Revista de Prensa

La guerra de las banderas y el miedo a hablar en Cataluña

En Sant Sadurní vuelve a ondear la bandera española por "imperativo legal", confirma La Razón. En La Vanguardia, Sergi Pàmies alerta sobre las divisiones y diferencias en torno al proceso.

10 min
Pablo Planas
Viernes, 11.04.2014 09:49
"Implantan con éxito vaginas cultivadas en laboratorio a cuatro adolescentes" es el titular de la página 40 del Abc. En el ocaso del siglo pasado, 1995, unos científicos estadounidenses lograron injertar una oreja con forma de oreja humana en el lomo de un ratón de laboratorio. Existe numerosa documentación gráfica sobre el pobre ratón que cargaba la oreja, perfecta y rosada, como Sísifo aún empuja una roca montaña arriba. Decía El País al respecto hace 19 años que "la oreja fue cultivada en la cubeta de un laboratorio por investigadores del Centro Médico de la Universidad de Massachusetts en Worcester y luego fue injertada en la espalda de un ratón. 'Actualmente padecemos una falta de órganos por lo que nos vemos obligados a cosecharlos', afirmó Yilin Cao, miembro del equipo de investigadores ante las cámaras de la cadena de televisión estadounidense CBS".

En el Abc de hoy firma la información sobre el último implante Nuria Ramírez de Castro, quien explica que las adolescentes habían nacido con una malformación que atrofia los genitales. "Las niñas tratadas nacieron con una rara enfermedad llamada 'síndrome Mayer-Rokitansky-Küster-Hauser' (MRKH), un trastorno genético raro en el que la vagina y a veces el útero están subdesarrollados o simplemente no existen", escribe la periodista.

Jorge Alcaide, el director de la revista "Quo", es quien firma habitualmente las noticias científicas en La Razón. En su texto sobre el síndrome Mayer-Rokitansky-Küster-Hauser se aclara que el quid está en la regeneración de los tejidos y que la enfermedad es un "raro fallo en el desarrollo embrionario". También data la fecha del trasplante, entre 2005 y 2008 a cuatro pacientes de entre 13 y 18 años. Casi diez años después se ha podido confirmar el éxito. Los órganos son funcionales, aunque no se aclara si aptos para la maternidad biológica.

Ayer mismo se atribuía a Juan Carlos Izpisúa, en El Mundo, el mérito de haber desarrollado una técnica para reproducir órganos como el corazón o el hígado humanos en cerdos. Hoy el protagonista de "The Lancet" (la notarial revista de la ciencia) es Anthony Atala, el director del equipo que ha doblegado al Mayer-Rokitansky-Küster-Hauser. No es que sea la portada de ningún periódico, pero evidencia el gran progreso de las ciencias médicas frente al estancamiento de las sociales y políticas.

El hombre supera las últimas fronteras de la imaginación y recrea la vida en una probeta y la política es incapaz de superar debates como los que se infieren del proceso. Al menos la ciencia mitológica nos lega la condena de Sísifo para afrontar en experimentada compañía las novedades de la vía soberanista, día tras día.

Duran Lleida protagoniza los análisis por su romance del pasillo con Pérez Rubalcaba, así como por sus declaraciones en Onda Cero sobre un hipotético cisma en CiU. En El Punt Avui, guardianes de la fe y la ortodoxia, le reprochan que "tensa la cuerda". Se refieren al desmarque de Unió respecto a CDC en caso de que Mas o quien sea que mande allí decida introducir en el programa electoral el concepto DUI, Declaración Unilateral de Independencia. Y a eso atribuyen el acercamiento a Rubalcaba y las presiones del PP para romper la federación nacionalista CiU. No son partidarios de Duran y se nota. En el Ara, en cambio, no son favorables al señor Gerardo Martino, alias "El Tata", a la sazón entrenador del Barça. ¿Por qué se ha desvirtuado el 'estilo Barça'? se preguntan en el friso de la primera plana y muestran al "míster" con la cabeza gacha. ¡Qué a gusto se va a quedar este hombre cuando pierda de vista el club, el entorno, la masía y el nacionalguardiolismo oficial de la prensa local!

El tema principal, no obstante, es Bárcenas, como en La Vanguardia y El Periódico. Es el recurso empleado para recordar al público lector algunas de las flaquezas de los paladines de la legalidad. "Bárcenas esparce la mancha", titula Ara; "Bárcenas implica ante el juez a la cúpula del PP", El Periódico; y "Bárcenas declara que el PP pagaba las campañas con la caja B", La Vanguardia. En la prensa de Madrid, en cambio, no es el día del caso Bárcenas, que asoma muy tímidamente en las portadas de El Mundo y El País. En el primero se afirma: "El PP usaba el dinero negro para financiar todas sus campañas", conclusión de la última comparecencia del preso extesorero ante el juez. En El País se dice que "Bárcenas afirma ante el juez que el PP tuvo cajas b en toda España". Pero tanto El Mundo como El País encabezan sus primeras páginas con otros asuntos, las amenazas de Putin a Occidente en el caso del diario de Prisa y el tema catalán en el rotativo dirigido por Casimiro García-Abadillo. "PSOE y CiU instan a Rajoy a que 'negocie ya' con Mas". Se trata de una crónica de Luis Ángel Sanz datada en Madrid y en la que se da cuenta del paseo de 35 minutos por la M-30 del Congreso, el pasillo circular que rodea el hemiciclo, de Duran y Rubalcaba. Un pasillo circular que sugiere una rueda de molino o un claustro sin esquinas. También es la foto de portada, con la firma de Bernardo Díaz. Media hora larga y una conclusión: "el tiempo apremia". Rubalcaba y Duran parecen un dominico y un franciscano en un receso de la Controversia de Valladolid sobre si los mayas tenían alma.

