Revista de prensa

El Barça irrumpe en el "proceso" y tensa al 'Abc' y 'La Vanguardia'

La evaporación fiscal del fichaje de Neymar entra en la agenda de los observadores y actores del expediente 9-N. El paro baja según todos los diarios, un hecho a la altura de la retirada de Puyol.

15 min
Pablo Planas
Miércoles, 5.03.2014 10:02

El paro. Hacía seis años que no ocurría lo que discretamente cuentan hoy los periódicos. El paro ha bajado en febrero. En El País afirman en portada que "el empleo crece", en El Mundo, que "los autónomos y los contratos a tiempo parcial permiten que se vuelva a crear empleo". Hasta en la prensa catalana se jalea esta recuperación, tímida o no. El Punt Avui, por ejemplo, apunta coloquial que "el país va per feina". El Periódico dice que "el paro remite en febrero y hay más afiliados" y en La Vanguardia sostienen que "Cataluña lidera la reactivación del empleo y la afiliación". El único que no entra en portada es el Ara. A partir de ahí, hay controversia. Las cifras del desempleo deberían ser las mismas en todos los periódicos, cosas de los números y las matemáticas. Pues se ve que no. Los datos del paro son como una encuesta del CIS, maleables, flexibles, dúctiles e interpretables.

Que la cosa va bien o mejor es incuestionable, según todos los diarios. Se ha pasado de destruir empleo a crearlo. La versión de El País es la siguiente:

"Casi seis años después, el empleo vuelve a crecer en España. El número de afiliados a la Seguridad Social subió en 61.557 trabajadores en febrero frente al mismo mes del año anterior y se situó en una media de 16,2 millones. El mercado se ha dado la vuelta tímidamente tras 68 meses en los que se han perdido más de tres millones de empleos. El trabajo con jornada a tiempo parcial aumenta hasta el 22%. Cinco años y ocho meses después ha vuelto a crecer el empleo. En febrero el número de afiliados a la Seguridad Social subió en 61.557 trabajadores respecto al mismo mes del año anterior, un 0,38% más, y se situó en una media de 16.212.304".

Firma este texto Manuel V. Gómez.

En El Mundo recelan más, pero aun así la prosa es meridiana y ha salido el sol. Lo asegura Javier G. Cuesta: "Hacía falta remontarse hasta mayo de 2008 para ver una tasa de creación interanual de empleo positiva y la espera llegó a su fin en febrero. Además, por primera vez tras 68 meses de caída, el número de afiliados a la Seguridad Social registró un saldo positivo en comparación anual, con una subida de 61.557 personas".

En el Abc no hay dudas, pero las cifras cambian. "Los datos tienen más valor cualitativo que cuantitativo, ya que suponen un cambio de tendencia. Es la primera vez que se crea empleo en tasa interanual desde 2008, ya que ha aumentado la afiliación respecto a febrero de 2013 tras crecer el mes pasado en 38.694 efectivos. Al terminar febrero había 16.212.304 afiliados, frente a los 16.150.747 que había en el mismo mes del pasado año, es decir, 61.557 más. No obstante, la cifra del mes pasado sigue estando por debajo del cierre de 2013 (16.357.640)", dice la crónica, de Javier González Navarro. Un auténtico lío, un baile de cifras. En la portada se dice: "El paro registrado en febrero baja por primera vez desde 2007, en un año la caída es de 227.000 personas".

Lo escrito, un jardín de números cuya hipotenusa coincide en las zonas de luz. Un auténtico brote verde que según la línea editorial de cada uno se balancea entre el milagro o una tenue y aún débil recuperación. Y todos tienen razón, lo cual es un fenómeno extraordinario, pero real. Que después de seis años baje el paro es la pera, una hazaña y una medalla que se puede poner el Gobierno. Y no es menos cierto también que una helada en Ucrania podría dar al traste con el segundo prodigio de la planificación económica del PP, que sería la recuperación tras cumplirse años atrás los criterios para entrar en el euro, otra cosa en su día tachada de milagrosa. Los agoreros dicen que somos alemanes del sur, con contratos parciales y salarios del miedo. Los que no lo son reconocen que el algodón no engaña y que esto no pasaba desde hace seis años.

De lo de Ucrania y Crimea, el Gobierno de Rajoy está por la legalidad en Ucrania, igual que en España. Ayer estuvo con el Rey, y es la foto de Abc, el ministro ruso de Asuntos Exteriores. "Madrid se convirtió ayer en uno de los principales focos de interés en el conflicto de Ucrania. La Unión Europea y Rusia se dieron cita en la capital de España, donde se hallaba de visita el ministro ruso de Asuntos Exteriores, Serguéi Lavrov, y a donde se desplazó expresamente la Alta Representante para la Política Exterior de la Unión Europea, Catherine Ashton. La visita de Lavrov a España estaba programada desde la pasada semana, porque el ministro ruso quería incluir a nuestro país dentro de una gira europea, pero la de Ashton fue decidida a última hora al agravarse la situación en Crimea con el despliegue de tropas de la Federación Rusa", escribe el corresponsal diplomático Luis Ayllón.

