Revista de prensa

Trias prohíbe el toreo de salón y censura un rodaje en la Monumental

El Abc le da una vuelta de tuerca a la ordenanza sobre perros y "prácticas taurinas". La Razón se cobra una pieza: dimite el dirigente de Òmnium implicado en un crimen. El camarada Vladimir y la vía catalana.

10 min
Pablo Planas
Martes, 4.03.2014 09:29
La normativa de Barcelona sobre los animales en general debe ser uno de los ejemplos más depurados de prosa administrativa, un texto más gótico incluso que las derivadas legales de la ley de propiedad horizontal. El legislador municipal es de un rigor extraordinario. Todo está previsto. Los periódicos resumen que los perros no podrán ir sueltos por la calle. Un tema polémico que se resume en perros sí o no. Un asunto crucial que el Ayuntamiento, presidido por el doctor Trias, no someterá a consulta. Y ahí, en lo de los perros, sí que todo el mundo tiene una opinión fundada y original.

Es un momento de calma chicha en la política catalana. Hay un silencio de esos que preceden a la irrupción del Vietcong. Así que las ordenanzas sobre la tenencia, trato, venta, consideración y urbanidad en relación a los animales rascan algo en las portadas. Dar de comer a las palomas puede acarrear una multa de 500 euros y llevar el perro suelto, 1.500. Son precios orientativos y no es previsible que se apliquen. Para bien y para mal, Barcelona es una ciudad donde se hace la vista gorda, tolerante en las costumbres. Si esto fuera Kiev haría ya mucho tiempo que los peatones se habrían alzado contra los ciclistas, los automovilistas contra los motoristas y los jubiletas contra los del monopatín. De hecho, pero sólo en la teoría, los perros deberían portar bozal en la calle, norma vigente, de lo local a lo internacional, que se incumple sistemáticamente, por lo que eso de ir atados va a ser que no. ¿Que no?

Otra cosa es lo que cuenta el Abc sobre eso. Anna Cabezas parece haber ido un paso más allá y donde el resto de la prensa percibe lo general, que los perros atacan a los niños y se orinan en cualquier lado, atisba un cuerpo doctrinal que delata el subconsciente municipal, la intención oculta. Millones de personas en todo el mundo están plenamente convencidas de que los animales tienen derechos. Gentes juiciosas, responsables y bien socializadas hablan con sus mascotas, les procuran cuidados que cuestan cientos o miles de euros y antepondrían la vida de los bichos a la de un ser humano. Está bien. Es un debate interminable, pero los animales no tienen derechos. Son los humanos provistos de conciencia quienes tienen obligaciones al respecto, que no es lo mismo.

La cuestión es que Cabezas, en el Abc, revela lo siguiente:

"Ni corridas de toros ni escenas que lo simulen. Barcelona sigue con su cruzada contra los espectáculos taurinos y endurecerá su ordenanza sobre animales para que además de tener prohibidos los espectáculos taurinos tampoco se puedan hacer prácticas taurinas con animales vivos de manera ficticia. Así, el toreo y el uso de picas, banderillas o estoques en rodajes cinematográficos quedarán vetados siempre que se genere estrés o violencia al animal. Así lo detalló ayer el concejal de Presidencia y Territorio del Ayuntamiento de Barcelona, Jordi Martí, que incidió en que hasta ahora en la capital catalana se ha registrado algún caso puntual de estas prácticas taurinas".

¿Qué mayor muestra de crueldad puede existir que la de enseñarle a un toro una banderilla? Hay que ser un verdadero desalmado, un psicópata sin sentimientos. Sin embargo, se dan casos. Los cuenta la periodista del diario madrileño: "El caso más «flagrante» según el consistorio tuvo lugar el pasado verano, cuando una productora americana pretendía tomar escenas de una corrida en la plaza de toros La Monumental para «The Gunman», una película de acción protagonizada por Sean Penn y Javier Bardem que se prevé estrenar este año. El Ayuntamiento, aferrándose a su condición de ciudad antitaurina, prohibió expresamente el uso de toros para la grabación. El espectáculo taurino que se podrá ver en la gran pantalla habrá sido rodado con bueyes y mucho retoque digital".

Flagrante, flagrante. Bardem y Sean Peen en la Monumental y el censor municipal saltando al ruedo ordenanza en ristre, en defensa de ese toro del Fary. Cuando se enteren los astados van a pedir asilo político en Cataluña, donde no se matan. Sólo se comen, el rabo preferentemente. Y una pregunta: ¿Se puede querer a los animales y odiar a las palomas hasta el punto de multar a quienes pasan el rato echando pan a los patos? No cuadra. ¡Free palomas!

Más tema catalán. En La Razón continúan con el expediente del sujeto de Òmnium implicado en el asesinato en 1991 de un joven por ser del Español. Cosas del fútbol y de la política. Toni Bolaño ha desvelado el turbio pasado de un emimente activista de Òmnium y de cuanta plataforma cívica se organice en torno al proceso. Este individuo se llama David Ventura y ha tenido que dimitir de su cargo en Òmnium a causa de la denuncia en el diario de Planeta. Bolaño apunta, además, un nuevo dato. Milita en Reagrupament, formación asociada a Convergència, se afirma en portada. Escalofríos. En la noticia se reproducen algunas de las frases atribuidas al ya ex dirigente de Òmnium (la asociación "cultural", sí). "Hay miles de catalanes que quieren justicia contra los colaboracionistas con el invasor español", sostiene Ventura. En el periódico lo retratan disfrazado de capitoste austracista de la coronela, con un tocado de época y cara de estar creyéndoselo. Todo un testimonio gráfico. En CRÓNICA GLOBAL están todos los detalles.

