En el Partido Socialista estamos por 'el derecho a decidir'

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Domingo, 27.04.2014 20:30

Mucho se ha escrito sobre lo que se ha venido llamando el "problema catalán", y se seguirá con toda probabilidad hablando y escribiendo. Y, mientras quede ahí en el contraste de ideas, es bueno desde un punto de vista democrático y del debate filosófico-político.

El nacionalismo catalán no ha parado de incentivar su campaña por el "derecho a decidir", que incluso ha generado la duda en determinadas fuerzas políticas, hasta el punto de resquebrajarse

El nacionalismo catalán no ha parado de incentivar su campaña por el "derecho a decidir", que incluso ha generado la duda en determinadas fuerzas políticas, hasta el punto de resquebrajarse. Esta campaña, sin duda bien orquestada, también a enrarecido la vida cotidiana en Cataluña, con la aparición de algunos incidentes, generando problemas donde nos los había. Está crisis identitaria estaba hasta ahora más en la clase política catalana que en la ciudadanía.

Como todos sabemos a estas alturas, el punto de ignición de este fuego comienza con el cercenar la ampliación de competencias para Cataluña a través del rechazo del TC de determinados artículos del Estatuto de Autonomía aprobado por el Parlamento de Cataluña y por sus ciudadanos, sin olvidarnos de que dicho rechazo se produjo a iniciativa del Partido Popular con la presentación del recurso de inconstitucionalidad al Alto Tribunal, cuya sentencia se produjo el 28 de Junio del 2010, anulando 14 artículos del texto del Estatuto.

La no aceptación del fallo de la sentencia provocó la convocatoria de una manifestación nacionalista, celebrada el 10 de julio, bajo el lema "somos una nación, nosotros decidimos". Cuestiones estas rechazadas en la sentencia del TC.

Como consecuencia de este ensalzamiento del nacionalismo, el 28 de noviembre de 2010, perdería las elecciones el tripartito del presidente Montilla (PSC-ERC-ICV) y se alzaba con la victoria la coalición de CiU, aunque sin mayoría absoluta. Un año después, el Gobierno de la nación también cambiaba de color, al ganar las elecciones generales el PP y formar gobierno con mayoría absoluta.

Durante el nuevo y primer mandato del presidente Mas, fortaleció sin medida el nacionalismo/independentismo, lo que provocó que el 11 de septiembre del 2012, Día de Cataluña, se produjera que las manifestaciones habituales en esta efeméride se transformara en una jornada por "la independencia de Cataluña", que sería posiblemente la más numerosa desde la llegada del presidente Tarradellas a Cataluña.

Estas sinergias fueron utilizadas por el nacionalismo catalán para ir un poco más allá, en búsqueda de la independencia de Cataluña. Esta borrachera colectiva del nacionalismo por los efluvios del éxito de la manifestación hizo que CiU y su gobierno se plantearan, y así lo hicieron, el adelanto las elecciones autonómicas, con la intención de obtener la mayoría absoluta deseada. Hete ahí que los resultados no le fueron tan positivos como esperaban, ya que ERC les arrebató una gran cantidad votos, debido a que el electorado nacionalista prefirió al autentico que al sucedáneo del nacionalismo.

Grave error, dicho en términos coloquiales, el hecho de no entender que esta sociedad de gananciales implica a todas las partes en litigio

De todas formas, es digno de reseñar que esta euforia de la manifestación hizo que muchos políticos, empresarios y gente oportunista salieran en la foto de tal evento. Luego con el tiempo, como hemos visto, se han ido retirando poco a poco, aunque algunos ya no estaban en tiempo para podrlo hacer, ejemplo claro el del Presidente Mas, que además de convertirse al nacionalismo independentista por aquellas fechas, se puso al frente de tal desvarío.

Es tan grande el desvarío de promover el secesionismo de Cataluña del resto de España, que hemos tenido que oír de todo, unos que iban a crear el ejército propio, otros que empezaban a crear estructura de Estado, como la agencia tributaria propia, otros a realizar política internacional, pidiendo ayuda a países de la Unión Europea para conseguir apoyos a su quimera independentista.

Así tambien hemos visto cómo cargos del Gobierno autonómico echaban un pulsito político, desobedeciendo las sentencias del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña ó del mismísimo Tribunal Constitucional, amén de otras acciones, todas ellas desleales para con el Estado del cual forman parte. Claro que, cuando digo otros y otros, estos otros son siempre los mismos.

Pero la situación ha continuado, hasta llegar al punto de que la Assemblea Nacional Catalana, entidad civil, financiada y manipulada por el Gobierno de la Generalidad, se ha revelado contra este y ya no obedece consigna alguna que aminore el exacerbo nacionalista, directamente ha tomado las riendas del secesionismo y mantiene esclavo al manipulador que manipulaba y por ello marca los tiempos de la hoja de ruta hacia el secesionismo.

