Revista de prensa

Antich vuelve a La Vanguardia en medio del ruido de sables

El Ejército podría intervenir en Cataluña, se afirma en un informe "económico" que ve a Mas en una celda. Lo del 23-F es cosa de otro ex director, Cebrián, en El País. Premio a Emili J. Blasco en Abc.

12 min
Pablo Planas
Viernes, 4.04.2014 09:22

Ninguna de las portadas de hoy pasará a la historia. Bolinaga, el etarra de la barba blanca es el hombre de la guadaña y la demostración irrefutable de que pasada una edad, la cara es el espejo del alma. Asoma en Abc, La Razón y El Mundo. En El País, los inmigrantes colgados de la valla, en tierra de nadie. En la prensa de Barcelona es viernes, de modo que ni una singular mención al Ejército inquieta el punto 'finde'. La fotografía, eso sí, es para el gravísimo asunto de la mano negra contra el Barça. En la fotografía coinciden todos, el presidente del club, Josep Maria Bartomeu. "La Masia no se toca". Es el asunto del día para Màrius Carol, el director de La Vanguardia, que retrata a Joseph Blatter, nombre de nota a pie de página del proceso. Se trata del presidente de la Fifa, ex cronometrador olímpico y jerarca del hockey sobre hielo suizo. Ni les cuento.

Así las aguas del Llobregat, José Antich, el antecesor de Carol, ha vuelto a La Vanguardia en calidad de referente editorial. Lo anuncia el propio ex director del rotativo en la muy noble página 17, al lado de Pilar Rahola nada menos. "El tren de la historia" se titula la primera de las "Cartas desde París" que publicará semanalmente. La historia... Antich tira de Pla y Gaziel, ahí es nada, para irrumpir en la Ciudad de la Luz, punto central del eje Berlín-Barcelona, a mil y pocos kilómetros de ambas.

Primera polémica, una cita de Pla sobre París: "No es de extrañar que al llegar el año siguiente a un Madrid centralista y caciquil se sintiese perdido hasta el punto de exclamar: 'De Madrid apenas me interesa nada. En Madrid no tengo nada que hacer. Nada'. Pero esta es otra historia".

Segunda cuestión: Un ex director en plenitud de facultades. Antich hablará de todo:

"Llegados a este punto, me permitirá el lector que al reanudar nuestra interrumpida relación tras abandonar la dirección de La Vanguardia en diciembre ­después de casi 14 años escribiendo prácticamente a diario desde la página dos del periódico­ tome modestamente prestados de Pla y Gaziel la idea de sus Notas y su Diario para aproximarme a lo que acontece con mis Cartas desde París. Estos escritos semanales pretenden aportar una visión personal que deliberadamente triangule entre París y Barcelona paseando la mirada por el corazón de esta Europa a veces eléctrica y, en ocasiones, perpleja".

Un zambombazo semanal de alguien que tiene cosas que contar. Suena interesante. "El último número de la revista Bloomberg View, de la influyente cadena norteamericana, apuntaba que España no podría retener a Cataluña por la fuerza si la mayoría del territorio no quería. En el ámbito estrictamente francés, la prensa tiene estos días todo un filón con la elección de Anne Hidalgo como nueva alcaldesa de la capital, la primera mujer que accede al cargo, y también con la designación del contundente Manuel Valls como primer ministro tras la debacle del Partido Socialista el domingo". Menos mal que esto no es todo. Hay un capón al PSC, que menos es nada. "La apasionante elección de Hidalgo, de la que dicen maravillas en París, queda a años luz del espectáculo bochornoso y chapucero de las primarias del PSC en Barcelona. Hasta la fecha sabíamos que las primarias las cargaba el diablo. Ahora hemos aprendido que las urnas las pueden llenar también unos pakistaníes que confiesan desconocer qué se dirime, o a quién han ido a votar. Alguno de ellos, incapaz de comunicarse en una lengua que no sea el urdu. Eso sí: la responsable de velar por la limpieza del proceso asegura que no ha visto irregularidades".