Abc y La Razón coinciden en las grietas del gobierno andaluz de Susana Díaz, que ha retirado la competencia de vivienda a Izquierda Unida, para ilustrar su portada. El caso catalán es la guerra de las banderas en el diario de Planeta, que constata que en Sant Sadurní ya ondea la rojigualda y que la fachada luce un aparente cartelillo de metacrilato en el que se dice que es por culpa del "imperativo legal". Contra lo que pudiera parecer no es un asunto menor. De las banderas se puede prescindir perfectamente y ya no cumplen la función para la que nacieron porque su verdadero lenguaje está tan poco extendido hoy en día como el latín. (Durante la guerra civil, el aeródromo de Agoncillo, cerca de Logroño, en Castilla la Vieja, lució durante más de tres meses la enseña republicana pese a que desde el primer momento se sumó a la rebelión militar. Y durante esos tres meses fue objeto de bombardeos por parte de la aviación teóricamente aliada, la de los sublevados). El caso es que en el Ayuntamiento de Sant Sadurní han izado la española al lado de la señera, la de Europa y la del municipio propiamente, por orden gubernativa, cosa de la que no informa TV3. A contrario sensu, TV3 sí que ha informado del robo de cuatro 'esteladas' y el aserramiento de los respectivos mástiles en cuatro municipios del Gironés, por la parte de Celrà. Gran escándalo, acción al parecer de unos incontrolados. No es una broma porque no están los tiempos para bromas en materia de banderas, sean sobre la "kale borroka" o sobre el insurrecionismo institucional, que parece mentira. No pasa nada por no colgar la bandera española donde le toca. No se acaba el mundo. Tampoco pasaría nada si dejáramos de decir buenos días, aunque una palabra es más que un color.

Ahora que hace sol es recomendable dar un paseo por la Barceloneta, donde aún se cuelgan las sábanas en los tendederos de los balcones, hacia la calle. Eso que se asociaba antes con sur inculto (pero limpio), Nápoles y tal, es ahora una de las mayores muestras de civilización que puede mostrar una sociedad, un espectáculo reconfortante, un alegato contra la intolerancia y un auténtico alivio frente a la monotonía cuatribarrada del Ensanche. Sábanas al viento, la guerra de las banderas es también el código de signos o las señales de humo de un estado social de cierto malestar. El periodista y sin embargo hombre juicioso Arturo San Agustín acaba de presentar su último libro, titulado Cuando se jodió lo nuestro. Es una fotografía en la página 14 de La Vanguardia, donde ahora escribe San Agustín, en la que aparecen Màrius Carol y Rafael Nadal junto al autor. El libro es una "crónica de la realidad" política y social catalana en torno al proceso. San Agustín sólo es sospechoso de pensar muchas veces las cosas antes de decirlas y ahora afirma que ha detectado en algunas de las entrevistas realizadas para el libro "miedo a hablar" por "miedo a las consecuencias". Miedo.

Ayer mismo, el diputado del PP Enric Millo acusaba en TV3 a "instancias oficiales" de fomentar la teoría de que quienes no son independentistas no son buenos catalanes o son malos catalanes, que tanto monta aunque no sea lo mismo porque hay quienes no son considerados ni catalanes. Se negó a concretar a qué instancias oficiales se refería porque se refería exactamente a TV3. Explicó más cosas, como que le gritan en el tren. La diputada Rosa Díez habló de "ambiente de opresión contra la minoría no nacionalista" en Cataluña durante el debate en el Congreso y la prensa catalana la tacha de "hooligan". Alicia Sánchez-Camacho también se ha referido al tema. ¿Miedo? Mal rollo seguro, muy mal rollo, como un ambiente de atasco y calor que a veces, no siempre por fortuna, antecede a la gran pelea, a golpes de gato y cadenas.

Sergi Pàmies, de la cuerda escéptica y humanista de San Agustín, escribe un artículo muy esclarecedor al respecto en La Vanguardia. "Ni pocos ni locos", se titula, y dice: "Ni los defensores de la consulta son cuatro fanáticos robotizados por TV3, Catalunya Ràdio y RAC1 ni los que discrepan de la manera de convocar la consulta son una minoría irrelevante con alma de tricornio golpista. (...) A medida que la situación se envenene, será más imprescindible intensificar los niveles de tolerancia y libertad de expresión. Y tendremos que asimilar como un hecho objetivo que entre los catalanes no sólo hay una multitudinaria ilusión y una incontestable esperanza, sino también una preocupación, una desafección y una discrepancia igualmente democráticas".

11 de abril, San Estanislao y Santa Gemma.

Comentar