejecutiva de hoy para forzar una toma de posición de los diputados más dudosos sobre la cuestión de la vía 150.2. En el turno de preguntas, Joan Ignasi Elena tiene previsto pedir que se manifiesten de manera específica Jaume Collboni, portavoz del partido y uno de los candidatos en la primarias del PSC de Barcelona, Josep Mayoral, alcalde de Granollers y secretario de política muncipal; Núria Parlon, alcaldesa de Santa Coloma y Esperança Esteve, con escaño en el Congreso".

Miquel Iceta, a favor del no, y Joan Ignasi Elena, lo contrario, escriben en El Periódico. El título del primero es mejorable: "Ciento cincuenta punto dos". Gana el segundo, el de Elena: "Obedecer a la necesidad de Cataluña". Punto mediático para el sector crítico.

Al margen de las amonestaciones catalanistas al PSC, con un tono de Santa Inquisición en el que ejercen de monaguillos los diputados cupaires, el Abc dedica gran atención a las implicaciones de la futura ley de unidad de mercado, uno de cuyos efectos sería el de pulirse toda la legislación autonómica sobre rotulación. Entrevistan en el diario a tres agentes inmobiliarios y un frutero que han sido multado por no tener la cartelería en regla, al menos en catalán según la consigna. Ahí está gente de lo más normal, vecinos, sólo que sujetos "pasivos" de las disposiciones lingüísticas. Aquel Manuel Nevot, hoy jubilado, que aún espera sentencia sobre los cuatrocientos euros de multa que le calzó la Generalidad por un acento "abierto", según la entrevista de Anna Cabezas. Nevot fue el empresario citado por Rajoy en un debate con Zapatero, en el 2008, el Pleistoceno en política. Según informa Janot Guil, Mas tiene previsto recurrir la ley.
Si la capacidad digestiva de los diarios es un espejo social, las pedradas contra las sedes de las formaciones políticas se empiezan a asumir como algo habitual. En la edición catalana de El Mundo, el ataque a la sede del PP de Tárrega y una agresión a unos miembros de la "Assemblea Nacional Catalana" (ANC) en una de sus paradas en Balaguer forman parte de un mismo texto sin firma titulado "Incidentes contra el PP y la ANC" en el que, además, se generaliza lo siguiente: "Por otro lado, los vecinos del barrio de Sant Antoni se sumaron ayer a los actos del tricentenario, conmemorando que la firma de la capitulación de Barcelona en 1714 se firmó ahí. Unos quinientos vecinos conmemoraron el hecho rodeando el mercado y desplegando una estelada gigante".

Conmemorando, conmemorandis resulta que los dos "incidentes" han tenido lugar en la provincia de Lérida, en cuya capital abrió Artur Mas el sábado el año del tricentenario, la gincana hacia el infinito y más allá, según escribe Álex Sàlmon en El Mundo. No hay relación de causalidad. Lo de Mas en la catedral fue lírica militar, dice María Jesús Cañizares en Abc:

"Alguien va y suelta que la decisión de la Fiscalía de investigar el fichaje de Neymar por el Barça forma parte de la "guerra sucia" que el Estado ha declarado contra Cataluña. ¿Cómo luchar contra estas teorías conspirativas? Es más ¿cómo evitar ese lenguaje bélico que todo lo impregna? Misión difícil ésta última, en este 2014 de celebración tricentenaria. Nos queda "casus belli" para rato, que para eso el presidente [autonómico] Artur Mas ha comparado los votos de la consulta con las bayonetas de 1714".

En las afueras de nuestra circunstancia, Burgos y París completan el eje informativo. La insólita revuelta vecinal en un barrio de la capital castellana es la banlieu comunera. Es el barrio del Gamonal, del que según las crónicas no se desprende precisamente la impresión de hacinamiento y pobreza. En El País firma la información Marina Gómez Robledo, quien escribe: "El distrito obrero que por las mañanas se muestra alegre y acogedor, por las noches se convierte en un espacio hostil, donde es fácil respirar el desencanto y el odio que existe contra las autoridades". En El Mundo, en un texto con iniciales, se afirma que "todos los detenidos son de Burgos". En la zona están censadas sesenta mil personas. La bronca viene servida por la intención municipal de construir un bulevar donde había plazas de aparcamiento. Así es que ni el paro ni los desahucios. La gota es un bulevar. Raro no, lo siguiente tras echarse a llorar. Otra vez Unamuno, el país y el paisanaje.

En París, en cambio, la calle está tranquila. Manuel Valls, el ministro del Interior, el primer policía de Francia, patrulla con mano firme mientras los problemas crecen alrededor de Hollande. Su pareja, Valérie Treirweiler, sale en todas las portadas. Tuvo que ser hospitalizada tras enterarse por la prensa de lo de su novio, el presidente de Francia, con la actriz Julie Gayet. A los franceses, según las encuestas, no les importan los líos de Hollande, cuya popularidad, por otra parte, es nula. La imagen de su mujer remite al sufrimiento sentimental, a un drama reiterativo en Francia, de las agitadas vidas sentimentales de sus presidentes al satirismo "strausskahnsiano".

