Revista de prensa

'La Vanguardia' se mofa del TC: Un fallo al sol del Caribe

Según la crónica de Brunet, la sentencia se gestó en la República Dominicana. "El pacto de Santo Domingo", titula el diario de Godó, cuatro magistrados en un "resort". Munición de primera para Mas.

 

11 min
Pablo Planas
Jueves, 27.03.2014 09:41

Abc: Luis María Linde, gobernador del Banco de España: "España crecerá al 2,1% pese a que la situación de Europa no ayuda". Foto de Linde, de Ignacio Gil.

El Mundo: "Mas advierte que pese al TC mantendrá su reto al Estado". Imagen firmada P. Blázquez Dominguez sobre los altercados en la Ciudad Universitaria de Madrid.

El País: "Obama pide a Europa una OTAN más fuerte ante el desafío de Rusia". Imagen: Un grupo de mujeres llora por las víctimas del incendio de El Vendrell. Fotografía firmada por Josep Lluís Sellart.

La Razón: "Rajoy y Rubalcaba pactan una estrategia frente a Mas el día 8 en el Congreso". Fotografía de Efe de los incidentes en Madrid.

Ara: "Alemania quiere expulsar a los inmigrantes que abusen de las ayudas". Fachada de la vivienda quemada de El Vendrell. Foto de Tjerk Van Der Meulen.

El Periódico: "La sentencia del TC no altera el rumbo de Mas". Protesta de mujeres por la pobreza en el barrio donde han muerto cuatro hermanos en un incendio. Imagen de Joan Revillas.

El Punt Avui: Mas. "El proceso continúa". Foto de Lluís Sert de la grave lesión de Valdés.

La Vanguardia: "El Banco de España se apunta al optimismo". Foto de Mas conversando con Navarro, de Roser Vilallonga.

Todos los diarios dedican amplio espacio a la muerte de Mohammed, Ayoub, Thami y Osama, los cuatro hermanos de entre 3 y 12 años, en el incendio de su vivienda en El Vendrell. Los datos son conocidos. Han sobrevivido el padre, el hermano mayor (18), un primo, la madre y la hija menor, Fatma, un bebé. Cuando llegaron a España montaron una carnicería. Todo iba bien. Después, un primer incendio en el negocio, la crisis, el paro, la pobreza, el desahucio, los bancos, un cambio de municipio, la vuelta a El Vendrell, la ocupación (la K es para otra modalidad, no es lo mismo) del viejo piso... El padre ahora es chatarrero, viven, vivían, en un barrio de velo. Lo cuentan en El País R. Carranco y M. Pérez:

"La familia Mortada vive en una barriada humilde de El Vendrell, los Pisos Planes. El matrimonio llegó a España 'en el 94 ó 95', explica Karim Tazdait, de 42 años, que compartió piso con el padre. En tres años regularizó su situación y poco a poco fue haciendo crecer su familia. Hmad trabajó como albañil, montó una carnicería... 'Y luego se compró un piso y no pudo pagarlo', resume. En 2011 fueron desahuciados, según fuentes municipales. Fueron a casa de unos familiares, en Santa Oliva, donde siguen empadronados. Pero hace más de un año que volvieron de forma ilegal al que era su piso, y que seguía vacío'.

(Por muy demagógico que pueda parecer, no se entiende que el Estado rescate autopistas de peaje y bancos con dinero del contribuyente y nadie, ni los bancos, ni el Estado, ni la Generalidad, ni los servicios sociales, rescate a familias como la de El Vendrell. Y no se entiende tampoco que Mas y el Parlamento autonómico catalán se conformen con un pleno sobre la pobreza sin resultado alguno mientras se pasan el día tocando la lira de la consulta. Que sí, que es fácil y banal decirlo, demagógico, muy demagógico, poco elaborado, simplista, pero es así; hay relaciones de causa y efecto, fallos, desahucios y estafas que acaban con cuatro muertos.)

