Revista de prensa

'La Vanguardia' halla una "puerta abierta" federal en el fallo del TC

El País acusa a la Generalidad de ningunear la sentencia. Artículo de claves de Raúl del Pozo: la "conjura" de los ministros en unas bodegas de Haro y el mal momento personal de Rajoy.

10 min
Pablo Planas
Miércoles, 26.03.2014 09:44

Titulares de portada:

Abc: "Varapalo al desafío independentista. El Constitucional anula por unanimidad la declaración soberanista de Mas"

El Mundo: "El TC acuerda anular la declaración soberanista del Parlamento catalán"

El País: "El Tribunal Constitucional anula la declaración soberanista catalana"

La Razón: "El TC prohíbe a Mas celebrar la consulta independentista"

La Vanguardia: "El Constitucional niega la soberanía a Cataluña"

El Periódico: "El Constitucional niega la soberanía catalana"

Ara: "Cataluña es un sujeto político y jurídico soberano". "El TC dice NO"

El Punt Avui: "Diálogo Marca España"

La noticia es el doble no del Tribunal Constitucional, no a la declaración de soberanía del Parlamento autonómico catalán y no a la consulta secesionista. La respuesta de los afectados es el sí sí en clave monta aquí (el dedo de la peineta). La reacción del Ejecutivo autonómico y de las fuerzas vivas del proceso está a la altura del equipo jurídico de la mara Salvatrucha.

En El País recoge la reacción Maiol Roger, que titula su pieza "La Generalidad ningunea el fallo: 'No tendrá ningún efecto'". Y escribe:

"El fallo del Tribunal Constitucional sobre la declaración de soberanía de Cataluña ya era esperado por el Gobierno [autonómico] catalán, que no ve en la decisión del Alto Tribunal motivo alguno para variar su apuesta por la consulta: 'No tendrá ningún efecto', mantuvo el consejero de Presidencia del Ejecutivo [autonómico] catalán, Francesc Homs, en una entrevista en 8tv. El portavoz lamentó la anulación del concepto 'sujeto soberano' —'si no somos un sujeto es porque habrán pensado que Cataluña es un sujeto a exprimir', afirmó— pero vio un punto de esperanza en el redactado del fallo. Según Homs, que el TC abra la puerta a la constitucionalidad del concepto 'derecho a decidir' se puede interpretar como un aval a la negociación de la consulta. 'Pero tenemos que ser muy cautos', avisó".

Sin salir de la crónica de Maiol Roger, el convergente Jordi Turull dejó algo más claro lo que se piensa en el seno del nacionalismo sobre el Constitucional y sus cositas: "Los partidos favorables a la consulta repudiaron al TC al ver parcialidad en algunos de sus miembros y al considerar que el Alto Tribunal no debe entrometerse en un asunto político. 'Si entre sus miembros tienen agitadores de la catalanofobia sus declaraciones en estos temas no nos merecen ningún tipo de credibilidad', cargó el portavoz de CiU, Jordi Turull".

La "puerta abierta" de Homs es la tesis editorial de La Vanguardia, una celebración del refrán "no hay mal que por bien no venga" en versión seamos positivos. Se titula "El TC cierra una puerta y abre otra" y comienza como si fuera la noticia:

"El pleno del Tribunal Constitucional (TC), en un fallo acordado por unanimidad de sus miembros, considera 'inconstitucional y nulo' el principio primero de la Declaración soberanista y del derecho a decidir del pueblo de Cataluña, aprobada por el pleno del Parlamento [autonómico] el 23 de enero de 2013, en la que se establece el 'carácter de sujeto político y jurídico soberano' del pueblo de Cataluña. La sentencia estima parcialmente el recurso del Gobierno contra la resolución de la Cámara [autonómica] catalana, por entender que vulnera el principio de la 'indisoluble unidad de la nación española', establecida en el artículo 2 de la Constitución; y porque, pese a su carácter político, entiende que la declaración puede surtir efectos jurídicos".

Lo de la botella medio llena está en la entraña del texto:

"Si por un lado el tribunal da un portazo a la consideración de Cataluña como sujeto político soberano, por otro abre una rendija a la defensa de las aspiraciones del Gobierno [autonómico] y de quienes reclaman la celebración de una consulta. El TC considera que 'cabe una interpretación constitucional' del llamado 'derecho a decidir' siempre que este se interprete como una aspiración política que sólo se puede concretar en un proceso ajustado a la legalidad constitucional y a los mismos principios democráticos que invoca la declaración del Parlamento [autonómico]: legitimidad democrática, pluralismo y legalidad. Ello constituye en la práctica el reconocimiento por parte del Alto Tribunal de que en ningún caso se puede hablar de inconstitucionalidad per se de la formulación de ese derecho en el debate político y, lo que aún es más importante, que no parece cerrarse la puerta a la traducción en acuerdos políticos que puedan concretar el ejercicio de ese mismo derecho dentro de la legalidad. Es tanto como decir que la consulta podría llegar a celebrarse previo acuerdo político".

Efectivamente, todo es posible, hasta que el federalismo se convierta en el tubo de escape del proceso y que el vilipendiado, incomprendido y censurado Pere Navarro tenga razón y acabe por ser el Adolfo Suárez (en el sentido de visionario) de la "Transició" catalana. El editorial de La Vanguardia sugiere esa formulación federalista que tendría un vago precedente en aquel "de la ley a la ley" de Torcuato Fernández Miranda, principio y final de la Transición suarista. En cualquier caso, Homs y Turull pasan millas de lo que diga el TC, cuyos componentes están recusados por la "justicia popular" catalanista.

