Revista de prensa

La Barcelona de Gabo y la ciudad de Artur Mas y Mariano Rajoy

La muerte de García Márquez revela las miserias del oficio. En La Vanguardia alertan de que Rajoy y Mas "coincidirán" el 24 en Barcelona, en una cita de las "Marcas renombradas españolas".

16 min
Pablo Planas
Viernes, 18.04.2014 13:01

"Sin embargo, antes de llegar al verso final ya había comprendido que no saldría jamás de ese cuarto, pues estaba previsto que la ciudad de los espejos (o los espejismos) sería arrasada por el viento y desterrada de la memoria de los hombres en el instante en que Aureliano Babilonia acabara de descifrar los pergaminos, y que todo lo escrito en ellos era irrepetible desde siempre y para siempre porque las estirpes condenadas a cien años de soledad no tenían una segunda oportunidad sobre la tierra". Así acaba Cien Años de Soledad, la novela de Gabriel García Márquez, fallecido en México a la edad de 87 años.

Manejo una edición de Espasa-Calpe de 1984 prologada por el catedrático y escritor barcelonés Joaquín Marco y que era de obligada lectura para los alumnos del COU (Curso de Orientación Universitaria) de la Universidad Laboral de La Rioja. Tres décadas después, Joaquín Marco afronta el obituario del gigante colombiano en La Razón. Titula "Márquez no tiene quien le escriba" y afirma:

"El resto de su obra no se alejó de su marcada exigencia. 'Crónica de una muerte anunciada' es un ejemplo de concisión y de un instrumento casi de relojería. Se publicó en 1981, inspirada en un hecho real. Tiene algo, pues, de aquel periodismo que siguió cultivando por algún tiempo, aunque libremente interpretado. De este libro se hizo una primera edición de 1.050.000 ejemplares. El prestigio de García Márquez desbordaba todas las previsiones. Nunca abandonó, como el resto de escritores del 'boom', su vocación experimental. Nunca rebajó el nivel de exigencia de sus textos, como puede comprobarse en sus memorias. Éste es el corazón del 'boom', la obra de un patriarca que no se rinde".

Sólo a escritores escritores debiera estarles permitido utilizar los títulos de las novelas de García Márquez para sus propios textos sobre García Márquez. Es una regla del viejo periodismo que ya no se cumple, así que no es infrecuente leer crónicas deportivas o políticas que principian con un "Crónica de una lo que sea anunciada" o "Fulano no tiene quien le escriba". No es problema de Joaquín Marco. En su imprescindible prólogo a la novela, el maestro Marco dice: "Porque los mitos -poesía de lo colectivo e inconsciente- responden a las coordenadas de una naturaleza humana común. La soledad contra la que se debaten los miembros de una dinastía colombiana es también nuestra propia soledad y su tiempo es nuestro tiempo".

En otros tiempos, García Márquez vivió en Barcelona cuando Barcelona era una gran ciudad, cosmopolita y literaria, lo que ahora mismo sería un ejemplo esférico de "realismo mágico". En El Periódico, por internet, Ernest Alós, se refiere a ello en un artículo titulado "1967-1974: Barcelona en los años del 'Boom'":

"El 4 de noviembre de 1967, Gabriel García Márquez y Mercedes Barcha llegan a España. Pasarán casi seis años en Barcelona, convertida durante este periodo en escenario del 'boom' de la novela latinoamericana. La presencia de la pujante agente Carmen Balcells (para Gabo, su «Superman», cuenta la propia Balcells) y la editorial Seix Barral explican la elección. Pero quizá, opina Gerald Martin en la biografía que ha dedicado al escritor, le estimulaba «el espectáculo del viejo dictador español en el final de su vida y su poder» mientras planeaba la escritura de una novela «sobre un tirano latinoamericano aún más geriátrico». La que se convertiría en 'El otoño del patriarca'".