El proceso continúa. Només faltaria! No se para ante el Constitucional, se va a detener porque en Cataluña haya más pobres, más desahucios y menos vergüenza. Inasequible al desaliento, el president está que se sale. Imperial. En el Abc elabora la crónica María Jesús Cañizares, que apunta las palabras de Mas: "'El proceso en Cataluña sigue y en cada escollo que nos pongan en el camino, encontraremos la solución', dijo el dirigente nacionalista (...) 'Simplemente haré caso de una frase en la que el TC hace una interpretación constitucional de las referencias al derecho a decidir y así debe hacerse constar'...". Está clarísimo.

En El Mundo, Daniel G. Sastre abunda en su texto en el peculiar mundo masiano, una esfera donde se apelotonan las opciones y nada es imposible, el pozo infinito de Alicia. Es, otra vez, puro diario de sesiones, otro entrecomillado subrayable, la continuación de los regates al escollo, "sobrepasarlo y esquivarlo, y actuar de acuerdo con los marcos de la legalidad vigente, que son muchos y muy variados". Los marcos de la legalidad vigente, muchos y muy variados, dice Mas. Es asombroso, espectacular, una ley a la altura de cualquier sueño, menos el de la familia Mortada. Marcos variados y marcos morales, muchos marcos morales.

En El País, las pautas para interpretar la sentencia del Constitucional están en el artículo de la Página Cuatro, firmado por Francesc De Carreras. "Un cauce, no un muro", se titula la imprescindible colaboración. No es previsible que ni Mas ni sus asesores áulicos (impagable Piqué, el de prensa de Mas, haciendo gañotas mientras habla Rivera en el Parlamento autonómico) vayan a tomar en consideración las reflexiones de De Carreras.

Dice así el texto:

"En este punto del, repito, entrecomillado 'derecho a decidir', se centra el meollo de la cuestión. Sobre el mismo se recalcan dos cuestiones obvias pero importantes para aclarar la posición del Tribunal: no es el derecho de autodeterminación ni tampoco es el resultado de una atribución de soberanía. Pero se añade que se trata de 'una aspiración política a la que solo puede llegarse mediante un proceso ajustado a la legalidad constitucional'. Además de unas puntualizaciones sobre los principios de legitimidad democrática, diálogo y legalidad, recogidos en la declaración, la sentencia muestra su apertura al establecer, repitiendo vieja doctrina propia, que la primacía de la Constitución no exige una adhesión positiva a la misma porque nuestra democracia no es una 'democracia militante', pero sí exige un deber de lealtad constitucional".

A efectos prácticos, De Carreras atisba una opción plausible para Mas:

"Y en este punto, ya al final de la sentencia, da una salida al callejón en que se encuentra la Generalidad. Dice así el TC: '(…) si la Asamblea Legislativa de una Comunidad Autónoma, que tiene reconocida por la Constitución iniciativa de reforma constitucional (arts. 87.2 y 166 CE), formulase una propuesta en tal sentido, el Parlamento español deberá entrar a considerarla'. Ahí el TC, al modo del Tribunal Supremo del Canadá, da una lección de Derecho Constitucional. Viene a decir: la Constitución no es un muro impenetrable, es un cauce para que se exprese la voluntad popular. Pero este cauce, estos procedimientos, deben ser legales porque democracia y Estado de derecho son dos conceptos intrínsecamente unidos. El error es desviarse de la legalidad, error inaceptable porque es desviarse de la democracia".

Que se lo digan a Homs todo esto, a ver qué cara pone. ¿Un cauce? El 9-N, consulta. Joana Ortega ya ha mandado la orden a los alcaldes para que se cuadren y colaboren. Ojito con ponerse refractarios, que decía la ponencia de la ANC. Un paso atrás, ni para tomar impulso. En La Vanguardia, la sentencia del Constitucional es una juerga tropical en Santo Domingo. Es la versión de José María Brunet, una "exclusiva" a la que seguro que no tardan en encontrar una explicación en Moncloa. Titular: "El pacto de Santo Domingo". Subtítulo: "El fallo del TC de la declaración soberanista se discutió en un viaje a la República Dominicana". ¿A que es genial? Sólo lo da La Vanguardia. Todo el mundo con la unanimidad, que si el derecho a decidir por aquí, que si la soberanía por allá y resulta que en La Vanguardia están las claves de cómo se ha redactado el papelín ese que no sirve para nada. Ahí va:

