La prensa y los partidos nacionalistas guardan silencio

"Un alcalde socialista es una anomalía"

David Ventura, el ex dirigente de Òmnium Cultural condenado por asesinato se dedica a realizar amenazas veladas a quienes supone autores de la filtración sobre su pasado. Se presenta como mártir de la causa independentista, pese a que acumula un amplio historial delictivo. La prensa y los partidos nacionalistas guardan silencio.

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David Ventura Aparicio, condenado por asesinato y ex dirigente de Òmnium Cultural en Osona
Toni Bolaño
Domingo, 9.03.2014 05:31

El proceso de transición nacional hacia la independencia es un proceso, dicen, civilizado y que se conduce bajo cauces democráticos y festivos. No siempre. Ha surgido la omertà y una cierta violencia matonista. David Ventura Aparicio dimitió de su cargo en Òmnium Cultural después de ser denunciado por este periódico. Ahora se dedica a realizar amenazas veladas a quienes él supone autores de la filtración, presentándose como mártir de la causa independentista.

En el último pleno de Les Masies de Voltregà acusó al alcalde, Sergi Vilamala, de la filtración, arropado por la plana mayor de la Assemblea Nacional Catalana (ANC). También este periodista es blanco de sus lindezas. Esgrime como prueba el currículum profesional. De éste, Ventura carece, pero acumula un nutrido currículum policial y judicial. No sólo ha sido condenado por asesinato y por violencia. También por resistencia a la autoridad y como mínimo tiene una orden de alejamiento por amenazas y por agresión.

Con su víctima se verá las caras en los juzgados por una denuncia de impago de nóminas. Cuando su víctima le denunció, su vida se hizo imposible. La juez afirma que la actitud del agresor "con indicios de criminalidad suficientes" provocó en su víctima "estados de ansiedad y depresión, y los efectos que está provocando en la salud de su hijo menor de edad". La juez decretó orden de alejamiento.

Este lunes se celebra el juicio por el impago de las nóminas. No es la primera vez que se ven desde la sentencia de alejamiento. En la fiesta de la conmemoración de los Hechos de la Gleva de 1714 esta familia fue conminada a marcharse "porque esta fiesta es mía y vosotros no sois independentistas". Una familiar de Ventura y una amiga se encaran con ellos. David Ventura estaba muy cerca observando los hechos e incumpliendo la sentencia de alejamiento. Los amenazados no presentaron denuncia. Sí lo hicieron los amigos de David Ventura contando su versión de los hechos. A pesar de que los denunciados no se presentaron a juicio, el juez no creyó la versión de la acusación porque, según los querellados, fueron absueltos.

El silencio de la prensa y los partidos nacionalistas

Sin embargo, la sociedad catalana muestra síntomas de una enfermedad que puede ir a más. David Ventura se pavonea por su comarca rodeado de los miembros de la ANC, que le consideran un mártir y una víctima del españolismo más recalcitrante. También se ampara en una omertà cómplice de otros partidos nacionalistas como CiU. Sus regidores asistieron en silencio a las amenazas que vertió este personaje al alcalde de Les Masies de Voltregà en el pleno municipal. No abrieron la boca. Total, el alcalde es socialista. Ventura le acusa de filtrar la información. Considera que la existencia de alcaldes socialistas en su comarca "es una anomalía".

La complicidad llega a los medios de comunicación. Ningún diario se hizo eco de la noticia. Sólo uno, el diario comarcal de Osona El 9 Nou, que le da voz a Ventura para afirmar que, "como en todos los países, los que han hecho actos de represión han de ser juzgados y eso no es venganza, es lo que ha pasado en Argentina, Sudáfrica, Alemania de la posguerra, menos en la transición española".

Con esta afirmación justifica que sean juzgados todos lo no partidarios de la independencia por "colaboracionistas", según publicó en un artículo hace menos de un año. Para el diario, también Ventura es víctima de su demócrata sacrificio por la transición nacional. Òmnium Cultural aceptó la dimisión de su responsable pero también afirmó en un comunicado que la información publicada quería "hacer daño" a la institución. No pensaron, ni por un momento, que con su historial delictivo la institución llamada cultural ya estaba dañada.

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