Mas acusa al Gobierno y al PP de llevar a cabo una "guerra sucia" contra Cataluña

El presidente de la Generalidad rechaza que su proyecto secesionista pueda poner en peligro la convivencia en Cataluña y provocar una fractura social. Considera que "estamos entrando en un cambio de rasante en positivo" que se confirmará en 2014. Valorará "sin prisas y sin presiones" la posible entrada de ERC en el Ejecutivo autonómico. Y advierte de que el referéndum independentista es innegociable. En su balance de 2013, no hace ni una sola autocrítica de su gestión.

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El presidente de la Generalidad, Artur Mas, durante la rueda de prensa de este martes
Redacción
Martes, 7.01.2014 13:19

El presidente de la Generalidad, Artur Mas, ha acusado este martes al Gobierno y al PP de estar llevando a cabo una "guerra sucia" cuando advierten de que el proyecto independentista pone en peligro la convivencia en Cataluña y puede provocar una fractura social, como ya se empieza a detectar.

"Es una estrategia del PP", ha asegurado. "Es un recurso más dentro de la guerra sucia", ha insistido. Y ha asegurado que "lo que rompe la convivencia, lo que puede poner en peligro la convivencia, es no dejar votar".

"¿Ejercer el voto ha de dividir a una sociedad? Cuando hay problemas en algunos ámbitos en Cataluña es porque desde el Gobierno y desde el PP se le está dando a esta cuestión un dramatismo absolutamente innecesario. Estamos en el siglo XXI, no antes de la Guerra Civil, ni después. Si una idea de cómo debe ser el país [por Cataluña] ha de romper una familia, quiere decir que esta familia debe estar rota por otras razones, y se puede convertir en la excusa para explicar otras historias", ha añadido.

Mas respondía de esta forma a las advertencias lanzadas en los últimos días por el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz -quien ha alertado de la "fractura" de muchas familias por el independentismo-, y por el ministro de Asuntos Exteriores y de Cooperación, José Manuel García-Margallo -quien ha apuntado lo mismo en el argumentario enviado a las embajadas-.

"Estamos entrando en un cambio de rasante en positivo"

El presidente de la Generalidad ha hecho estas declaraciones en una rueda de prensa en la que ha hecho balance del año 2013 y ha presentado sus planes para 2014.

Durante algo más de una hora, su intervención se ha centrado casi exclusivamente en el referéndum independentista que espera celebrar el próximo 9 de noviembre, que el Gobierno ya ha anunciado que no permitirá que se lleve a cabo por ser ilegal. No ha hecho ni una sola autocrítica de su gestión.

Según Mas, "estamos entrando en un cambio de rasante en positivo, desde muchos puntos de vista; dejamos atrás mucha niebla, muy espesa y empezamos a ver ya algunos claros". Ese "cambio de rasante" se concretaría en una mejora de la economía y el empleo, del Estado del bienestar, de la mejora de la calidad democrática y del "futuro político" de Cataluña.

Recuerdo de "las consecuencias" de la Guerra Civil

El dirigente nacionalista también ha destacado el "simbolismo" de 2014. "Se celebran 75 años del final de la Guerra Civil española. Solo lo comento -no es un tema de ahora, afortunadamente son épocas pasadas- no tanto para conmemorarlo, sino para recordarlo. Siempre hemos de tener presente -como el holocausto a nivel europeo- las consecuencias que tuvo", ha señalado.

También ha destacado que se cumplen 300 años "de la derrota de 1714". "Celebraremos y conmemoraremos tres siglos de un pueblo que ha resistido y resiste, que se ha defendido y se defiende, que ha crecido y sigue creciendo, que ha sido capaz de integrar a millones de personas de fuera y que intenta proyectarse a todo el mundo", ha indicado.

Los "demonios" de España

El presidente de la Generalidad ha confesado que su relación con el Gobierno es "tensa", pero seguirá dialogando con él para intentar llegar a acuerdos. Unos acuerdos que pasarían, en cualquier caso, por poder celebrar la consulta secesionista. Esa es una condición imprescindible e innegociable, como ha reiterado en numerables ocasiones durante su intervención.

"Todos los escenarios están abiertos, pero uno es fijo: yo convocaré la consulta para el 9 de noviembre. Y lo quiero hacer dentro de un marco legal. A partir de aquí, veremos cuál es la reacción del Estado. No sé qué harán ellos, puedo sospecharlo pero no lo sé", ha zanjado. "Si España hubiese superado sus demonios de muchos años, esto sería posible", ha añadido.

En cuanto a su carta a los líderes europeos solicitándoles ayuda para poder celebrar el referéndum independentista, Mas ha señalado que su intención solo era informar de "cómo evoluciona" su "proyecto". "Ya sabemos que no habrá una toma de posición explícita de los países europeos a favor de la consulta, pero sabemos que todos ellos respetan el funcionamiento democrático de las sociedades, si este es además estrictamente pacífico", ha reconocido.

"A nadie de fuera se le pasa por la cabeza la posibilidad de negar al pueblo de Cataluña que pueda decidir su futuro", ha insistido.

El Gobierno autonómico, "estable" y "fuerte"

Mas no ha descartado que ERC entre en el Gobierno autonómico, pero ha confesado que lo valorará "sin prisas y sin presiones". "Me quiero tomar mi tiempo porque el Gobierno [autonómico] es estable, está funcionando y se siente fuerte", ha explicado. Una estabilidad que considera necesaria para "aguantar las embestidas que recibimos y que recibiremos".

Respecto a un nuevo modelo de financiación autonómica ha considerado que las negociaciones no están muy avanzadas. "Estamos a la expectativa de ver qué nos ofrecen. A ver qué se sacan de la manga", ha señalado.

También ha advertido a la presidenta del PP catalán, Alicia Sánchez-Camacho -quien ha asegurado que los ayuntamientos gobernados por el PP no colaborarán en el referéndum secesionista-, que "sería una ilegalidad" no facilitar los datos para elaborar un censo para la consulta.

Y ha asegurado que "el resultado de 35 años de despliegue autonómico es que estamos en una situación de falta de autonomía financiera absolutamente alarmante, con unas instituciones del Estado que cada vez controlan más todo". "Ahora hay menos autonomía y menos autogobierno, especialmente en el tema financiero", ha concluido.

Por último, ha restado importancia a que durante 2012 haya aumentado un 5,3% la mortalidad en Cataluña, un incremento sin precedentes. "Tenemos la esperanza de vida más alta que hemos tenido nunca en este país [por Cataluña] y una de las esperanzas de vida más altas del mundo. Esto no es producto de la casualidad ni de la genética, es producto de que tenemos una sociedad desarrollada y un sistema de salud muy potente", ha asegurado.

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