La Generalidad destructora, ignorando al Parlamento autonómico

El 'holocausto' sanitario catalán

Hay novedades en todos los frentes sanitarios. La destrucción deseada y planeada por la Generalidad no para. Puede arrasarlo todo. El panorama asistencial y hospitalario real parece imposibles. Hay una acción bárbara que los grandes medios no exponen. No se perciben límites morales ni humanos. Son capaces de todo y más.

12 min
El consejero de Salud, Boi Ruiz, y el presidente de la Generalidad, Artur Mas
Alfons Quintà
Miércoles, 2.04.2014 02:37

La Generalidad había manifestado que no recortaría más la sanidad en 2014. Pero de hecho la está recortando, y no poco. El caso del Hospital Juan XXIII de Tarragona es escandaloso. A la hora de asignar su nuevo presupuesto exponen que recibirán siete millones de euros menos. En una carta colectiva, 24 de los 30 jefes de servicio afirman que un nuevo tijeretazo sería "totalmente inadmisible".

En Gerona se ha demostrado que las ya inmensas listas de espera expuestas por el consejero Ruiz eran una falacia. La ex consejera socialista Marina Geli ha hecho saber que en aquella demarcación sanitaria las listas de espera en 14 intervenciones quirúrgicas con tiempo garantizado han aumentado más de lo que dijo Ruiz, en exactamente un 84,56%. Todos los datos concretos que se expondrán, relativos a toda Cataluña, muestran que la realidad es mucho peor del que se temía.

La Generalidad obra en un clima de desprecio por la ciudadanía. En efecto, Mas-Colell anunció, como si fuera una victoria, haber logrado un recorte, esencialmente sanitario, de 1.400 millones de euros. ¿Hay que felicitarle?

Boi Ruiz, riéndose del legislativo autonómico

El jueves de la semana pasada el Parlamento autonómico de Cataluña aprobó por unanimidad (sic) una moción instando el Gobierno de la Generalidad "a parar temporalmente el proceso de creación del nuevo ente que tiene que gestionar los recursos asistenciales de titularidad pública" en la demarcación de Lérida. Es un tema capital que ya trataré. Peligra todo, incluida la supervivencia del ICS. Puede empeorar (aunque parezca imposible) el sistema de contratación, elemento clave del malgoverno, como dicen los italianos, del sistema sanitario catalán.

Allí radica lo que atrae tanto a los políticos y a los partidos, la pela. Sin este factor no tendríamos tantas trifulcas. Nunca se tiene que olvidar que el presupuesto de Salud es todavía el más importante de la Generalidad. Sin tenerlo presente, no se entiende nada de la sanidad expública catalana.

Encuestas, dinero y maniobras políticas

Es, por lo tanto, por razones comprensibles (pero no admisibles) que la Consejería parece dispuesta a no hacer ningún caso al legislativo autonómico, a pesar de que la moción reclamando una parada del maligno proceso fue votada por CiU y ERC. Nos toman el pelo, pero también, vaya, evidencian el miedo que les genera la pérdida de expectativa de voto que, por suerte, muestran las encuestas. Las que ellos tienen y nosotros todavía no. ¿Estarán cocinándolas?

Ningún medio de comunicación informó de aquella moción unánime del Parlamento autonómico, un tipo de hecho que nunca se produce por azar. Se entiende: se trata de la mayor maniobra actualmente en curso para liquidar la sanidad pública. Se ha empezado por Lérida y se quiere seguir, en este orden, por Gerona, Tarragona y Barcelona. Si Ruiz gana esta batalla crucial estamos listos.

Un sindicato y otros diferentes

El sindicato CATAC-CTS ha efectuado una interesante descripción del proceso iniciado en Lérida, en la cual señala la cínica responsabilidad de ERC. En cambio, los dos grandes sindicatos -UGT y CCOO- todavía no han roto del todo con sus, como mínimo, inercias y malas prácticas, acreditadas por las subvenciones recibidas de la Consejería de Salud, para llevar a cabo actividades de nombre bien fumígeno.

