Revista de prensa

Rajoy pretende abortar el plan Mas con la legalidad europea

Abc atribuye al presidente la estrategia de involucrar a las instituciones europeas en el rechazo al proyecto secesionista. En La Razón planifican el próximo "aterrizaje" de ministros en Cataluña.

11 min
Pablo Planas
Lunes, 14.04.2014 09:00

Europa es un fantasma que recorre España. Cuanta más debilidad exhibe frente a las maniobras ucranianas de Putin más dotes se le atribuyen en el plano interno y en el contencioso catalán. Convergència anuncia el enésimo intento de alcanzar alguna complicidad internacional más allá del abrazo de la Liga Norte y Rajoy se encomienda a la mediación europea para diluir las pretensiones soberanistas. No es la Constitución ni la soberanía nacional lo que va a detener el envite soberanista, sino la legalidad práctica europea, las disposiciones adicionales de la UE. Esto no sólo explicaría el papel de Margallo, ministro de Exteriores, en el proceso catalán, sino el peso de las elecciones europeas en los próximos acontecimientos. Las novedades vienen de Madrid, convertida en una sucursal de Bruselas.

El riesgo de la estrategia de Mas es reincidir en el ridículo. El riesgo de la de Rajoy es el de dar carta de naturaleza europea al "derecho a decidir" de un parte por el todo. En apariencia, las fronteras europeas son inamovibles. En realidad, las fronteras interiores existen y los países de alrededor no tienen amigos, sino intereses.

"Artillería pesada". Eso es la plana mayor del PP según la crónica de Carmen Morodo en La Razón, en la que se nos cuenta que los populares, con Mariano Rajoy en cabeza, tienen previsto "aterrizar" en Cataluña el próximo mes. En el caso del presidente del Gobierno hasta en un par de ocasiones. Morodo evita durante toda la pieza hablar de desembarco, pero en el sumario de portada la tentación es irresistible, así que el titular es "Rajoy y más de media docena de ministros desembarcarán en Cataluña en mayo". Por mar o por aire o incluso en AVE, la noticia del diario de Planeta sobre Cataluña es un clásico, una vuelta de tuerca al género Génova se pone las pilas. Soraya Sanz de Santamaría, Ana Pastor, Jorge Fernández, José Manuel Soria, Fátima Báñez, Luis de Guindos y Cristóbal Montoro serán los ministros sobre el terreno. No se cita a José Manuel García-Margallo, sí al presidente de la Junta de Galicia, Núñez Feijoo, y al nuevo dirigente del PP andaluz, José Manuel Moreno, así como al candidato, Arias Cañete.

Medio partido, por tanto, se pasará el mes de mayo por tierras catalanas en una campaña para unas elecciones europeas que "inevitablemente serán un test para la ofensiva independentista", se lee en una crónica que apunta además a que Artur Mas no hará movimientos de relieve hasta pasado el 25 de mayo. De hecho, la "idea" extendida por Convergència de que pedirá amparo a Europa para celebrar la consulta liga con ese parón táctico puesto que desde el comienzo del proceso sus impulsores han buscado infructuosamente algún apoyo internacional a la causa. No es novedad, por tanto, que CDC se abrace a la quimera europea.

Toni Bolaño completa la panorámica catalana de La Razón con el retrato de "Piqué Fernández", el jefe de prensa de Artur Mas. Según Bolaño, este Piqué es un "personaje histriónico" y como prueba exhibe el penúltimo tuit del periodista de la gafas blancas, en el que equiparaba a los contrarios a la consulta con los nazis. Y se recuerda también un artículo escrito por la sombra de Mas titulado "Montilla y Geli enseñan a f... a los niños". Los puntos suspensivos son todas las letras en la crónica de Bolaño.

En El Mundo, el trasunto catalán es que Carme Forcadell, la lideresa de la Assemblea Nacional Catalana (ANC), se deja entrevistar por Víctor Mondelo. En la portada es un pequeño destacado, "Forcadell: 'Mas no aguantará hasta 2016 si no hay referéndum'". El guión de la ANC prevé muchos escenarios plausibles, pero no el de que Mas se eche atrás, de modo que las prevenciones que sugiere el titular quedan en poca cosa ante el convencimiento que exhibe Forcadell de que las relaciones entre Cataluña y el resto de España mejorarán con la declaración de independencia, instante en el que comenzará la verdadera negociación.

El Mundo también contiene una pieza de Germán González que advierte de que "los movimientos a favor de la consulta soberanista están provocando la aparición en Cataluña de una nueva realidad sociológica. Se trata de una suerte de rebelión censal que protagonizan ciudadanos que no quieren que sus ayuntamientos cedan sus datos personales a la Generalidad para realizar este referéndum. El caso más conocido es el del vecino de Cabrils, Alejandro Rusiñol, presidente del partido Alianza Central Demócrata, que ha visto cómo el Juzgado Contencioso-Administrativo número 2 de Barcelona le dejaba al margen del acuerdo del pleno de la localidad que autorizaba la cesión del padrón municipal de vecinos cuando el Gobierno [autonómico] lo pida para hacer una consulta".

¿Alianza Central Demócrata?, raro, raro nombre que tanto remite a la Alianza Popular como al Centro Democrático y Social, en las mejores hipótesis. También está "implicada" en la "nueva realidad sociológica" la entidad "d'Espanya i Catalans", escribe González:

"El presidente del movimiento cívico d'Espanya i Catalans, Manel Parra, destacó que está en marcha la campaña #Noconmisdatos que lleva unas 2.000 firmas en la web change.org en la que lamentan el 'despilfarro que comporta una consulta ilegal', por lo que piden a la Generalidad que no usen sus datos para elaborar el censo para este referéndum. Parra explicó que han recibido un centenar de consultas de vecinos de localidades de toda Cataluña para ver cómo podían evitar entregar sus datos, por lo que tienen a disposición de quien lo solicite un modelo de instancia para presentar en los ayuntamientos en los que se reclame que no se cedan sus datos para una consulta".

