Quien los entienda que los compre

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Miércoles, 8.01.2014 12:14

El alivio en el mundo soberanista tras el pacto sobre la pregunta y la fecha de la consulta fue seguido por otro chupinazo de euforia cuando CiU, ERC, ICV-EUiA y CUP registraron al día siguiente ante la mesa del Parlamento catalán una proposición no de ley para solicitar al Congreso de los Diputados el traspaso de la delegación para convocar la citada consulta por la vía del artículo 150.2 de la Constitución. En realidad, estaba previsto que dicha propuesta se votara inicialmente el pasado 4 de diciembre. Pero unos días antes, CDC y ERC decidieron que, primero, debían cerrar el capítulo de la pregunta. Detrás se ese cambio de prioridades había la necesidad de garantizar el apoyo a los presupuestos de la Generalidad para 2014. Los republicanos exigían saber, antes de que finalizase el año y se votasen las cuentas, cuál iba a ser la pregunta en la hipotética consulta. Ante el rumor que circulaba en el sentido de que no iba a figurar la palabra independencia, Oriol Junqueras advirtió que sin acuerdo sobre la pregunta tampoco habría presupuestos.

Resulta chocante que en el Parlamento catalán no se vaya a votar el acuerdo alcanzado el 12 de diciembre

El resto de la historia es de sobras conocida. Tras unas semanas de nervios y especulaciones, el jueves 12 de diciembre, de manera algo inesperada y teatral, Artur Mas dio a conocer la doble pregunta cuya principal virtud para los soberanistas es que les permite seguir adelante con el proceso. Por lo demás, su redactado es confuso y tiene un potencial fraudulento enorme, entre otras razones porque no acordaron cómo se contarían los votos. Un aspecto que parece ser menor para aquellos que tanto hablan de democracia.

Pese a sus vaivenes, este periplo tiene una cierta lógica. Sin embargo, lo sorprendente ahora es que en la propuesta de resolución que se votará la semana que viene en el Parlamento catalán no se detalle ni la fecha acordada para celebrar la consulta ni el texto de la famosa pregunta. Esa que Mas dijo haber redactado el día de la Constitución. Curiosamente, tampoco se alude en ningún momento en el largo preámbulo ni a la independencia ni al deseo de querer un Estado. Se relata solo el argumento, ya otras veces expuesto, de la desafección catalana desde la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto, se habla mucho de derecho a decidir y democracia, se citan los casos canadiense y escocés como referentes, y se intenta argumentar que no hay ningún obstáculo constitucional insalvable para llevar a cabo una consulta de esa naturaleza en España. Finalmente, en un artículo único se solicita el traspaso de la competencia para celebrar "un referéndum consultivo sobre el futuro político de Cataluña, a partir de los términos que se acuerden con el gobierno del Estado" español. Pero, eso sí, ha de llevarse a cabo antes de que finalice el año 2014, sin señalar en ningún momento la fecha del 9 de noviembre.

La verdad es que la ausencia de la pregunta en el texto de la resolución resulta bastante incongruente con la trascendencia que le han dado los firmantes. Resulta chocante que en el Parlamento catalán no se vaya a votar el acuerdo alcanzado el 12 de diciembre. Más aún cuando en la carta que Artur Mas envió a los pocos días a los presidentes de gobierno y de Estado de decenas de países del mundo, pidiéndoles su apoyo para la consulta, se empieza relatando la doble pregunta encadenada y dando un gran valor político al acuerdo.

Salta a la vista que se trata, una vez más, de simple y pura improvisación, cuyo mejor ejemplo ha sido la carta que envió Mas al mundo mundial, mal traducida al inglés y de deficiente presentación

Y, pese a eso, los partidos soberanistas van a solicitar al Congreso de los Diputados algo bastante inconcreto e indefinido: una consulta sobre el futuro político de Cataluña, sin más detalles, en un referéndum consultivo. ¿Por qué? ¿Se trata una estrategia deliberada que persigue solo acumular otra negativa de Madrid, incluso ante una propuesta que bien pudiera ser interpretada como moderada? ¿Desean realmente abrir un proceso de negociación sobre la pregunta con el Gobierno español, con el único condicionante del 2014? ¿Intentan así incomodar a los socialistas catalanes? ¿Tiene miedo ICV-EUiA a que si aparece la palabra independencia Izquierda Unida no brinde entonces su apoyo a la consulta? ¿O sencillamente no revisaron un texto que ya tenían consensuado anteriormente?

Pues bien, analizados los hechos, más bien da la impresión de ser esto último. Que se trata de una resolución consensuada antes del pacto sobre la pregunta. La misma que pensaban discutir semanas antes, pero que quedó aparcada por el cambio de prioridades ante las presiones de ERC. La debían tener en un cajón para cuando decidieran registrarla ante la mesa de la cámara catalana, como finalmente hicieron pero sin molestarse a introducir nada nuevo. Algunos verán en todo esto una estrategia malévola, pero salta a la vista que se trata, una vez más, de simple y pura improvisación, cuyo mejor ejemplo ha sido la carta que envió Mas al mundo mundial, mal traducida al inglés y de deficiente presentación. En fin, quien los entienda que los compre.

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¿Quién es... Joaquim Coll?
Joaquim Coll

Doctor en Historia contemporánea y especialista en el catalanismo y las políticas de los siglos XIX y XX. Ganó el Premio Ciudad de Barcelona Agustí Duran i Sanpere en 1998. Escribe en 'El Periódico' y en 'El País'.

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