Queda claro el pie del que anda renco Antich, así como el pie de Rey del propietario, que se lanza a la defensa de Su Majestad en portada, por lo del libro de Pilar Urbano. La revisión histórica del golpe de Estado del 23-F conmueve las entrañas de la portada de La Vanguardia, cuya reacción es más visible y elogiosa que la de Abc y La Razón en sus versiones más monárquicas. El País también lleva el tema en portada, con un artículo de su primer director, otro ex director, Juan Luis Cebrián, con el botafumeiro más presto que Sánchez Terán (el ex gobernador civil de Barcelona cuando lo de Tarradellas; ¿para cuándo un trivial de TV3 sobre "El Proceso"?) para defender a la Corona, al Rey y a Suárez. El panorama era idílico, según Cebrián: "O sea que la dimisión de Suárez quizás cogió a muchos de improviso por el momento en que se llevó a cabo, pero no sorprendió a casi nadie. La querían los miembros de su partido, incluidos algunos de sus ministros, los militares, los obispos, la oposición y hasta el Rey. Pero como el propio Suárez se encargó de explicar durante años y tuvimos ocasión de oírle decenas de veces, nadie le destituyó (nadie, salvo el Parlamento, podía hacerlo), se marchó por propia decisión una vez que comprendió que era lo mejor que podía hacer por sí mismo y por España. Aunque sus colaboradores le habían informado sobre la Operación Armada y conocía las presiones de los militares a los que se había enfrentado personalmente, nunca supuso que se estuviera fraguando un golpe de aquellas características. 'Si no, no me hubiera ido', confesaría años más tarde a numerosas personas, entre las que me encuentro". Pues tampoco difiere tanto de lo que parece ser que se cuenta en el libro.

En el Abc se da cuenta de la entrega del Premio Vocento, que este año ha recaído en el periodista barcelonés Emili J. Blasco, corresponsal del diario madrileño en Washington. Blasco es el hombre clave en la información sobre Venezuela y consiguió notables exclusivas desde los Estados Unidos sobre la agonía de Chávez, el pucherazo y la implicación del gobierno bolivariano en el tráfico de drogas. Poca broma. Comenzó su carrera profesional en la delegación catalana del Abc, a finales de los ochenta. Dirigió el periódico en Barcelona y de ahí saltó a las grandes corresponsalías, Berlín, Londres, Nueva York y Washington, por resumir. Pero no presume de nada, ni siquiera de haber viajado más que Pla, Antich y la mayoría de periodistas de corbata. En su caso, sin boina. Un experto, además y por cierto, en política catalana.

Eso de la "política catalana" imprime carácter porque no se puede escribir de hipótesis como la de que Mas acabe en la cárcel sin que se le alteren a uno los ritmos circadianos. La ventaja es que las noticias se sirven en bandeja de plata y en estancias tan nobles como las del magnífico Círculo Ecuestre, el de la pecera de la Diagonal. Imaginen el espectáculo del próximo 11-S desde los butacones que se divisan a pie de calle, en la parada del autobús. Un puraco y un güisquito, cortito. Está en La ciudad de los prodigios de Eduardo Mendoza.

La Diagonal es la historia. Lluís Pellicer la firma en El País.

"No hace ni un año el Instituto de Estudios Económicos (IEE), el think tank de la patronal CEOE presentaba en el Círculo Ecuestre de Barcelona un estudio que advertía de las consecuencias de una eventual independencia de Cataluña. Entre ellas estaba la salida del euro, la devaluación de su nueva moneda y la pérdida de bancos y empresas. Ayer jueves el laboratorio de ideas eligió el mismo escenario para presentar un informe en el que se legitima la actuación del ejército en el caso de que el Parlamento [autonómico] catalán declarara de forma unilateral la secesión e incluso se señala que se arrestarían a sus dirigentes políticos y se ilegalizarían los partidos que la apoyaran. El informe que respalda la intervención del ejército está firmado por el catedrático de Análisis Económico de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), Clemente Polo, y lleva el título Panorámica del argumentario economicista a favor de la independencia de Cataluña: mitos y realidad. En ese artículo defiende el 'derecho a la integridad territorial del Estado español' y expone el contenido del artículo 2 del Título Preliminar de la Constitución, que 'consagra la indisoluble unidad de la Nación Española' y el artículo 8, que determina que 'las Fuerzas Armadas tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España'".