"La llegada de García Márquez 'inició una tendencia' (continúa Alós). Luego vinieron muchos más a una ciudad de la que el biógrafo del Nobel hace una descripción favorecedora: 'Situada solo detrás de París como laboratorio cultural o invernadero de la cultura latina, Barcelona había sido una ciudad de vanguardia entre la gran Renascenza (sic) de los años 80 y 90 del siglo XIX hasta la caída de la República española'".

Todo tiene su final. "En 1974, tras acabar 'El otoño del patriarca', García Márquez empieza a hacer las maletas. Siempre tuvo una actitud hacia España ambivalente, más bien desapasionada y paternalista, y ahora tenía en su mente otros asuntos y otros lugares", escribe Gerald Martin. "El acto final se representó el 12 de junio de 1974, cuando Carmen Balcells acogió la fiesta de despedida de Mario Vargas Llosa, poco antes de que García Márquez y su mujer se trasladaran a Londres (dejando detrás a sus hijos, algo que les marcaría). Allí estaban Vargas Llosa, García Márquez, Donoso, Edwards, Castellet, Barral, Marsé, Goytisolo, Vázquez Montalbán... El retrato de toda una época".

El periodismo: Me recuerda Javier Garriga que García Márquez fue periodista, razón por la que anduvo lampando hasta el inesperado éxito de ventas de Cien años de soledad. De hecho, esa novela era la última bala de Gabo, con una familia a la que alimentar y en una situación financiera punto más que desesperada. Algo de eso hay en la necrológica de Plinio Apuleyo Mendoza en El País: "A García Márquez lo conocí en un café de Bogotá hace 66 años. Nada menos. ¡Qué barbaridad! Es lo primero que se me ocurre exclamar. Él era entonces un descuidado estudiante de Derecho de 20 años de edad y yo un tímido adolescente de 15 años. Él, un costeño —es decir, un hombre del Caribe colombiano—, tan atrevido que no tuvo inconveniente en proponerle a la camarera del café un encuentro nocturno luego de observar cómo se movía entre las mesas. (...) El amigo que nos presentó en el café me hablaría de él, de García Márquez, como de un caso perdido. 'Es un pésimo estudiante, falta a los cursos, nunca sabe uno dónde amanece. Escribe cuentos y algunos han sido ya publicados en El Espectador. Tiene talento para escribir, pero no tiene remedio', dictaminó de manera rotunda". Nunca sabe uno dónde amanece...

Puro pasado, como que ayer no hubiera revista de prensa, un caso sin remedio, pero sin talento. La muerte de García Márquez es toda la portada de Abc y La Razón. El Mundo y La Vanguardia son más discretos en el obituario. En los dos es una fotografía bajo la situación en Ucrania. La primera edición, la impresa, de El País no llegó a tiempo de recoger el fallecimiento del escritor. Los fetichistas de las tapas (primeras páginas) de Viernes Santo encontrarán los reportajes del Papa lavando los pies de los malaventurados y al Cristo de la Legión en las páginas interiores de Abc y La Razón.

El futuro inmediato del proceso catalán está en la apertura de "Política" de La Vanguardia, donde Iñaki Ellakuría escribe sobre la agenda de los ministros y altos cargos populares:

"Libros, rosas, música, miles de personas en la calle y, este año, también mucha política. La Diada de Sant Jordi, habitualmente de un perfil más festivo que ideológico ­a diferencia del Once de Septiembre­ no podrá aislarse del debate sobre la cuestión catalana. El 23 y el 24 de abril Barcelona se convertirá en escenario de la pugna dialéctica por la consulta entre los ejecutivos del PP y de CiU, con la presencia en la capital catalana del presidente Mariano Rajoy y la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, y el discurso institucional del president Artur Mas, a los que se añaden los actos reivindicativos por todo el territorio de la Assemblea Nacional Catalana (ANC) o la presentación de la plataforma antisoberanista Societat Civil Catalana. (...) Luis de Guindos, Ana Pastor, José Manuel García-Margallo, Cristóbal Montoro, José Manuel Soria, Jorge Fernández, han sido algunos de los miembros del Ejecutivo del PP que en los últimos meses han participado en Cataluña en diferentes foros y actos, siguiendo la estrategia de 'dar la cara' y 'romper el discurso soberanista dominante'".