Ayer fue un día de grandes altibajos. El bloque soberanista más el PSC, sí, el PSC también, estaba celebrando la recusación parlamentaria del presidente y dos magistrados del TC por algo así como "manifiesta catalanofobia" y "colaboración con la organización FAES". Al mediodía la situación ya estaba a punto del descorche. Homs no cabía en el traje glosando la inadmisión de la querella criminal de "Manos Limpias" contra Mas por sedición, traición, rebelión y desobediencia, como mínimo. Era difícil que con semejantes planteamientos pudiera llegar a buen puerto la denuncia. Así lo expresó el fiscal y así falló el TSJC. Era un punto para Mas que abrió el telenoticias de TV3 a bombo y platillo. El TSJC había tumbado la denuncia del "sindicato ultraderechista", según la retórica de Homs y la mayoría de los medios de comunicación. El proceso encontraba sustento legal, una vía abierta, una rendija, algo. Y además, aventuraba que la denuncia de "Manos Limpias" (otra vez) contra la "Assemblea Nacional Catalana", ANC, también quedaría en agua de borrajas, como es fácil de prever por otra parte.

Lo que no cupo ni en las valoraciones ni en las informaciones es que el Ministerio Público inspirador del fallo del TSJC estaba representado por el fiscal Martín Rodríguez Sol, ex fiscal superior de Cataluña cesado por declarar que la consulta le parecía legal, hace un año. En desagravio, la Generalidad le dio el "Premio Justicia de Cataluña 2013" y le ha propuesto para el Comité de Ética de los Mossos. Como la denuncia era de "Manos Limpias" a nadie le ha parecido oportuno plantear que tal vez Rodríguez Sol no era el fiscal más adecuado para abordar el expediente. Se le criticó, eso sí, que en su escrito abogando por el archivo soltara otra morcilla a favor del derecho a decidir y tuvo que salir su jefe, Romero de Tejada, a desmentir que la Fiscalía Superior de Cataluña considerara "constitucional" la celebración de una consulta. Un jaleo que a media tarde quedaba subsumido en la vorágine del fallo del TC.

Así que lo que al mediodía era Justicia (TSJC) por la tarde fue prevaricación (TC), un totum revolutum de magistrados sospechosos, fiscales connotados, recusaciones abortadas, fallos, puertas abiertas y vías cerradas en el que tanto monta un fiscal condecorado por Mas que un magistrado "faesista". Destaca, eso sí, el sutil ventilamiento del fallo del TC por parte de los "procesistas", eso de pasárselo por debajo del arco del triunfo de Turull y Tururull, que diría Ignacio Vidal-Folch.

Los periódicos también hablan de que Mas no irá a Madrid el 8 de abril. La partida gubernamental estará compuesta por Pelegrí y Homs, el poli bueno y el poli malo. El president verá el clásico parlamentario por la tele y luego hará una declaración pública. Qué hábil. Es el Sun Tzu del "be water my friend". "No comiences una pelea si no estás seguro de que la vas a ganar". Bruce Lee.

Y del entierro de Adolfo Suárez. Lo más significativo está en el artículo de Raúl del Pozo en la contraportada de El Mundo. Afirma el cronista: "La incensación de Adolfo Suárez ha tenido un efecto terapéutico. Como si el bálsamo se hubiera esparcido por las calles, los políticos podían caminar sin ser insultados. 'He podido pasear por la Carrera de San Jerónimo sin que me miren mal', me dice un diputado. Se interrumpieron los mítines y las sesiones parlamentarias, hubo como un alto en el camino de la Historia, se vivió un ritual de consenso. Horas después, apenas enterraron al doncel, la política siguió tan encarnizada como siempre".

Los detalles y datos que aporta Del Pozo son claves y van más allá de la opinión:

"Algunos ministros critican la falta de coordinación en el círculo del poder y la presión del clan de fontaneros y del lobby de abogados del Estado. Piensan que en 2015 puede haber un desastre electoral. La cena de Haro, de la que dio cuenta Lucía Méndez, ha armado alboroto. Cinco ministros -Margallo, Fernández, Soria, Cañete y Pastor-, a los que Lucía llama el G-5, amigos de Rajoy, no se hospedaron en un convento para hacer ejercicios espirituales, sino que visitaron las bodegas López Heredia, propiedad de la esposa de Margallo, para meditar sobre la situación del Ejecutivo. Se ha sabido después que iba a asistir a la reunión Mariano, pero anunció su ausencia debido a una caída de su padre, de 93 años. El presidente está pasando unos días malos. Además de ese accidente, se ha sabido que uno de sus hermanos padece cáncer. En la cena de Haro y en otras, los más políticos critican al cinturón de tecnócratas y abogados del Estado, que parece capitaneado por Juan Manuel Cendoya, jefe de Marketing del Santander. Una dirigente del PP me dice: 'A excepción de Cañete, ninguno de los otros tiene tirón electoral. Lo que necesitamos es gente que gane elecciones'".

En los sucesos, la muerte de cuatro niños, cuatro hermanos de 3, 5, 8 y 12 años, en un incendio en un piso del Vendrell.

26 de marzo.