De vuelta a España, Mas vende cada día menos. El País Vasco recobra notoriedad, así como las maniobras de Rubalcaba para poner orden dentro y hasta fuera del PSOE. En El Mundo titulan que "Rubalcaba inventa un órgano para controlar las primarias. La información es de Casimiro García-Abadillo y Luis Ángel Sanz, que desgranan que el citado órgano estará compuesto por once miembros, cinco de la Ejecutiva y seis del Comité Federal. Lo mejor es que habrá que pagar dos euros para votar.

En La Vanguardia optan por la derivada de que "Rubalcaba pide la reforma territorial en el Congreso", un apunte de Juan Carlos Merino en relación a la carta del líder socialista al presidente del Congreso, Jesús Posada, para formar una ponencia sobre la dicha reforma, "un órgano parlamentario para el diálogo sobre la renovación del modelo territorial".

El País elige el expediente vasco, agitado por la manifestación del sábado que recuperó al PNV de Arzalluz y Egibar. "Urkullu se ofrece a La Moncloa como garante del final de ETA". La información es una sucesión de obviedades enjaretadas por Juan María Gastaca.

"El Gobierno español mantendrá su actual relación institucional con el vasco, a pesar del malestar que le ha provocado el acuerdo entre el PNV y la izquierda abertzale para secundar la multitudinaria manifestación celebrada el pasado sábado en Bilbao, donde se escucharon gritos a favor de los presos de ETA y de la independencia de Euskadi. En este clima se producirá una próxima reunión, en fecha no fijada aún, entre Mariano Rajoy y el lehendakari, Iñigo Urkullu, quien ofrecerá al PNV como "garante" del proceso para el final del terrorismo en su condición de partido que sustenta el Gobierno vasco".

¿Qué, cómo se han quedado? Ya lo saben, portada de El País, en fecha aún no fijada, reunión. Y que el PNV gobierna en el País Vasco. ¿A que no lo sabían? Periodismo de nivel.

Tres notas sobre los diarios del domingo, el día de más venta de periódicos y según los estudios, el día de la semana en el que más tiempo dedican al papel los lectores. El diario del domingo es la suma del pretérito y el presente, la recapitulación. Ahí están las corrientes de fondo y los efectos mariposa, el epílogo y el prólogo. La infanta descalza se proyecta con intensidad hacia un duelo con el juez Castro, que según el suplemento Crónica de El Mundo vive en un tríplex y tiene un descapotable de segunda mano. El periódico es partidario del magistrado, tal vez el apoyo más sólido del que dispone Castro, pero eso no es óbice para que el perfil de un adicto al trabajo insomne se complete con detalles tan extraños como los que podrían virar el retrato hacia el de un madurito al volante de un "bemeuve".

En Francia, el fenómeno es más intenso. De la polémica sobre el cómico Dieudonné se ha pasado al affaire Hollande con la actriz Gayet. Los diarios franceses no publican otra cosa, pero la República permanece incólume. De lo primero, la censura a Dieudonné se ha escrito mucho a vuela pluma, sin la consistencia del conocimiento. No es el caso de Joan de Sagarra, cuya imprescindible colaboración dominical en La Vanguardia alumbra la cuestión sobre datos como que Jean-Marie Le Pen es padrino de uno de los hijos del cómico o las ambiciones de "nuestro" ministro Manuel Valls, dispuesto a optar a la presidencia. En ese contexto, Hollande habría apoyado la decisión de Valls para marcar distancias con la extrema derecha. Vamos, que lo de Dieudonné y sus gracietas sobre los judíos no es sólo un problema de libertad de expresión que se pueda despachar con los cuatro tópicos al uso, que es más o menos a lo que se dedicaron los periódicos de aquí durante toda la semana.

Albert Sánchez Piñol, el autor de Victus, ha debutado en La Vanguardia con un artículo del que podría deducirse que se han simplificado los requisitos para "ser catalán". Del pujoliano es catalán aquel que vive y trabaja en Cataluña se ha pasado al es catalán quien quiere. Dice Piñol, en la colaboración titulada "Cataluña para neardentales": "Y el gran mérito de este diminuto corredor mediterráneo, lo que ha hecho que perviviera culturalmente, ha sido su capacidad para transformar a los recién llegados en activos de su cultura, renovándola. ¿Quién puede ser catalán? El que quiera serlo. Y este principio, tan sencillo pero tan hermoso, hace que gentes de orígenes tan distintos sientan que tienen algo en común".

El texto de Sánchez Piñol alude a una polémica en Twitter, otra vez. Un regüeldo de Anglada, nuestro Le Pen de Vic, sobre la fotografía de un niño negro con una estelada. Imposible no tener razón, salvo en lo de que "es catalán el que quiera serlo". Pregunten a alguno de los tipos que acarrean chatarra en carritos de la compra. Claro que tal vez se refiera el escritor a las cualidades inmateriales de la nacionalidad por las cuales un catalán puede sentirse checoslovaco y un maliense, ciudadano del mundo, en un momento dado. Así, en el plano metafísico, cualquiera puede ser catalán en este idílico y "diminuto corredor mediterráneo". De hecho, hay una fotografía que lo demuestra, la de un niño negro con una estelada. ¿No es fantástico?

Comentar