El odio visceral de Ruiz y compañía contra el Instituto Catalán de la Salud (ICS) adquiere dimensiones patológicas. Hospitales públicos modélicos y muy gestionados (como el Valle de Hebrón) empiezan a sufrir un déficit mortal. En este centro, el mejor de Cataluña, está previsto que sea de 27 millones de euros, cuando siempre había estado en equilibrio. Visto desde la base, el drama humano que crea el ahogo deliberado generado desde la Generalidad es difícil de explicar y de creer, debido a su dimensión. Todos los adjetivos se quedan cortos.

Plantas cerradas y pacientes dejados en pasillos

En los servicios de urgencias de muchos hospitales, del ICS y de la concertada, hay boxes de urgencias con dos y tres enfermos, a veces alguno de ellos con una infección contagiosa. Pacientes justificadamente ingresados en urgencias tienen que quedarse dos y tres días en minúsculos boxes o en estrechos pasillos. Estos pacientes no pueden ser llevados (drenados, en argot hospitalario) a habitaciones, porque no las hay, al haberse cerrado plantas enteras, por orden expresa de la Generalidad. Los recortes contables implican este tipo de realidades concretas.

En cuanto a las consecuencias políticas y sociales se da, en la ciudadanía y en muchos profesionales, una resignación insólita, alimentada por la mentira independentista. Ahora bien, ya nadie se cree que la tragedia sanitaria sea por culpa de "Madrit". En Cataluña tenemos una corrupción muy específica y muy amparada políticamente que está en el origen de todo. Lo he escrito muchas veces en los últimos dos años y medio. Si comparamos la manera de hacer de aquí con el caso de la privatización de la sanidad madrileña, veremos que allí se ha seguido un camino jurídico preciso, ciertamente criticable política y socialmente, pero sin casos como el de Josep Prat y otros. Aquí hay un guirigay arbitrario, cínico y pudente. ¿O no?

Peor que en ninguna parte y con menos movilización

En ninguna parte más de España se da el deliberado destrozo del personal sanitario propio de Cataluña, que siempre ha sido lo peor pagado del Estado. Ni en ninguna parte hay casos tan insólitos como el Hospital Clínico de Barcelona, donde su clínica interna superprivada este año recibirá 12.681.028 euros de la Generalidad. Ni un consejero tan grosero y falso como Boi Ruiz.

Este personaje parece satisfecho de poder cometer las maldades que comete. Osó decir que no ve recuperable el nivel anterior de sanidad pública, teniendo en cuenta el nivel al que ha caído. Caramba, ¿quién tiene la culpa? ¿Ha sido sin querer, como dicen los niños cuando rompen un jarrón?

A pesar de que aquí la situación sea peor que en ninguna parte, en Cataluña, hasta ahora, no ha habido mucha movilización sanitaria y ciudadana. La razón más importante de esta resignación ha sido un falaz discurso independentista, hoy desacreditado.

La sanidad, afectando al voto de CiU y de ERC

Muchos médicos me dicen que la resignación va evolucionando hacia un rechazo genérico de la política de CiU y de ERC. "Hay pacientes que se consideran independentistas pero que me dicen que no les votarán, debido a su política sanitaria", me asegura un facultativo.

En el caso de CiU esto es patente e irreparable. También afecta a ERC, que ha votado todas las maldades de CiU, en primer término la prórroga del presupuesto. Demagógicamente, ERC esconde la mano, después de haber echado la fatal piedra en los constantes e inacabados recortes sanitarios.

CiU y ERC tienen miedo de ser castigados electoralmente por los recortes sanitarios. Esto explica el retraso en la difusión de los datos sobre expectativa de voto, elaborados por el Centro de Estudios de Opinión de la Generalidad. Mas las tiene en las manos. Debido a que miembros de la ejecutiva de la federación de CiU tienen algún conocimiento, en una reciente reunión de aquel órgano supremo de CiU se consideró, por primera vez, la posibilidad de cesar a Boi Ruiz, si bien por ahora nada lo indica.

La situación concreta de los hospitales

La atención sanitaria pública catalana se está muriendo. Lo hace en silencio y sin esquela. Se ve muy bien al analizar la situación concreta, siete días sobre siete, en los hospitales catalanes. El pasado fin de semana quise ver como están varios hospitales concretos.