Después del 23, el 24. "Al dia siguiente -continúa Ellakuría-, Mas y Rajoy asistirán en Barcelona al mismo foro empresarial, el de Marcas Renombradas Españolas, que se celebrará en el Palacio de los Congresos de Montjuïc. Una coincidencia que ha despertado mucho interés mediático. Aunque si se cumple el guión pactado, no habrá foto conjunta. El presidente de la Generalidad será el encargado de inaugurar el acto y, horas después, el presidente del Gobierno central, de clausurarlo. Unos equilibrios en el protocolo que ponen en evidencia que la guerra fría entre la Moncloa y Palau continúa, a pesar de que los llamamientos al diálogo se multiplican en Madrid y Barcelona. Lo que no impide que se especule sobre si los dos presidentes aprovecharán la cita para verse en privado. La última vez fue el ya lejano 29 de agosto en la Moncloa. La cita se desarrolló de forma casi clandestina: ­Mas acudió en coche a Madrid para no alertar a los medios­ y a pesar del clima de cordialidad sólo sirvió para constatar sus diferencias. Desde entonces ha sido Sáenz de Santamaría la que ha mantenido una línea de diálogo con CiU a través de Josep Antoni Duran Lleida, al tiempo que Margallo, Guindos y Gallardón se han visto con representantes de la sociedad catalana. Falta por ver si la magia de Sant Jordi hará el milagro".

Hablando de periodismo, Gregorio Morán escribe cada sábado en La Vanguardia, pero en la versión digital de la edición impresa su artículo aparece hoy. Va de periodismo y tantas cosas:

"Xuan Cándano, periodista, nacido en Asturias (...) y 55 años tan recién cumplidos que apenas salía de la sala del Tribunal de Justicia donde debía demostrar su dignidad, que se le echó encima la onomástica. Figura en mi carnet personal como acreedor histórico porque apenas empezada su carrera profesional le despidieron por mi culpa del primer periódico en el que escribía, tenía 23 años. Fue en la primavera de 1982, aún seguíamos en la transición y al PSOE de los 10 millones de votos absolutos le faltaban unos meses por llegar. Yo acababa de publicar Los españoles que dejaron de serlo. Euskadi 1937-1981 y Xuan Cándano me hizo una entrevista. El director, que luego sería un avanzado de la progresía asturiana, lo puso en la puta calle".

Y continúa Morán:

"En las presuntuosas capitales españolas, que en realidad se reducen a dos ­Madrid y Barcelona­ tenemos un desconocimiento casi absoluto de los intentos temerarios de algunos dignísimos 'periodistas de provincias'. Por ejemplo, el caso de Xuan Cándano y Atlántica XXII, un bimensual, nacido en 2009 y que de milagro en milagro ha alcanzado su número 32. ¡Y en Asturias! (...). En el número de septiembre de 2013 la revista había dedicado la portada de su número 28 a una institución que en Asturias ­y en casi toda España­ constituye cada día con mayor anhelo lo más similar a una organización mafiosa, la UGT, antiguamente conocida como Unión General de Trabajadores. La portada del número no dejaba lugar a dudas y precisaba el carácter de asociación inclinada al chanchullo: 'UGT Sociedad Anónima, un Sindicato Empresarial'. Con el título genérico de 'UGT-Asturias: negocios, mentiras y cintas de audio', se relataba aquello que Vito Corleone dejó dicho para el bronce: 'no es nada personal, sólo son negocios'. [...] No se reta a los herederos del padrino en vano. Exactamente ocho días después de la aparición del reportaje denunciador de UGT en Atlántica XXII, y caso insólito en la historia de un sindicato, los directivos de UGT que copan la televisión en Asturias, ya sea la estatal o la autonómica, castigaron al autor del informe, Xuan Cándano, con 20 días de empleo y sueldo en su condición de periodista de tropa en TVE-Asturias".