Lavrov, el ministro de Exteriores. Se le dijo muy clarito que España está por la integridad de Ucrania. Y Lavrov puso cara de perfecto tovarich, no es mi competencia. Ucrania es un asunto interno de la Gran Rusia, el balcón europeo de Vladimir, el tubo del gas. En El País sale la foto de Rajoy con Lavrov. Miguel González escribe:

"Rajoy, quien se reunió con el jefe de la diplomacia rusa durante una hora, le trasladó la posición de España en esta crisis: 'Defensa de la integridad territorial de Ucrania y de la estabilidad en la zona', según fuentes de La Moncloa. Quizá llevada por sus demonios internos, España insistió el lunes en que la declaración de los ministros de Exteriores de la UE recordara expresamente que un referéndum de autodeterminación de Crimea vulneraría la Constitución ucraniana y no sería reconocido por la UE. Preguntado si estaba pensando en el caso catalán, Margallo respondió con una sonrisa: 'No se me había ocurrido'".

Eso sí, Rajoy dijo ayer a Lavrov que España es partidaria de una "solución diálogada" y una "solución política" —es decir, no militar— de la crisis, para lo que "es importante rebajar la escalada de la tensión".

Demonios internos y la misma gracieta de Margallo que contaba un día antes La Vanguardia.

Francesc de Carreras, en El País, aporta razones en un artículo titulado "La importancia del precedente". Dice así:

"En 1998 las tropas de la OTAN —nuestras tropas— bombardearon durante dos meses zonas de Serbia, incluida Belgrado, para apoyar la secesión de Kosovo, entonces una simple provincia Serbia, violando así su integridad territorial. En general nos pareció bien, no hubo manifestaciones populares en favor de Serbia, la sensación general fue que era una guerra, quizás ilegal, pero justa. Al año siguiente, ante el súbito bombardeo de zonas de Georgia con mayoría rusa, Putin manda ocuparlas y crea dos nuevos mini-Estados, Osetia del Sur y Abjasia. En todos estos supuestos, el derecho es violado flagrantemente. Con la excusa de proteger a las minorías nacionales, que casi siempre ocultan problemas relacionados por el control de los suministros de petróleo y gas, los Estados occidentales, la UE y la OTAN, se saltan cuando les interesa el derecho internacional en nombre de una abstracta justicia. Pero la justicia a secas no tiene justificación alguna si vulnera las normas jurídicas".

En El Mundo, Federico Jiménez Losantos aporta otra clave, la "realpolitik":

"Es difícil resistir a la tentación de ver en la política de Alemania ante la crisis de Crimea manejada a su antojo por Putin una reedición del Pacto germano-soviético -también llamado Molotov-Ribbentrop- por el que Hitler y Stalin se repartieron la Europa del Este en sendos lebensraum o «espacios vitales». Hitler tuvo así dos años para sojuzgar a la Europa del Oeste, contando con la complicidad de los partidos comunistas, que celebraban como propios los éxitos del nazismo contra la «plutocracia capitalista franco-británica». (...) Los USA se han replegado a sus líneas bobas de 1918: Wilson, la Sociedad de Naciones y el principio de autodeterminación, que vale para Kósovo y no para Crimea, o sea. Dice Obama que Putin no engaña a nadie. ¿Y él? ¿Va a reeditar Omaha Beach en el Mar Negro? Podría nombrar verificador en Crimea a Schroeder, empleado de Gazprom desde que dejó la cancillería alemana. O antes".

En Madrid, la verja de Ceuta es la portada de La Razón y El País. El primero alerta de que hay 64 "sinpas" por cada picoleto. No así, claro. El título es "Un guardia civil por cada 64 inmigrantes a la espera del asalto". Y en El País, la fotografía, de Joaquín Sánchez, recoge una fila de personas a la espera de dar el salto a la valla. Ayer lo intentaron entre 1.200 y 1.500 subsaharianos. El ministro de Interior, Jorge Fernández, calcula que hay unos ochentamil inmigrantes, entre Marruecos y Mauritania dispuestos a entrar en España como sea.

Todas las portadas de Cataluña sacan a Carles Puyol, que dijo que se irá del Barça a final de temporada. La retirada se solapa con el asunto Cardenal. En primer lugar, fe de errores: ayer esta revista de prensa no contenía ninguna alusión al artículo publicado en El País sobre el fichaje de Neymar por el presidente del Consejo Superior de Deportes, Miguel Cardenal. Fallo gordo y tremenda polémica. Por la directa. Cardenal, máxima autoridad gubernativa para el deporte, ha dejado escrito que se acusa y se acosa al Barça. En dicho texto calificaba de "inusual" la investigación sobre el presunto delito fiscal que lleva a cabo el juez de la Audiencia Nacional Pablo Ruz. En El Mundo lo explican así Manuel Marraco y Francisco Núñez:

"La Fiscalía de la Audiencia Nacional remitió ayer un escrito al fiscal general del Estado en el que califica de «inadmisible» el artículo sobre el caso Neymar publicado el martes por el secretario de Estado de Deporte y presidente del Consejo Superior de Deportes, Miguel Cardenal, donde sostenía que el Barça está siendo «acosado» hasta la «desmesura». «Cuestiona directamente la actuación judicial» en el caso Neymar. Eso entiende el fiscal jefe de la Audiencia Nacional, Javier Zaragoza, a la vista del artículo firmado ayer por Miguel Cardenal, una llamativa defensa del Barcelona, en un momento en el que el club se encuentra imputado por delito fiscal y su ex presidente, Sandro Rosell, está querellado por apropiación indebida. «Lo que sí tengo claro es que en este momento nadie piensa que alguien vinculado al Barcelona se haya apropiado de cantidad alguna, y también me consta la voluntad de sus directivos de cumplir con la ley, como es la tradición en ese club, lo que implica, si se hubieran equivocado en algo, la rectificación», señala Miguel Cardenal en el artículo publicado en El País, bajo el título «Orgullosos del Barça»".

Puestos en situación, en el Abc Inocencio F. Arias y David Gistau se refieren al particular. El primero sostiene:

"El secretario de Estado para el Deporte es una persona temeraria. Lo que puede tener su mérito y también sus inconvenientes. De una tacada ha cuestionado de forma no excesivamente velada a un juez y formulado acusaciones chirriantes contra el Real Madrid. No soy quién para juzgar si un integrante del Ejecutivo ha de mostrar total pulcritud al comentar un caso judicial (no olvidemos que el juez Ruz, miembro del tercer poder, ha imputado al Barcelona por un delito contra la Hacienda pública). Al señor Cardenal le mueve algo loable, intentar suavizar la crispación entre Cataluña y el resto de España. Aplaudo su intención. Pero desliza afirmaciones e insinuaciones a menudo simplistas, demagógicas u ofensivas para otros".

Se nota que Arias es un diplomático, como también que no es partidario de lo publicado por Cardenal. Lean: "El Barcelona, dice, está acosado «hasta la desmesura por el caso Neymar». Uno no sabe si el secretario de Estado es un ingenuo o ha pasado el último lustro en Marte. Si el partido del gobierno es perseguido hasta «la desmesura» por el caso Bárcenas, si el ex ministro socialista Blanco lo fue, si la más alta Institución del país, la Corona lo es, ¿por qué no se iba a escarbar en cualquier cosa chocante de uno de los tres clubes más importantes del mundo? La popularidad y la importancia llevan esta servidumbre".

Gistau, por su parte, aborda el asunto acodado en la barra:

"Precisamente hoy hablaba con un amigo del riesgo que todos corremos de convertirnos en energúmenos cuando se habla de fútbol. Esto podría constituir una explicación de la salida en tromba de Cardenal: el aficionado del fútbol que olvidó la representación oficial que ostenta y, como en una conversación de bar, concedió credibilidad a todas las tonterías que circulan por los mentideros y decretó que un equipo que no es el suyo pero le gusta es intocable y que cualquier investigación equivale a una agresión que por añadidura lo es al país (a saber cuál, por otra parte). Se puede atacar la independencia de un juez en un vocinglero programa de periodistas deportivos, donde todo tiene la credencial de lo bufonesco, pero no en un cargo público".

La contraparte la encabeza el director de La Vanguardia, Màrius Carol, que dedica su cuaderno de navegación al polémico asunto, que es más de política que de fútbol. "Palabra de Cardenal" se titula el texto, que es teta de novicia para los forofos azulgranas. Escribe Carol:

"En un país donde abundan los pirómanos de la política, que alguien ejerza de bombero de la cosa pública resulta reconfortante. Es el caso de Miguel Cardenal, presidente del Consejo Superior de Deportes, catedrático de Derecho del Trabajo y experto en Derecho Deportivo, que ha escrito un artículo en El País titulado "Orgullosos del Barça". (...) Tras esa introducción, Cardenal proclama: 'Por ello, me rebelo ante la desmesura a la que asisto estos días'. ¿De qué desmesura habla? Del linchamiento al FC Barcelona a partir del modo en que se está llevando una interpretación en el contrato de Neymar que puede tener consecuencias fiscales distintas. Del juicio paralelo a una entidad que cumple como pocas con Hacienda, que 'bien podría presumir de ser el equipo de fútbol que más impuestos genera en el mundo'".

"Son tiempos propicios a los hooligans, pero se agradece la palabra imparcial de la voz autorizada del deporte", concluye Carol. Madrid y Barcelona, dos puntos de vista paralelos: balanzas fiscales y arbitrajes. Hay Liga y hay proceso. El artículo de Cardenal aparecerá algún día entre las ruinas del Camp Nou y se pondrá en una urna, como un bando de Villarroel. En Madrid se exige su dimisión, en Barcelona se glosa su arrojo. Movida en la caverna, agitación en la central lechera y prietas las filas azulgranas. Visca el Barça i visca Catalunya! ¿Sólo es fútbol? Shankly, Bill Shankly, entrenador del Liverpool decía que "hay gente que cree que el fútbol es una cuestión de vida o muerte, pero, en realidad, es mucho más importante que eso". Como ser del Español o del Atlético de Madrid, que también existen.

5 de marzo, miércoles de ceniza. San Adriano, mártir.

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