La conclusión obvia ha sido una situación de desastre generalizado, que también afecta a servicios de muchos centros privados. El afán, la pasión y de hecho el odio al ICS, muy visible en la política de la Generalidad, se sitúan fuera de lo que es humanamente comprensible. El abandono del Pacto Nacional por la Salud por parte de la patronal ACES, representativa de la privada pura, expone bien que han superado todos el límites.

Boi desde siempre sólo ha sido el servidor de la privada concertada. Lo ha hecho con tanta pasión que en realidad se ha convertido en un mero arrasador. Ciertamente, tiene que pensar que después de él ya puede venir otro Diluvio Universal.

Silencio sobre la mortalidad

En cambio, las dos patronales de la privada concertada, una de ellas la de Ruiz, continúan donde estaban, sin que sientan vergüenza. Boi Ruiz, como Mas y Mas-Colell, hacen daño y lo saben. Pero les da igual. Todavía continúan sin decir nada respecto al aumento de la mortalidad, en Cataluña, en 2012, en un monstruoso 5,3 por ciento. Sólo yo lo he escrito. Ya veremos cómo será la de 2013 y cuándo lo harán público. Si los grandes medios de comunicación no estuvieran controlados, todo sería diferente.

Muchas religiones tienen un propio concepto del caos generalizado, normalmente presentado como un castigo divino. El Diluvio Universal, la destrucción de Sodoma y Gomorra, el concepto islámico de "jahiliyyah" y el descalabro científico (en concreto matemático) de la "teoría del caos" formulada por Edward Lorenz, se mueven en este orden de cosas.

La aportación de la Generalidad al caos

La maldita aportación de la Generalidad, en el orden sanitario, tendrá que ser reconocida públicamente y obviamente denunciada, a partir de los muchos hechos concretos que la caracterizan, así como situarla en un marco conceptual perverso. Haría falta, además, que fuera severamente castigada. Pero para lograrlo haría falta que antes la maldita "aportación" de la Generalidad fuera muy descrita y muy expuesta. Que todavía no lo sea no es ningún azar. Pero los elementos de prueba contra la Generalidad son infinitos.

Así, el pasado martes por la mañana la mentirosa TV3 dio un trozo del discurso del presidente François Hollande del día anterior, anunciando el nombramiento de Manuel Valls. Yo lo había oído a las ocho de la tarde del día anterior, por la cadena pública gala France 2.

Censurando a François Hollande

Hollande dijo que tenía tres grandes objetivos: lucha contra el paro, preservación de la Seguridad Social y modernización de la economía. En TV3 se emitió el trozo diciendo que tenía tres objetivos, pero se cortó después de anunciar sólo el primer objetivo, la lucha contra el paro. Se notó mucho el corte repentino.

Yo he probado que sé más de TV que cualquier actual directivo de TV3, o que todos ellos juntos. Les puedo echar en cara que aquello que hicieron se llama censura de base política. No se podía dejar a Hollande decir que en Francia se tiene que preservar la Seguridad Social, porque es obrar de manera antitética a como lo han hecho y lo hacen CiU y ERC.

Observar y nunca callar, como tantos medios

Parafraseando un axioma jurídico muy conocido, si los que aspiramos a ser observadores honestos calláramos, tendríamos que ser condenados, porque nuestro silencio habría sido una de las causas del gran daño causado, y del que queda por causar, sin ningún tipo de duda. Afinando un poco vemos que es inmensa la responsabilidad de los medios públicos y cínicos de la Generalidad, así como de los miserables muy subvencionados, es decir comprados.

Somos víctimas de una destrucción psicosomàtica. Nuestro cuerpo ("soma", en griego clásico) está siendo destruido por la carencia de trabajo, que implica mala alimentación (repugnantemente negada por Ruiz) y un empeoramiento sanitario que ya no puede ser contradicho. Mientras, la "psique" (alma, espíritu) es destruida por un sistema mediático deliberadamente concebido y pagado por la Generalidad para lograr nuestro encarcelamiento intelectual y moral.

Es analizando la destrucción sanitaria, concebida y aplicada desde la Plaza de San Jaime, que todo ello adquiere más sentido y logra un nivel superior de claridad. Es esta claridad la que nos dará fuerza para dar un puntapié a los que se lo han merecido, sobradamente.

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