Forcadell se cree "institucional"

Junqueras: enfrentamiento con cónsules

El presidente de ERC, Oriol Junqueras, se quiere dar un aire de paleto pacífico. Al oírle, ves que no lo es. Tampoco entiende nada de política internacional, a pesar de haber sido eurodiputado, o quizás precisamente por eso. Los cónsules destinados en Barcelona se pudieron hacer una idea de él. No fue nada buena.

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El líder de ERC, Oriol Junqueras
Alfons Quintà
Sábado, 24.05.2014 04:26

Oriol Junqueras, presidente de ERC, provocó un fuerte rechazo en cónsules acreditados en Barcelona con ocasión de una comida formal de la agrupación que los integra. En particular, reaccionaron los representantes de Rumanía, Hungría y Canadá. Fue en un encuentro con finalidad informativa, en el marco de las que llevan a cabo con representantes políticos catalanes, por separado. Las anteriores habían ido bien.

Hace semanas, los cónsules decidieron llevar a cabo esos encuentros. El problema surgió cuando le tocó el turno a Junqueras. Se refirió a la situación de la minoría húngara en Rumanía en términos muy reivindicativos. Esto provocó una severa reacción por parte del cónsul general húngaro y de la cónsul rumana. Ambos funcionarios de carrera destacaron representar países de la Unión Europea y, por lo tanto, querer encarar todos los problemas en un marco de colaboración, no de enfrentamientos.

Trifulca respecto a Quebec

Junqueras también se refirió a la provincia canadiense de Quebec. Entonces intervino la cónsul del Canadá, también de carrera, para destacar que su país tiene un marco constitucional y un sistema de grandes libertades democráticas, que cuenta con un muy amplio consenso. Hace pocas semanas, el ridículo y minúsculo sobiranismo quebequès -en realidad una nostalgia colonial afrancesada- recibió un revés electoral.

Se sitúa dentro de un amplio surtido de idas hacia la marginalidad. Los canadienses de origen británico se han convertido en canadienses y los quebequeses sueñan con volver a ser súbditos de "La Belle Province" (de Francia) antigua y no tan antigua (figura en las placas de las matrículas) perífrasis de la palabra Quebec.

Uno de los diplomáticos asistentes me informa de que todos los otros participantes en aquella serie de cenas mantuvieron una actitud más prudente que Junqueras. Antes de él no hubo incidentes.

Municipales fantasioses para ERC

La fuente añadió dos otras notas de color. Primero, precisó que Junqueras les había dado la impresión que no convertía el tema de la consulta en un todo o nada, sino que su estrategia pasaba por intentar una aplastante victoria de ERC en las elecciones municipales del próximo año. Según la fuente, se refería a que ERC creía poder obtener los ayuntamientos de un 95 por ciento de los municipios catalanes. Vaya, ¿sólo?

Junqueras añadió que, después de aquella victoria, se podría producir una declaración unilateral de independencia, inspirada en la proclamación, realizada por Francesc Macià el 14 de abril del 1931 (dos días después de unas elecciones municipales), de una confusa "República Catalana, dentro de una Federación de Repúblicas Ibéricas". A continuación Macià se echó atrás y aceptó un Estatuto, mucho más modesto que el del 1979.

La inefable Forcadell, desmesurada como siempre

La segunda nota de color es para caer de espaldas. La dirigente de la entidad, nada institucional, Assemblea Nacional Catalana (ANC), Carme Forcadell, supo que la agrupación de los cónsules en Barcelona organizaba una serie de comidas con dirigentes políticos con representación parlamentaría. A continuación, Forcadell se puso en contacto con los cónsules para pedirles que también organizaran una comida con ella sola.

La sorpresa consular fue monumental y la respuesta negativa. Por más destinos insólitos que aquellos altos funcionarios hubieran ocupado antes de ir a parar a Barcelona, seguro que nunca habían visto a nadie que no ha sido electa que se crea ser tan representativa como los elegidos. Pero esto puede ser una de las infinitas cosas que ignora Forcadell.

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