a raíz de la moción de censura de 2008

Laporta mandó espiar a sus detractores en sus tiempos de presidente azulgrana

Entre los investigados a cuenta del F. C. Barcelona constan el ex presidente Sandro Rosell -quien por entonces había dimitido como vicepresidente de la entidad por sus desencuentros con Laporta-, Ferran Soriano y el futbolista Gerard Piqué. Los responsables del club azulgrana no repararon en gastos, y tanto Rosell como Soriano investigados por medio mundo a fin de destapar algún negocio sucio.

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Joan Laporta y Sandro Rosell
Redacción
Lunes, 28.04.2014 12:30

El F.C. Barcelona despilfarró miles de euros en espionaje durante el período de Joan Laporta al frente del club para "investigar" quién podría estar presuntamente conspirando para hacerle sombra al ex presidente. Sandro Rosell, Ferran Soriano, Oriol Giralt y el futbolista Gerard Piqué, entre los vigilados.

El ex director general del club azulgrana Joan Oliver y el ex director de seguridad Xavier Martorell avalaron las investigaciones de la agencia Método 3 para luego camuflarlas en la contabilidad del club a guisa de trabajos cotidianos de la entidad, según apunta este lunes El Confidencial.

Entre las personalides del club espiadas a cuenta del F. C. Barcelona constan el ex presidente Sandro Rosell -quien por entonces había dimitido como vicepresidente de la entidad por sus desencuentros con Laporta- y Ferran Soriano. Los responsables del club azulgrana no repararon en gastos, y ambos fueron investigados por medio mundo a fin de destapar algún negocio sucio.

La moción de censura como origen de la 'paranoia' de Laporta

Rosell fue uno de los más perseguidos. Según El Confidencial, sobre él se han hecho un preinforme y cuatro informes, cuyos gastos figuran en la contabilidad del club, en el primer caso como "investigación robo 2" a un saldo de 9.034,06 euros, y en los restantes documentos, al precio de 45.394 euros, bajo el supuesto concepto de "seguimiento jugador", en cuyas pesquisas se vio involucrada la propia familia de Rosell al tiempo que se acogían a los informes de la fiscalía brasileña que investigaba por su cuenta los negocios del ex presidente.

Método 3 emitió al F.C. Barcelona 23 facturas por un total de 253.923,39 euros en octubre de 2008, a razón de 152 horas de trabajo, que más tarde serían justificadas por el club como "auditoría de seguridad" o directamente extendidas con el mimbre "seguridad señor Laporta".

Tras la moción de censura de aquel año, también Ferran Soriano fue investigado por orden de Laporta. En este caso, el club desembolsó 54.198,68 euros en concepto de "consultoría de seguridad" para reseguir los pasos de Soriano, quien también había abandonado el barco dimitiendo como vicepresidente bajo el mandato de Laporta.

En esta investigación, Método 3 invirtió 177 horas y elaboró un elevado número de informes como consecuencia de sus pesquisas en paraísos fiscales para destapar posibles escándalos de Soriano en Estados Unidos, Holanda, Suiza, Bélgica y Curaçao.

El caso de la "mujer X"

De igual modo, el promotor de la moción de censura de 2008, Oriol Giralt, fue también investigado por orden de Laporta. Según el diario citado, en este caso se realizaron hasta once informes a 17.156,40 euros cada uno, de nuevo maquillados en la contabilidad azulgrana bajo el rótulo "seguridad señor Laporta" o "contravigilancia presidente", entre otros singulares títulos.

La motivación de Laporta, en este caso, sería conocer si Rosell y Giralt estaban en contacto, cuando todavía el primero no se había postulado a la presidencia del club. Incluso el agente de futbolistas Josep Maria Minguella fue espiado en aquel periodo a cuenta del Barcelona, a un precio de 41.455,03 euros anotado como "Presidencia. Verificación financiera".

En diciembre de 2009, asimismo, el club siguió pagando a Método 3 para que llevara a cabo investigaciones sobre empleados e incluso futbolistas del F.C. Barcelona.  El caso de la "mujer X", según reza otro de los múltiples informes, condujo a los detectives a un hotel de Andorra para tratar de averiguar si la mujer en cuestión se había alojado allí los días 28 y 29 de diciembre de aquel año con un futbolista. El informe resultante, que costó al club 2.382,87 euros, cambio su título en la contabilidad azulgrana por el de "control jugador", y en él figura el único nombre de Gerard Piqué.