Se disparan las críticas desde la cúpula

Mas, condenado dentro de CDC

Crece el número de dirigentes de CDC angustiados por unas pésimas perspectivas electorales. Las encuestas continúan en manos de Mas, sólo. Su autoritarismo le pone en un peligro real.

8 min
Artur Mas, en una reunión con su equipo más cercano; Francesc Homs, en segundo plano
Alfons Quintà
Lunes, 14.04.2014 08:20

Hay una escalada en contra de Artur Mas dentro de CDC. Por eso han aumentado en número e incluso en calidad las fuentes de la cúpula de CDC que me dicen que es urgente echar a Mas. Este ha perdido apoyo interno. Tampoco puede esconder un balance de gestión desastroso, ni puede soñar con que sea recordado positivamente. No he encontrado a nadie de la cúpula que apueste por él. Pasará a ser un Zapatero: una pesadilla a olvidar.

Mas es visto como un candidato amortizado. Se han acabado la lírica y la épica baratas. Mas incluso ha tenido la cobardía de ni siquiera ir a las Cortes. Un miembro de la ejecutiva de la federación CiU me hace un símil, acreditativo del rechazo que crea Mas. Usa la forma de votar, muy confidencial, que se lleva a cabo en algunos clubes anglosajones, como se ha visto en muchas películas. Consiste en tener dos bolas, una blanca y otra negra. Se pone la mano dentro de una bolsa opaca y también negra, dejando una bola de este color si se está en desacuerdo, o bien la blanca para asentir.

Bolas negras para Mas

Refiriéndose a este método, el miembro de la ejecutiva de CiU me dice textualmente: "Si se pudiera obrar así, a día de hoy se constataría que prácticamente todas las bolas de los miembros de la ejecutiva serían negras, es decir, partidarias de que Mas dejara de ser el líder del partido. Hay que convocar un congreso extraordinario (necesario desde la imputación de Oriol Pujol) e iniciar otra línea política. Necesariamente, tendría que implicar dejar de ir a remolque de ERC y de la Assemblea Nacional Catalana (ANC). Si no lo hacemos pronto, CDC corre el riesgo de desaparecer". 

Todas las fuentes explican la radicalización y el incremento de la frecuencia de las barbaridades de Mas por el efecto psicológico que le ha causado saber que continúan cayendo las expectativas de voto de CiU. Varias fuentes estiman, en base a minúsculas filtraciones, que las encuestas reservadas del CEO tienen que indicar que, si hubieran elecciones autonómicas ahora, Mas obtendría entre 30 y 35 escaños. Por lo tanto habría perdido la mitad de los escaños que tenía CiU cuando él llegó al poder. El desastre resultaría ser -por no decir que ya es- de proporciones cósmicas. Según todas las fuentes las encuestas del CEO (Centro de Estudios de Opinión) de la Generalidad ya están en manos de Mas, pero a la vez continúan siendo "cocinadas" o "maquilladas". Nadie sabe hasta cuándo durará la broma, muy pesada. Respecto a las últimas elecciones el CEO llegó a osar decir que CDC "rozaba la mayoría absoluta". Si se llega a equivocar más, el CEO gana un premio de humor.

Mas resiste, por ahora

Aun así, la mayoría de dirigentes de CDC y de UDC consultados no creen que Mas ponga fácil su retirada. "De momento, Mas pretende durar hasta 2016, cosa que sería terrible para Cataluña y mortal para CDC. Aspira a aparecer en el martirologio, a pesar de que haya tenido miedo de ir al Congreso de Diputados", me dice una fuente, que hasta ahora se expresaba en términos más moderados.

Una de estas nuevas fuentes me facilita una primicia muy interesante. Me dice que Mas se está construyendo una nueva casa en Menorca. Ya veremos qué da de sí este nuevo tema. Lo lamento por los menorquines. Visiblemente, las bocas se abren. Muchos se reencuentran en el rechazo de Mas. Me explican anécdotas divertidas, del tipo, "vaya hombre, no sabía que tú también estabas contra Mas". Se van sumando las críticas.