Dentro de esta hoja de ruta estaba pedir al Gobierno español y al Congreso de los Diputados la cesión de las competencias para poder celebrar un referéndum soberanista en Cataluña.

Como no podía ser de otra manera, el pasado 8 de abril obtuvo la negativa del Congreso de los Diputados, como representante de la soberanía nacional, a la cesión de tales competencias, por razones legales -como es la prohibición que establece la Carta Magna- y además por razones legales y políticas de soberanía nacional.

Previamente a este debate y resolución del Congreso, el 25 de marzo de 2014, se había pronunciado de forma tajante el Tribunal Constitucional, al no reconocer la declaración del Parlamento de Cataluña de que 'el pueblo de Cataluña tiene, por razones de legitimidad democrática, carácter de sujeto político y jurídico soberano para decidir sobre su integración en España', como también se pronunció en el sentido de que en el marco de la Constitución 'una Comunidad Autónoma no puede unilateralmente convocar un referéndum de autodeterminación'.

Cuestión esta que debería dar por zanjada, en situación normal de lealtad institucional, las aspiraciones de secesionismo del Gobierno de Cataluña, que no del pueblo de Cataluña como se afanan una y otra vez en repetir.

Una de las argumentaciones del nacionalismo/independentismo es que el que no esta por el derecho a decidir, dígase independencia, es un antidemócrata, cuando no, fascista directamente, ya que según ellos, el impedir o no dejar votar a los ciudadanos de Cataluña es un acto antidemocrático. Para los secesionistas, es democrático si este tema solo incumbe a los ciudadanos de Cataluña.

Grave error, dicho en términos coloquiales, el hecho de no entender que esta sociedad de gananciales implica a todas las partes en litigio, ya que si no fuera así, los distintos gobiernos de España, bien podrían haber decidido hacer inversiones en infraestructura, por ejemplo, en otros lugares del territorio Español. Así que no estamos ante una sociedad de separación de bienes, donde cada uno adquiere un patrimonio a título de una de las partes sin tener que rendir cuentas a la otra y el patrimonio es bien diferenciado entre las partes.

Le pedimos al Gobierno de la nación que se anticipe a la hoja de ruta elaborada por la Assemblea Nacional Catalana

Así que lo mejor sería buscar la solución política, dicho de otra manera, una solución amistosa, que en este caso pasaría seguramente por promover la reforma de la Constitución por las vías previstas en la misma, para configurar un nuevo Estado, federal o no, pero siempre desde la perspectiva global, no solo para resolver un problema creado por el Gobierno de la Generalidad y que se les ha ido de las manos, cuando seguramente su única pretensión era a tapar la corrupción de sus filas y las propias debilidades en su gestión. Es tradicional en Cataluña, tanto como lo es el 11 de septiembre, el utilizar la capa del nacionalismo cada vez que hay un problema que afecta a la burguesía catalana; sucedió con Banca Catalana, en la manifestación contra los recortes del Estatuto, en el 11 de septiembre de 2012 y con otros muchos temas en los cuales hoy no profundizaremos.

Llegado a este extremo, y vista la incapacidad manifiesta del Gobierno del Partido Popular, así como la falta de liderazgo y capacidad del PSOE para llevar adelante cualquier propuesta para salir de este atolladero, para algunos sin salida, nosotros también queremos y tenemos "derecho a decidir" como valor democrático, es por ello que le pedimos al Gobierno de la nación que se anticipe a la hoja de ruta elaborada por la Assemblea Nacional Catalana, donde tiene previsto realizar una "declaración unilateral de independencia", o bien la convocatoria de unas elecciones plebiscitarias.

Por ello, le ofrecemos una propuesta a este Gobierno que evite muchos disgustos a la población de Cataluña, por la ruptura social que, si no se remedia, se dará.

Nuestra propuesta consistente en realizar una consulta a toda la ciudadanía española, y no precisamente la que pide en este momento el independentismo catalán, sino que el Gobierno de España consulte directamente a la soberanía nacional a través de un referéndum y con una pregunta clara, sencilla y entendible por todos, sin trampa ni cartón, como puede ser la siguiente:

¿Esta usted conforme con que cualquier Comunidad Autónoma tenga derecho a la secesión de España, si así lo desea?

Mayor ejercicio democrático, no es posible. Todos tenemos "derecho a decidir". Claro está que, si el resultado es 'no', este tipo de cuestiones no se podrán plantear en un futuro mediato. La decisión resultante, que emana de la soberanía nacional, solo se podrá cambiar por el mismo procedimiento: la consulta a través de referéndum. Y se podrá volver a plantear una vez hayan transcurrido, al menos, 25 años desde la última consulta.

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Secretario general del Partido Socialista y ex teniente de alcalde en el Ayuntamiento de Mollet del Vallès (Barcelona) con el PSC.

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