¿A que pone los pelos de punta? Pues le dan más cancha en los periódicos de Madrid (en el Abc aborda el texto Àlex Gubern) que el Ara y El Punt Avui, donde más que viernes 4 de abril parece Jueves Santo, día que cierran las plantas de impresión.

El Ejército, el Círculo Ecuestre y Ángel de la Fuente, de telonero. Un cóctel explosivo, un pisco-sour doble. De la Fuente es un personaje mucho más importante que Blatter en el asunto del proceso, el cerebro del Gobierno sobre fiscalidad y eso de Antich de la "mayoría del territorio" y el Bloomberg News analizado desde París. De la Fuente es también el jefe de Fedea, otro think tank de aúpa. Nada que ver, en principio, con el tanque de fabricación casera de los independentistas del norte de Italia, ni con los tanques de la Diagonal. Aunque a veces, es verdad, pudiera parecerlo, y por ambas partes.

Esperanza Aguirre sale en todos los diarios, pero ensombrecida por una actualidad dispersa, entre Bartomeu y Bolinaga. Hasta los Mossos quedan en segundo plano y el Ejército del IEE no rasca primera en ningún medio. La ex presidenta de Madrid, ex alcaldesa también, se las tuvo con un patrulla de la policía municipal (el equivalente a la Guardia Urbana). La multaron, se cansó de esperar los trámites y se largó con el coche, acto en el que derribó una motocicleta policial sin causar daños personales. Tampoco materiales, de consideración. Una pelotera de escándalo en la Gran Vía de Madrid, a plena luz de la tarde. Y dice Antich que Madrid no interesa. ¿Estará picado con Juliana?

Bolaño continúa con la historia de la bandera en Sant Sadurní. La Generalidad, nos informa, no obligará al Ayuntamiento a dejarse de placas sobre el "imperativo legal". Grífols es la otra cara del empresariado y así lo celebran en los mentados Ara y Avui. "No se arrugue, president", le dijo a Mas en la inaguración de una fábrica. Ahí hay tema, hay partido. Como en lo de los Mossos y los dos detenidos muertos.

No hay casi datos, casi todo son especulaciones, uno de los fallecidos era el actor Alfons Bayard, ex ejecutivo publicitario apunta Enrique Figueredo en La Vanguardia y poco más, salvo un editorial de El País duro, bastante duro:

"En cualquier caso, parece obvio que algo no funciona bien en un cuerpo policial que tiene abiertas tantas causas en los juzgados. En estos momentos, seis agentes de El Vendrell están imputados por lesiones a un detenido el 31 de diciembre pasado; otros ocho lo están por la muerte de un hombre de origen marroquí en esa misma comisaría en julio; y nueve agentes más de Barcelona están también imputados por golpear y vejar a tres jóvenes tras detenerlos el verano pasado. Son solo los casos más recientes. En todos ellos, igual que en las tres muertes, se ha alegado que los arrestados estaban 'muy alterados' y que se han aplicado los 'protocolos de actuación'. Sorprende que unos incidentes protagonizados por personas que, por muy alteradas que estén, no van armadas y no representan un grave peligro, acaben provocando mucho más daño —la muerte— que el que se pretende evitar. Si las actuaciones policiales se han ajustado al protocolo, es evidente que habrá que revisar también esos protocolos".

4 de abril, San Benito Massarari, San Agatópodo y San Platón de Constantinopla, San Teódulo y San Pedro de Poitiers.

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