Se ha celebrado un juicio en Asturias por este asunto. A la espera de la sentencia y unas líneas antes, Morán escribe lo que casi nadie escribe: "Hay autonomías en España bajo control del Partido Popular, o comarcas enteras de Cataluña donde sin Convergència i Unió no hay salvación. Pero existen algunas, como Asturias, donde fuera de pequeños comederos para que abreve el PP, el dominio absoluto lo tiene el PSOE, y en el caso asturiano con el aditamento de UGT, organización privilegiada en los presupuestos, las prebendas y las irregularidades, gracias más que a la tradición sindicalista asturiana ­de longa data­ a las peripecias personales de un padrino de inquietante trayectoria y que responde al nombre de Fernández Villa".

Lo que casi nadie hace es lo que hace Manu Garayoa en La Vanguardia. Es el billete de análisis económico en las páginas bursátiles, imprescindible hoja de ruta no sólo apta para los interesados en la volatilidad de los mercados. Contiene toda clase de géneros en menos de diez líneas. Hoy se titula: "Mientras llega la primavera" y escribe Garayoa: "Los mercados y el Ibex cerraron la última sesión de Semana Santa en estado de espera ante la compleja partida de ajedrez que se juega en Ucrania, donde a corto se mezcla el frío negociador y el calor de las armas y las tropas. Alejándose del Este, el sentimiento con que se aborda la primavera es de confianza".

Mientras llega la primavera, dos notas más sobre la universalidad de la política catalana. El editorial de El Mundo titulado "Cumplir las condenas, clave para evitar la corrupción", y dice: "La Audiencia de Barcelona ordenó ayer el ingreso en prisión de dos de los tres condenados por el caso Pallerols, después de que el Gobierno rechazara el indulto pedido por ambos. Vicenç Gavaldà y Fidel Pallerols habían solicitado esa medida de gracia argumentando que sus penas eran inferiores a dos años. (...) Pero su estrategia se vino abajo cuando la Audiencia de Barcelona mantuvo el ingreso en prisión de los dos condenados, junto a Lluís Gavaldà, porque serviría de «ejemplo» para prevenir nuevos casos de corrupción política".

En El País calzan la información sobre el caso Pallerols con un texto titulado "El grupo de los imputados", que firma Pere Ríos:

"Si los parlamentarios catalanes de CiU y PSC se pudiesen agrupar por el hecho de estar imputados podrían formar grupo parlamentario propio. Nada que ver con el PP valenciano, que llegó a tener en octubre de 2012 a diez de sus 55 diputados autonómicos investigados por la justicia, pero en Cataluña hay una cifra nada despreciable teniendo en cuenta que la corrupción también afecta a lo que se llamó oasis catalán, supuestamente ajeno a estas prácticas. El más conocido de los imputados catalanes con escaño es Oriol Pujol Ferrusola, hijo del que fuera presidente de la Generalidad durante 23 años y el único vástago que ha seguido los pasos de la política. A Oriol Pujol se le investiga desde hace más de un año por intentar amañar la adjudicación de un lote de estaciones de la Inspección Técnica de Vehículos (ITV). Los jueces creen que existen indicios de que actuó 'con el objetivo de obtener un beneficio económico, para él y/o para sus amigos y colaboradores'".

El listado de "sospechosos" se completa con Xavier Crespo (CiU), Cristófol Gimeno (PSC), Daniel Fernández (PSC), Manuel Bustos (PSC, ex alcalde de Sabadell), Maria Elena Pérez (PSC alcaldesa de Montcada). Y según Ríos está en el punto de mira judicial la diputada socialista Montserrat Capdevila, una de las protagonistas de las conversaciones grabadas a Bustos.

Nada personal, que diría Homs, Quico Homs.

18 de abril. Viernes Santo. San Perfecto.