Que una cosa pase en Cataluña no quiere decir inevitablemente que esté relacionada con el proceso. Es lo que demuestra El Mundo, que lleva a su portada una anécdota categórica. "El puesto de trabajo para quien coja los 50 euros", se titula el asunto. ¿Se lo pueden imaginar? Seguro que sí, todo el mundo conoce a gente así. Lo escribe German González:

"«Pensé que era como el juego del pañuelo», explica Clio Almansa rememorando los momentos anteriores a la caída que la ha dejado de baja más de un año y la llevó a querellarse contra los que fueron sus jefes durante unas pocas semanas. Su denuncia la investiga el Juzgado de Instrucción número 5 de Mataró y narra un proceso de selección de personal que cuando menos roza la ilegalidad. Según el relato de la querella presentada, los hechos sucedieron el 13 de octubre del año pasado, cuando la joven aspiraba junto a otras personas a ocupar un puesto de agente comercial en una empresa dedicada a la venta de aspiradores y de ósmosis (...) En el centro de la habitación, un directivo de la empresa blandió un billete de 50 euros y antes de dejarlo caer gritó que «sería para aquél que lo obtuviese» como parte de «su primer sueldo». Automáticamente, todos los aspirantes se lanzaron por el billete, y Clio, según la querella, «se vio envuelta en una marabunta de gente cegada en conseguir el objetivo propuesto». Como consecuencia de los golpes recibidos, la joven sufrió una lesión en un hueso de la columna vertebral que la obligó a llevar un corsé ortopédico durante casi dos meses y a estar de baja laboral un año. 'Fue el dolor más grande que he sentido', explica Clio a El Mundo, y recuerda que también recibió golpes en la cabeza, las piernas y la espalda".

"El dolor más grande" y está hablando del parte de lesiones. Un caso muy taurino, ese pedazo de directivo con un billete de cincuenta euros en plan muleta, toreando de salón y sin funcionario municipal que se interponga. Debe ser una mezcla de Mauricio Colmenero (el del Bar Reinols de Aida) y Antonio "no limpio pescado" Recio. La culpa es de las series, de la televisión.

Todos los periódicos (salvo La Vanguardia, que opta por los oscars), llevan la misma foto en la portada. El camarada Vladimir (Putin) en Leningrado, entre el ministro de Defensa y un general no identificado. Es una instantánea para AFP de Mihail Klimentyev. La invasión de Crimea ha sido un éxito. Ucrania se ha rendido. De momento, no hay noticias de tiros y bombas. Putin es un hombre de acción, el último jefe del KGB. Y practica el kárate. No hay más que verle la pinta de Daniel Craig en su James Bond poligonero. Que no les pase nada a los ucranianos. Europa. La Unión Europea no ha podido confirmar todavía si las tropas que han invadido la península de Crimea son rusas. Es que no llevan distintivos, se lamentan los observadores. Europa son las cuotas lácteas, las tasas pesqueras y el IVA, un mercado, que ese y no otro es su espíritu fundacional. Se llamó así, Mercado Común y luego Comunidad Económica. El gas, la factura del próximo invierno, es lo que importa en Bruselas. Suerte tendrá Ucrania si sólo pierde Crimea y suerte tendrá Crimea si no pasa nada más.

Tres líneas sobre la inevitable clave catalana del asunto. Es increíble, pero tiene clave catalana. En "La mirilla" de La Vanguardia, página dos. La resolución de Europa está inspirada en la "doctrina" Margallo. En el caso de que Crimea pretenda constituirse en otra cosa que no sea Ucrania tal cosa "sería una violación del ordenamiento interno ucraniano" dice la declaración de la UE sobre Ucrania. Y dice La Vanguardia: "El ministro de Exteriores reaccionó con guasa a la pregunta de si tal mención podría estar relacionda con la situación de Cataluña. 'Pues no se me había ocurrido...', dijo riendo al dejar la reunión". El breve se titula "Ni Cataluña ni Crimea", pero habla de Crimea y Cataluña.

Todos los caminos conducen a Roma, al bar Roma. Europa contempla impávida el asunto y Junqueras y Mas quieren europeizar el debate, como si Europa se fuera a meter en otra cosa que no sean aranceles y disposiciones mercantiles. El resto, lo de si gatos y perros, sueltos o atados, es política interna. Como en lo de Crimea, Europa no pinta nada, no existe, no cuenta o como prefieran. Otra cosa es Alemania.

Y que se han dado los oscars, una ceremonia sobre la extinción del cine. Eso ya no es una crisis, sino lo siguiente. El cine es una ruina, como la arquitectura, el urbanismo, la urbanidad y la recolección manual del azafrán.

4 de marzo, San Casimiro, santo polaco, de Cracovia, precisamente. Kas (imponer) Mir (paz). Casimiro, el que impone la paz.

Comentar