En el Abc el protagonismo vuelve a ser del PP, con un titular de portada aparentemente tranquilizador: "Rajoy ultima un plan europeísta para neutralizar el secesionismo". Se trata de una información de Mayte Alcaraz en la que se revela que el plan consiste en atribuir a Europa las claves para la disolución del conflicto. "Europa frente al independentismo catalán. Ese es el plan de Mariano Rajoy para conjurar, paralelamente a las herramientas jurídicas que la democracia le otorga, el proyecto soberanista del Gobierno [autonómico] de Mas. Si hace unos meses la Moncloa activaba una estrategiara para reforzar la labor pedagógica en defensa de la unidad de España, desplegando a ministros y altos cargos en actos destinados a la sociedad catalana, ahora toca poner en valor los revolucionarios cambios que desde el punto de vista fáctico van a implementarse en los países de la UE. Es decir, Rajoy lo tiene claro: lo que viene de Europa supone un proceso de cesión de competencias y soberanía de tal magnitud que es incompatible con la involución nacionalista que persigue la Generalidad. El Derecho Comunitario se está haciendo presente, e irá ascendido por capilaridad...", escribe la periodista.

Así que por un lado desembarco en Cataluña y por otro, la capilaridad del derecho europeo, el plan Bolonia contra el soberanismo. La cesión de competencias se aventura de tal calibre que España sería, en realidad, una marca blanca de Europa, contexto en el que los soberanistas estarían batallando denodadamente con molinos de viento. ¿Independizarse de España? Pero si eso ya no existe. Ahora se llama Europa. Eso sí que es un "revolucionario cambio desde el punto de vista fáctico", una especie de alzamiento de bienes. La crónica continúa: "Así, el Ejecutivo fía a ese proceso natural en el que están concernidos los 28 países comunitarios la verdadera, profunda y silente reforma constitucional, muy lejos de los cambios instrumentales que reclaman las formaciones catalanas, y en menor medida, la oposición socialista, con matices federalistas".

Según esta perspectiva de Abc, a Rajoy se le resolverá solo el problema catalán, por la inercia de la inexorable decantación competencial en Bruselas. El asesor de Moncloa que cita Alcaraz es un convencido europeísta, un creyente de la burocracia comunitaria. Europa, una tabla de salvación. Felices circunstancias, como la designación de Manuel Valls como primer ministro francés o el tanque de fabricación casera del independentismo veneciano, solapan las reivindicaciones nacionalistas catalanas, que habrían superado la barrera de la obsolescencia, ya caducas ante la pujanza de la aparente Europa.

En la prensa catalana, la política catalana también es un asunto europeo, pero continúa la exploración constitucional. En La Vanguardia se afirma en portada que "Rubalcaba reactivará su propuesta de reforma de la Constitución". En la apertura de la sección Política, Juan Carlos Merino recoge la última hora del PSOE: "La intención del PSOE, ahora, es reactivar su propuesta de creación de un órgano parlamentario para el diálogo sobre la renovación del modelo territorial, siempre y cuando el PP lo admita. 'Yo soy optimista', confirma a La Vanguardia la portavoz socialista en el Congreso, Soraya Rodríguez". Según este texto, el presidente del Congreso, Jesús Posada, "estaría predispuesto a replantear el debate ante el PP".

En El Periódico se centran en la campaña europea, que es una "ofensiva diplomática" del Estado y una contraofensiva de la Generalidad. Según los observadores autonómicos, alguna parte de Europa registra menos resistencias al proceso catalán, consideración de inquebrantable optimismo. Por otra parte, Alicia Sánchez-Camacho se habría sumado a las reuniones de Margallo con cónsules y embajadores, lo que evidencia su posición reforzada en la brega logística frente a los planes de Mas y los de la ANC.

Tanto el Ara como El Punt Avui se dan un respiro y pasan del proceso en las portadas. Es la Semana Santa, un bajón generalizado de la tensión informativa.

Como artículo recomendado, el de Mariano Fernández Enguita en El País:

"Seguramente nunca acabaremos con esto y siempre habrá una tensión entre la preferencia emocional por la lengua propia (identidad) y la ventaja funcional de la lengua común (alcance), o entre la ventaja local de una y la global de otra. Pero hoy disponemos de los medios para manejar de manera eficaz y sin conflictos esa tensión: por un lado, un profesorado competentemente bilingüe; por otro, un control continuo y localizado de la competencia de los alumnos en cada lengua, a través de las pruebas de diagnóstico y otras. Nada nos impide reforzar en la escuela la lengua en desventaja y hacerlo precisamente en la proporción debida, modulándola en el tiempo y diversificándola por territorios, por centros, por grupos-clase, regulando el horario e incluso por alumno, regulando las tareas. Nada salvo la inercia burocrática y el sectarismo nacionalista, claro está. Evacuar el castellano de la escuela no es una operación lingüística ni pedagógica, sino política. En este punto, como en otros muchos de la educación, el medio es el mensaje, y el de la inmersión es el del nacionalismo excluyente: eres catalán, pero no español. El mismo mensaje del absolutismo y el franquismo, pero al revés".

De esta misma manera, "Igual que Franco, pero al revés", tituló Anson una portada de Abc en 1991 referida a la inmersión lingüística en Cataluña. "Seguramente nunca acabaremos con esto" dice Fernández Enguita. Una lástima.

14 de abril. Tal día como hoy, en 1912, el Titánic chocó contra un iceberg. Y en 1931 se proclamó la República en España. Santa Lidia y San Asaco.

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