Revista de prensa

Europeas: la primera vuelta del referéndum del 9 de noviembre

La campaña se presenta como un placebo del Barça-Madrid, la encuesta definitiva sobre el "dret a decidir". Cardedeu y Cardemoni, historia de una tapia, en Abc.

11 min
Pablo Planas
Viernes, 9.05.2014 10:15

Después de dos años de insistir en el sofisma del "dret a decidir" cabe suponer que el 80% de la población catalana votará el 25 de mayo, como mínimo. El artefacto argumental del nacionalismo se sostiene en el plus de legitimidad de ese 80% de ciudadanos que en Cataluña considerarían el acto electoral principio y final de la democracia en estado puro. La insistencia en ese mágico porcentaje ha reducido el sano escepticismo a la categoría de trastorno mental. Sin embargo, una mirada inquisitiva sobre el fenómeno estadístico revela su naturaleza paranormal, de ciencia oculta, lo que significa exactamente que la ciencia no aparece por ningún lado.

El 80% es, redondeando al alza, el porcentaje de diputados del Parlamento autonómico catalán que dicen representar al 80% del electorado y, por extensión, al 80% de los habitantes de Cataluña. Así que sale el tema del proceso y el 80% es, junto al expolio fiscal y el "dret", la santísima trinidad a la que se reduce cualquier abordaje teórico de la cosa. Sin embargo, ese 80% del "pueblo catalán" en términos relativos se reduce drásticamente en los absolutos. Exactamente al 53% del 68% de votantes en las últimas elecciones autonómicas, en noviembre de 2012. Y el 53% del 68%, respecto al 100% ya no alcanza la mayoría ideal, esférica y rotunda que sugiere el omnipresente 80%. Lo de la parte contratante, sólo que más difícil de explicar. De modo que la participación relativa o la abstención, pero no la abstención del voto en blanco, sino la abstención de toalla y sombrilla, es un rasgo a tener en cuenta del electorado que está invocado a las urnas el 9-N.

Después de tres décadas de elecciones libres y democráticas, los perfiles y las opciones generales de los votantes han variado mucho. En las autonómicas se ha pasado de porcentajes de voto escasos a notables movilizaciones, como sugiere el último dato de participación. En el caso de las europeas ha sido al revés. En las primeras votó un 68%; en las últimas, un 37%, sugerente inversión que degenera en la siguiente tesis: estas son unas elecciones que interesan poco o nada. La aproximación del CIS en el arranque de campaña prefigura una elevada abstención, también en Cataluña. Contrasta con el pálpito mediático y político de la que se avecina.

Las europeas en Cataluña son un duelo al sol, un Barça-Madrid, un placebo de final de Champions, una encuesta definitiva y total, unas maniobras con fuego real, la primera vuelta del referéndum del 9-N. O eso o toda la "legitimidad" del discurso nacionalista salta por los aires, puesto que la ansiedad generada por el derecho a decidir habría de desahogarse votando, de la misma manera que el movimiento se demuestra andando. Lo contrario el 25-M, que los atascos se produjeran en los accesos a las playas en vez de a las puertas de los colegios electorales podría ocasionar un efecto pinchazo sobre el proceso.

Luego está el metadato del liderazgo, partida entre Mas y Junqueras en la que el primero se ha volcado mientras que el líder republicano delega en la extraña pareja formada por Terricabras y Maragall. Con los ciudadanos Nart y Girauta podrían organizar un "moros y cristianos" en "prime time" que sería para alquilar sillas. El punto pelota total.

La cuestión es que los periódicos van de las elecciones europeas y por el qué dirán editorializan sobre la conveniencia de no confundir los términos y lo importante que es Europa, sus múltiples derivadas, inciertas derivas y sofisticadas tramas agropecuarias y financieras. En Madrid, El Mundo es el más alternativo hoy. Titula que "Sólo el 17% de los españoles sabe cuándo son las europeas". Pues se van a enterar, a no ser que renuncien a cualquier contacto con el mundo exterior en las próximas dos semanas. No ver la televisión, no escuchar la radio, no leer los periódicos y no acceder a internet (redes sociales incluidas) durante los quince días de campaña sería un experimento propio del periódico francés "La Bougie de Sapeur", que sale cada 29 de octubre. Información sobre bizarrismo periodístico aquí, en un enlace académico: http://www.salaverria.es/blog/2014/05/08/los-cinco-diarios-mas-raros-del-mundo-3/

En la prensa de Barcelona, la portada alternativa es la de El Punt Avui que anuncia en solitario la singular aparición de un grupo de empresarios por la independencia. El escenario es el magnífico Faro de San Sebastián, en el término municipal de Palafrugell. Son los representantes de las cámaras de comercio catalanas, que según el decano en catalán estarían ya "decididos".

En el espigado informativo, destaca la crónica de Daniel G. Sastre en El Mundo, un plano para no perderse durante los próximos quince días. Escribe Sastre:

"Si había alguna duda sobre cuál va a ser la batalla de las elecciones europeas del 25 de mayo CiU la despejó ayer en el descorche de su campaña. La federación nacionalista está mucho más interesada en apuntalar la consulta soberanista prevista para el 9 de noviembre que en Bruselas, y afronta las europeas más como una demostración de fortaleza que como un fin en sí mismas. El encargado de comunicar ese mensaje fue el propio presidente de la Generalidad. 'Pido solemnemente al pueblo que no nos falle el 25 de mayo, es la batalla más importante en tres siglos', dijo Artur Mas vinculando elecciones y consulta. CiU trata de capitalizar el apoyo popular al referéndum sobre todo para evitar una victoria electoral de Esquerra que debilitaría el plan soberanista. Por eso el tono de ayer de Mas, e incluso de Josep Antoni Duran Lleida, fue casi de súplica. 'Demostremos que, además de las calles, también sabemos llenar las urnas', dijo el president y repitió poco después el candidato Ramon Tremosa, que de nuevo pasó casi inadvertido. 'Los contrarios al derecho a decidir, PP, PSOE y UPyD, desean que nos la metamos, porque saben que esa es la manera de debilitar a Cataluña', remachó Duran".