La ponencia de la ANC y la cobardía de Mas

Es un proceso en que han sido claves la ponencia política de la ANC, revelada por este diario digital, con su descarada y delirante violencia, así como el pésimo teatro llevado a cabo el pasado día 8 en Madrid, con la participación final, desde Barcelona, de Mas, como si fuera la madre superiora de un extraño convento.

En un importante artículo en el Diari de Girona del ex diputado gerundense de CDC en Madrid durante siete legislaturas, Josep López de Lerma, muestra muy bien el tono de las crecientes quejas de que es objeto Mas dentro de CDC. Es acusado de hacer el payaso, de ser una criatura arrauxada, de romper con un pasado de "puta y ramoneta" y, en definitiva, sólo querer hacer daño por orgullo, por el deseo de esconder su patente insignificancia e ineptitud.

La responsabilidad personal de Mas

Es todo un pastel en que el día 8 se puso encima la guinda de la cobardía, en no querer Mas ir a las Cortes. Esto mereció un severo artículo del dirigente del PSC Miquel Iceta. Este no acostumbra a escribir artículos de condena personal. En este caso lo efectuó, centrándolo en el papel de Mas. Esto puede pasar a ser una norma, muy justificada. Mas ha abusado de su autoridad, por lo tanto tiene que asumir su responsabilidad personal.

Para acabarlo de estropear estuvo el papel penoso de los tres enviados del Parlamento autonómico catalán. Marta Rovira y Jordi Turull no podían hacerlo peor. Los diputados debían de quedar asustados de que personajes así pudieran dominar en una Cataluña independiente. Rovira y Turull lucharon contra la sintaxis y perdieron. No saben ni hablar.

Los precedentes del PSUC y del PSC

Las querellas internas en CDC me rejuvenecen. Fui el autor, en radical exclusiva, de la revelación de que el desaparecido PSUC estaba dividido en cuatro fracciones. Meses después también revelé que el entonces nuevo PSC estaba dividido en tres fracciones, que funcionaban por separado y llegaban a pactar entre sí.

Los tres casos (el tercero es el de CDC) se parecen como tres gotas de agua, con el detalle de que el autor del ajetreo en CDC es un mediocre. Haciendo un símil, en el caso del PSUC, con Gutiérrez Díaz y López Raimundo, o bien, respecto al PSC, estableciendo una comparación con Joan Reventós y Raimon Obiols, resulta que Mas es millones de veces peor, está movido sólo por el orgullo personal y, sobre todo, demuestra ser despiadado. 

Si no es un tarugo rematado, tiene que ver que hace mucho daño al país y al mundo. Esto no le conmueve. Moralmente, Mas causa un justificado asco.

La carencia de democracia del populismo

Estamos en un periodo histórico donde todo tendría que ir más deprisa. Lo frena un control mediático y una carencia de democracia interna en CDC (como siempre pasa en los populismos) que un día u otro explotarán. El desastre sanitario y el de la enseñanza están haciendo cola. También están muy vivas las acciones judiciales relativas a Innova, que están derrocando el gran control social de base clánica que CDC tenía en Tarragona y en especial en las deprimidas comarcas de las Tierras del Ebro.

Mas habla de democracia pero los hechos demuestran que es un enemigo. De lo contrario, no camuflaría la realidad. ¿Dónde está la campaña, decidida por CDC, de mejora de la imagen de Mas? ¿Dónde está la campaña "Qué pasa en Cataluña?". ¿Donde está la campaña basada en su gestión del gobierno de la Generalidad?. Todas han quebrado por falta de participación y por imposibilidad de hacer comulgar con ruedas de molino tan grandes. 

Por eso Mas ha optado por sólo ganar tiempo. Pero cuanto más tarde en llegar el batacazo, más fuerte será y, cosa que nos tiene que preocupar mucho, más difícil será volver a poner el tren en la vía.

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