"Una comisión de cuatro magistrados del Tribunal Constitucional (TC) negoció y pactó la sentencia que ha anulado parcialmente la declaración soberanista del Parlamento [autonómico] de Cataluña. Estaba compuesta por el presidente del TC, Francisco Pérez de los Cobos; la vicepresidenta, Adela Asúa, ponente de la resolución, y los jueces Juan Antonio Xiol y Pedro González Trevijano. El acuerdo se cerró durante el viaje que De los Cobos, Xiol y Trevijano realizaron hace dos semanas a la República Dominicana para asistir a la Conferencia Iberoamericana de Justicia Constitucional. Por este motivo, la sentencia fraguada respecto a la declaración soberanista ya se conoce internamente en el Tribunal como el pacto de Santo Domingo. Lo más difícil fue conseguir que el sector conservador asumiese incluir en la sentencia la aceptación de la defensa del derecho a decidir por cauces constitucionales. Dicho sector estimaba que no tenía mucho sentido admitir el derecho a decidir de una parte del pueblo español en términos teóricos y abstractos, por mucho diálogo político que pueda existir al respecto en el futuro".

Internamente, o sea, en privado. El pacto de Santo Domingo, un mojito, una caipirinha y dos pisco sour, si hace usted el favor. Cuatro magistrados en un "resort" decidiendo si Cataluña es soberana. La caricatura es soberbia, impecable, munición de primera para el soberanismo. El proceso continúa y La Vanguardia da fe.

Jordi Barbeta explora las opciones factibles de Mas bajo el título "La 'solución Quebec' es posible". Un análisis con matices apreciables:

"Si el tribunal español hace referencia al proceso canadiense, es lógico que el Gobierno [autonómico] catalán se agarre como a un clavo ardiendo. También aspira a un acuerdo político previo que permitiría conocer la voluntad de los catalanes como habían hecho y podrán volver a hacer los quebequeses. ¡Pero ojo! no es lo mismo ejercer la autodeterminación que celebrar una consulta. La autodeterminación implica, según el resultado, la independencia. En cambio, la consulta simplemente indica un estado de opinión, que habrá que tener en cuenta para hacer política. Y a eso aspira, de momento, la mayoría soberanista catalana, tan moderada ella".

Sin salir de La Vanguardia destaca el artículo de Lluís Foix, una llamada al orden que tampoco es previsible que tenga gran seguimiento. "Que cada cual esté en su sitio", propone Foix desde el titular, una utopía. Sostiene el autor:

"He contemplado muchas veces la frase del almirante Nelson que rodea el alto de la columna en su memoria en Trafalgar Square de Londres. Reproduce el grito de guerra antes de empezar la batalla de Trafalgar en octubre de 1805 que le causaría la muerte pero en que vencería a la alianza marítima entre Francia y España en las guerras napoleónicas. Nelson arengó a su marinería diciendo que 'Inglaterra espera que cada hombre cumpla con su deber'".

¿Y eso? Pues por esto: "La Assemblea Nacional Catalana es una iniciativa civil que ha dado muestras de una gran capacidad de convocatoria y que organizó la Via Catalana con un éxito indiscutible y un civismo ejemplar encadenando a más de un millón de personas desde los límites valencianos hasta la frontera francesa. Pero la legitimidad y representatividad políticas no están en la ANC sino en el Parlamento [autonómico]". Y por esto también: "Que los dos principales sindicatos, CC.OO. y UGT, se unan a Òmnium Cultural para defender el derecho a decidir me parece legítimo. Pero su papel principal está en defender los derechos de los trabajadores y exigir políticas para creación de empleo. No es normal que sean la correa de transmisión de un gobierno, como bien sabe Felipe González, a quien montaron la huelga general de 1988".

27 de marzo, San Ruperto de Worms.

Comentar