La panorámica de La Vanguardia corre a cargo de Enric Juliana, que abarca todos los confines del suceso. Apunta el periodista:

"Las elecciones que van a tener lugar entre el 22 y el 25 de mayo en toda la Unión darán una radiografía del Imperio de nuevo tipo. Una radiografía, ­no una fotografía­, de la base social europea. Las fotos pueden mostrar grandes perspectivas y excelentes detalles. Las radiografías detectan fracturas, inflamaciones y sombras que, en ocasiones, requieren una exploración más profunda. El 25 de mayo habrá nuevo Parlamento europeo y 28 placas radiográficas sobre el estado de la Unión, mientras en el confín oriental hay gente que pelea y muere por estar dentro, o mantenerse en el umbral. Comienza la campaña. La superestructura europea pone a prueba la paciencia de los pueblos y la estabilidad de los estados nacionales, especialmente en el Sur. Las urnas llaman a votar un Parlamento con poderes reforzados y por vez primera las principales corrientes políticas señalan sus candidatos a la presidencia de la Comisión. Jean-Claude Juncker, oficial luxemburgués de la tecnoestructura de Bruselas, hombre influyente, lleva la enseña del PPE. Martin Schulz, locuaz socialdemócrata alemán, antiguo librero, con buenos amigos en España y un notable conocimiento de la cultura catalana, aspira a ser el vencedor. Guy Verhofstadt, ex primer ministro belga, es el candidato de la Alianza de los Liberales. Alexis Tsipras, líder de la insurrección social griega, es la figura de referencia de las izquierdas que rebaten frontalmente la austeridad...".

Conviene tener en cuenta la radiografía de Juliana, ni que sea como contexto inevitable y recordatorio de que hay vida más allá del proceso catalán.

Un acto del Abc fue el escenario del último episodio de precampaña del PP, la fotografía de Aznar con el candidato Arias Cañete, lo que permite múltiples lecturas sobre el sesgo de la propuesta electoral y la influencia de FAES en la ortodoxia liberal-conservadora del partido de Rajoy. Las palabras de Arias Cañete con las que titula el periódico madrileño sugieren la recuperación de un discurso: "No se entiende este partido sin Aznar, lo demás es ruido". Y Aznar replica: "Miguel es mi amigo, pero si fuera candidato de otro partido yo no estaría aquí". Es un mensaje a Vox y Vidal-Quadras, partido al que la encuesta del CIS, como a Ciudadanos, aboca al extraparlamentarismo. UPyD pasaría de uno a tres eurodiputados, según el mismo sondeo. A saber...

En el mismo diario, el expediente catalán lo asume Àlex Gubern, que cuenta una historia en plan "Crónicas de un pueblo" o "Cardedeu y Cardemoni" y el anuncio del detergente para la paella popular. Ahí va:

"Desde septiembre de 2012, con la eclosión del movimiento soberanista en Cataluña, la bandera independentista, la «estelada», se ha hecho omnipresente. En rotondas, en balcones, hasta en campanarios de iglesias... una ocupación del espacio público, con la complicidad de la administración autonómica y de los ayuntamientos, que hace que muchos ciudadanos se sientan excluidos por el ondear de una insignia que entienden es de separación y no de integración. Un ejemplo paradigmático es lo sucedido en el municipio de Cardedeu (Barcelona), aunque en este caso, y como novedad, la Justicia ha fallado en contra de la utilización de una enorme pared, curiosamente propiedad del estatal Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif), como soporte para una pintura mural con motivos independentistas".

Total, que un concejal del PP, Jaime Gelada, denunció el asunto y del oasis ha pasado a la ciénaga: "La denuncia hecha por Gelada, y más aún el hecho de ganar el juicio que devolverá el muro a su estado original, ha recrudecido las amenazas contra él y su familia, tanto en las redes sociales como presencialmente. Aun asumiendo el coste personal que ello supone, Gelada no deja de denunciar lo difícil que en algunos municipios se está poniendo pertenecer al PP: «Aquí no hay tiros, pero en algunos pueblos esto se parece cada vez más al País Vasco». Ayer mismo, y en un nuevo acto de intimidación, aparecía una pintada en la sede del PP en Lérida: «Fascistas», junto a una diana".

La tragedia de los cuatro niños y un adulto fallecidos al chocar el microbús en el que iban con una máquina agrícola es la fotografía en El Mundo y está en todos los diarios. El accidente se produjo entre Castuera y Puerto Hurraco, en Badajoz. Y han encontrado muerto al ex saltador de longitud Yago Lamela. Hay una flashmob global para rescatar a las niñas raptadas por los terroristas de Boko Haram, en Nigeria.

En las páginas de Cultura sobresale la gala de Raimon. Todo son elogios y apoyos entre líneas. El repertorio clásico de Raimon no ha sido patrimonializado por nadie, aún. El "Diguem no" sería el himno de campaña perfecto del "unionismo" para la hipotética consulta del 9-N. Convendría a la higiene mental del país dejar a los artistas en paz, que digan lo que quieran. Incluso a pesar de ellos no se puede renunciar ni a Loquillo ni a Albert Pla, ni muchos menos a Raimon.

9 de mayo. San Gregorio Ostiense y San Isaías profeta, San Beato, San Dionisio y San Geroncio.